Melissa rió fuertemente.

"¿¡De qué te ríes!?" se enojó su mejor amiga.

"¿Lo dices en serio?" la rubia no paraba de soltar carcajadas "¿Diccionarismo?"

"Significa una religión con el diccionario como deidad mayor." Samantha se enorgulleció de su descripción "Y la entidad que representa el mal es el lenguaje SMS."

"Sabía que disfrutabas de corregir la ortografía de los demás y esas cosas, pero esto es un exceso. Y qué, ¿practicas Diccio-fu?" Mel rió de su propio chiste.

"De hecho…" dicho esto, la nombrada levantó el tomo azul que llevaba en las manos y golpeó suavemente a su amiga en la cabeza. Y, siendo dicho libro un diccionario, fue terriblemente doloroso. "Sí, lo practico, y doy lecciones."

"Realmente estás loca." musitó adolorida, acariciando el lugar del golpe.

"Silencio, Pokemonista con terribles problemas mentales." se burló la de cabellos castaños. Furiosa, su amiga replicó:

"Atrévete a repetir eso, monja de las palabras."

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… sin comentarios.
No es mi intención ofender cualquier religión.