Hola a todos! Esta es la primera composición que publico en FictionPress, la cual conocí a través de personas registradas en FanFiction.

Llevo toda mi vida escribiendo (a pesar de tener unos escasos 16 años), y me hizo muy muy feliz encontrar un sitio como éste en Internet, donde poder compartir todos aquellos sentimientos que paso al papel y que me hacen amar cada una de las palabras que soy capaz de escribir.

Este relato es algo bastante personal que sólo han leído un par de personas. Corresponde a una época de mi vida en la cual me sentía terriblemente confusa y sufría demasiado. Por ello escribí esto, como un medio de escape. Y esto fue lo que quedó, un relato medio drama medio erótico que refleja totalmente cómo me sentía.

Espero no les resulte excesivamente difícil de comprender, abran bien sus sentidos y lo más importante, tengan receptivo su corazón.


En dosis de venganza

Si el sol hubiese brillado con esa intensidad, tu sonrisa habría prendido fuego a mi estela.

Paseaste por aquella plaza blanca e inmaculada, donde cada silencio a tu paso era ensordecedor. Tu cabello jugaba con descaro a ras de la brisa. Observabas cada banco, escrutaste cada árbol y decidiste sentar tus músculos tensos de deseo esperando para el golpe final.

Escabullí mi presencia tras la esquina de pizarra y escruté tu figura desde la pájaro pasó a mi lado, curioso ante el sudor expectante de mi piel.

Alzaste la cabeza, y tu piel de ave fénix asomó de entre los cuellos de tu camisa. Sentí como una mano se separaba de mi cuerpo y buscaba rabiosamente tu cuello nacarado, deseando poseerlo con plenitud. Ignorante de lo sucedido, alargaste tus dedos a través de la camisa en un gesto inocente que me hizo temblar de placer. Agitaste la mano rítmicamente, haciendo desaparecer del ojal varios botones.

Me imaginé terminando de vaciar cada ojal, dejando tu torso delicado y ligeramente visitado por el vello ante mis ojos. Pasé unas manos impacientes por tu pecho descubierto y deslicé un beso por tu boca, exhalando aire brumoso entre mis jadeos.

Súbitamente sentí correr una lágrima por mi mejilla, cohibida y rabiosa, intentando advertirme del peligro de mis actos. Pero el intenso sopor de tu boca y el movimiento anhelante de tu lengua derribaron mis murallas.

Una mano intrusa se deslizó bajo mi empapada camisa y abandonó toda vergüenza para acariciar mi piel, para sentir mi vello erizado y posar sus dedos sobre mi pecho que se agitaba descontrolado.

Recorrí con mis manos tu pelo azabache, tu espalda contorneada, tus brazos tensos bajo mi ropa, tus ojos, tus pómulos, y la profunda exhalación de tu pecho cuando el siguiente instrumento de tortura fue mi boca...

Pensé que en cualquier momento estallaría en gritos y sollozos, pero mi mente estaba nublada, dejando paso a una furia bestial que se ensañaba con tu culpabilidad, provocándote placeres prohibidos e insospechados. Oleadas de un sentimiento profuso que albergaba el odio con el dolor, el deseo con la venganza, y la estrepitosa caída de un alma sola y perturbada.

Mientras lamía cada centímetro de tu cuerpo profería mordiscos de rabia contenida, desgarrando el resto de tu ropa y tu alma, que pedían a gritos ayuda para escapar. Nos abrazamos y nos amamos, moviendo cada músculo con desespero y besándonos frenéticamente. Tus manos no podían parar, me tocaban y me excitaban hasta hacerme lanzar sollozos al aire. Sonreías, pero vislumbré en tu corazón esa infinita pena que cargabas sobre tus hombros.

Te estreché contra mis senos durante un segundo de silencio, esperando consolarte como a un niño herido e indefenso. Sentí tu mejilla cálida en perfecta consonancia con mi piel, y una lágrima perlada cayó sobre mi vientre. Quise unirte a mí, y por un momento todo se volvió inmaterial y sereno. Y en un último arraigo de amor y locura, dejé que penetrases en mi interior. Un sentimiento superfluo de alivio se expandió en nuestros corazones. Tumbados uno encima del otro, te sentí dentro de mí, de mi carne y de mi vida. Fue extrañamente delicioso, y supe que era la sensación de querer a pesar de lo externo y lo real.

Deseé que nunca acabara, que esa infinita y delicada tristeza que envolvió el momento nos poseyera por siempre jamás. Desperté envuelta en tus brazos, segura y feliz del dolor y la esperanza, pero tu cuerpo se desvaneció al contacto con el haz de luz que entró por mi ventana.

Suspiré, consciente de que mi sueño había sido velado por una estrella allá en la noche, y una vez más deseé volver a estar tras la esquina de pizarra para anegarme con tu presencia de luz y tristeza.


Espero les haya gustado y hayan sabido entenderlo.

Me ha costado decidirme a ponerlo... pero si alguien ha disfrutado al leerlo no habrá sido en vano, porque al fin y al cabo:

"Un escritor que se limita a editar y publicar, no es un escritor. Es un autómata"

Y como en ningún caso soy un autómata, lo único que busco con este y todos mis relatos es hacerles felices a ustedes.

Muchas gracias por hacer suyas mis palabras, de esa forma es a mí a quien hacen feliz.

Y ya saben, si les ha gustado o no, si quieren darme algún consejo, recomendación o corrección¡estoy dispuesta a recibir su review!

Que les vaya bonito,

Factium.