Entrevistas a Psycho Love.

Estas entrevistas fueron una idea de una chica apodada "Candy-chan" Si quieren saber más acerca de ésta idea pásense por la página web ImperioNipon

Las personas que participaron al hacer preguntas a Lena y Neiel fueron las siguientes: *Ari-chan*, Hoshi, Fanny-chan, azulcielo, Candy-chan, Sweet Summer Chan, estanison, *Lennys*/Kirsten.

Ya para finalizar el preámbulo... En estas entrevistas se revelan un par de cosas que no se mencionan en la historia y además nos cuenta qué pasa luego de que termina, nos habla un poco de la vida de Neiel y Lena después de la última escena de la historia.

Ahora, aquí están las entrevistas de Lena.



Lena

Ahw, no puede ser, después de todas las cosas que he tenido que hacer tengo que hacer estas entrevistas. Neiel se lo ha tomado a venganza, lo sé; sin embargo, creo que ha sido un exagerado al decir que todos estaban locos, le demostraré que puedo manejar esto mejor que él.

Entré en la habitación oscura con dos sofás y al instante me espanté de lo oscuro que era. Me dirigí a las ventanas y abrí las cortinas. Mucho mejor, pensé para mi misma. Pedí a unos hombres que se encontraban en la recepción que llevaran una mesa y algo de agua al lugar, luego de eso, todo estaba listo. Me senté en el sofá a esperar a que llegara el primer entrevistador, que, para mi sorpresa, era una chica.

La chica tenía una sonrisa algo maquiavélica en su rostro, casi pensé que podría ser una Neiel pero mujer. Se acercó a mi sin decir palabra y casi sin mover su rostro. Quizás debí hacer las entrevistas luego del embarazo, no creo que sea bueno para el bebé.

—Eh, hola, mucho gusto, mi nombre es Lena —comencé.

—Creo conocerla —dijo la chica—, llámeme Fanny.

Hubo un momento de silencio mientras la chica sólo sonreía, me vi obligada a hacerla hablar.

—¿Tienes algunas preguntas para mí?

—Por supuesto —respondió ella expandiendo su sonrisa— ¿Crees en Santa? ¿Por qué?

—Dejé de creer hace mucho... y, bueno, supongo que por la misma razón que el resto.

—¿Cómo se siente estar casada con un viejo?

Levanté una ceja al oír esto.

—Realmente no es un viejo —respondí a la defensiva—, ni físicamente ni mentalmente.

—¿Estás segura de que estás embaraza?

—Sí —dije y suspiré calmándome por la pregunta anterior—, ya está confirmado.

—¿Qué nombre le pondrías? —preguntó la chica con verdadera curiosidad—. Neiel tiene en mente nombres que pueden causar bajo autoestima en el bebé y nadie quiere eso.

—No, no lo creo, ¿qué nombre más raro que el de él? Y no por ello tiene baja autoestima; yo estoy de acuerdo con el nombre de Ember si llegara a ser niño... en realidad estoy preocupada por otro tipo de cosas... —terminé de decir y me arrepentí de dar más información de la necesaria.

—¿Le recordarías a Neiel que me debe una nube y un peluche?

—Eh, por supuesto.

Suspiré intentando concentrarme, tenía que recordar que no sólo se trataba de las entrevistas, sino de superar a Neiel en esto.

—¿Qué se sintió tener esa experiencia rara y luego despertar y encontrarte con Neiel?

—Bueno... —hice una pausa intentando recordar la sensación exacta— no fue para nada agradable, sentí que mi mundo se venía abajo, realmente deseaba seguir soñando... además, verlo hablar tan tranquilamente con mi padre, ¡él estaba en peligro y no se daba cuenta de nada! Fue realmente frustrante y yo sentía que no podía hacer nada... Quiero decir, ¿él realmente había hecho eso? ¿me recordaba? ¿fue sólo un sueño? ¿era sólo una persona muy parecida a la de mi sueño? Eran demasiadas cosas por las cual dudar, no sabía si quería matarlo o estar alegre porque sólo había sido un sueño mío... realmente no sabía qué hacer.

La chica se quedó algo pensativa, su sonrisa había desaparecido y en su lugar había una mirada profunda que, creo, intentaba asimilar mis palabras; entonces volvió a la normalidad y su sonrisa reapareció.

—¿No crees que ya repetí suficiente el nombre Neiel?

—Eh... no lo creo, creo que yo lo he dicho muchas más veces.

Fanny sólo sonrió.

—¿Tú me regalarías un chocolate?

—Claro, por supuesto; de hecho tengo uno en mi bolso, déjame buscar... —registré mi bolso hasta que lo encontré—. Aquí está.

—¡Vaya! ¡Muchas gracias! ¿¡Podrías autografiarlo!?

—¿Autografiar un chocolate? No creo que...

—¡Por favor...!

—Está bien... déjame... —busqué un bolígrafo—, bien, dámelo por un momento.

La chica lo desenvolvió y me lo dio. Yo lo autografié: "Para Fanny" fue lo único que pude escribir en el reducido y viscoso espacio.

—Listo.

—¡Genial! —exclamó ella y seguidamente lo envolvió de nuevo—. Lo conservaré y lo pondré en un espacio seguro entre vidrios para que nadie lo toque, ¡muajaja!

Quedé anonadada y no supe qué hacer mas que sonreír.

—Por cierto, ¿cuántos años tienes?

—Veintisiete.

—¿Tienes idea de cuántas vueltas da un perro antes de acostarse?

—No tengo idea.

—¿Te teñirías el cabello?

—Sólo cuando me salgan canas.

—¿De qué color?

—Negro, es el que me gusta.

—¿Sabes bailar break dance?

—No, pero Neiel sí, o al menos hace el intento —comenté sonriendo.

—¿Cuáles son tus metas en la vida?

—Por ahora, me gustaría fundar mi propio colegio. Y saber cuidar a mi hijo que viene en camino.

—¿Cuál es tu nombre entero?

—Lena Moriche, nombre de soltera —dije.

—¿Te ha gustado la entrevista? —preguntó ella con una gran sonrisa.

—Sí, ha sido agradable... e interesante.

La chica salió de lo más alegre, danzando con su chocolate.


Debo admitir que había sido raro, pero aún así creo que Neiel había exagerado con respecto a sus comentarios sobre las chicas (y chico) que lo habían entrevistado.

Tomé un poco de agua y esperé a que alguien más entrara. Luego de un par de minutos entró otra chica. Sonrió agradablemente y se sentó en el sofá luego que de que yo le hiciera un ademán para que tomara asiento.

—¿Crees en lo unicornios? —preguntó con la sonrisa más rara que había visto nunca.

—Eh, no, pero, ¿sabes? Todo es posible.

La chica sonrió amablemente y luego hizo la segunda pregunta:

—¿Cuál es tu más grande sueño?

—Uhm... no lo sé, creo que no tengo uno... quizás viajar por el mundo.

—Si tuvieras la oportunidad de matar a alguien, ¿quién sería?

—La persona que yo considere la más mala del mundo.

—Si se te concediera, ¿cuál de deseo sería ese deseo del deseo? —preguntó la chica conteniendo la risa.

—¿Qué? Quizás el poder entenderte.

La chica ahora dejó de contener la risa. Yo sonreí.

—¿Qué es lo que más odias? —preguntó luego de parar de reír.

—La maldad, el odio, la mentira, ese tipo de cosas.

—Tu comida favorita...

—Pasta.

—Tu color favorito...

—Blanco.

—¿Te gusta la música? ¿Qué género?

—Por supuesto. Y Pop-rock mayormente, pero paso casi cualquier tipo de música.

—¿Te gusta el dulce?

—No demasiado.

—¿Quién es la persona más pero más especial e importante en tu vida?

—Ahora estaría en un dilema, podría ser Neiel o mi hijo, diría que es un empate.

—¿Me regalarías dulces?

—Si tuviera.

—¿Cómo te sientes siendo famosa?

—En realidad no me siento famosa.

—¿Es verdad lo que dicen por allí? ¿Es verdad que has conseguido la fama gracias a Neiel?

—No sabía que decían eso por allí.

—¿Qué opinas respecto a los cambios bruscos que ha tenido tu vida?

—En realidad mi vida no ha tenido cambios bruscos.

—Si pudieras elegir entre la vida y la muerte... ¿cuál sería y por qué?

—Depende de la situación, si tuviera que elegir entre que muriera yo o alguien a quien amo, entonces elegiría morir, de resto, no creo que sea algo por lo cual alguien deba elegir, me quedo con la vida.

—¿Me cortarías la cabeza?

—Si sigues haciendo preguntas extrañas... al menos haré el intento —dije sonriendo, pero la chica no sonrió mucho que digamos.

—¿Me das un autógrafo?

—Creo que he olvidado el bolígrafo.

La chica entendió la indirecta, me miró un poco malhumorada y salió del lugar sin decir más.


Me sentí cansada momentáneamente, sentí un poco de mareos, acaricié mi barriga intentado calmarme y mientras estaba en eso entró un chico.

Realmente debí esperar hasta después del embarazo para las entrevistas.

Él chico se mantuvo silencio y se sentó en el sofá con cuidado, seguramente yo estaba pálida y él lo había notado. De hecho sentía un poco de frío, tomé un vaso de agua y entonces me calmé un poco.

—Disculpa —dije—, comienza, por favor.

—No te preocupes —respondió amablemente el chico y luego de una pequeña pausa preguntó—: ¿Qué es lo más horrible que te ha pasado?

—No lo sé, quizás uno de esos sueños raros que tengo.

—¿Qué crees que te hace especial?

—No creo ser especial. Sólo tengo mis cualidades como cada persona, y también mis defectos.

—¿Cuál es tu más grande sueño?

Oh, de nuevo esa pregunta.

—Creo que viajar por el mundo.

—¿Me das un autógrafo.

—Yo...

Demonios, me estaba sintiendo mareada de nuevo. Miré al suelo y no dije nada. Después de un momento el chico hizo otra pregunta.

—Si ahora mismo pudieras pedir un deseo al genio de la lámpara, ¿cuál sería?

—No tener nauseas —dije con voz apagada.

El chico se acercó y sobó mi espalda.

—Ya estoy bien —fui capaz de decir luego de un momento.

—Está bien, ya he terminado —dijo el chico y luego salió de la habitación.

Cuando él abrió la puerta pude ver a alguien del otro lado y pude escuchar un "Pensé que nunca saldrías de allí". Era otro chico, éste entró justo después de que saliera el primero.

—Hola —saludó el chico.

—H-hola —respondí con dificultad.

—Tengo curiosidad sobre algo —comentó el chico—, ¿cuál es la función de Lena's INC.?

—Creo que no sé de que hablas.

—Anda, en serio, dime, ¿cómo me uno a Lena INC.?

—De verdad, no sé de que me hablas.

—Está bien, dime, ¿trabajas bien bajo presión?

—No realmente, aunque hago mi mayor esfuerzo.

—¿Cuáles son tus planes futuros?

—Yo... por favor, pregúntale a la primera chica que entró, necesito un momento...

—Oh, lo siento —dijo el chico y salió de allí.


Después de botar mi mareo por el inodoro me sentí mejor. Era extraño, era la primera vez que me daban nauseas.

Volví y me senté en el sofá tomé un poco de agua y luego dije audiblemente: "Ya puede entrar el siguiente".

Luego de un momento, entró una chica, algo seria pero sin embargo con una ligera sonrisa. Le hice un ademán para que se sentara y ella lo hizo.

—Hola —dije.

—Hola, un gusto conocerte, mi nombre es Lennys.

—Yo soy...

—Lena —completó ella.

—Sí.

—Bueno —dijo la chica—, esta será una entrevista normal, comencemos, ¿qué cosas te gusta hacer?

—En general me gusta mi trabajo, estar con los niños, estar al aire libre, ese tipo de cosas...

La chica asintió como si entendiera.

—¿Qué te disgusta?

—El odio, la mentira, el rencor, la injusticia, cosas que considero malas.

—Cuando Neiel te secuestró, ¿en algún momento te sentiste segura...? Como te confesó que te amaba...

—No, realmente no, siempre pensé que era un psicópata, si soy sincera.

Siempre pensé en la forma de salir de allí o en la forma de atacarlo pero tenía miedo.

—Ya veo —dijo Lennys e hizo una pausa antes de continuar—. ¿Te gusta Ricardo Arjona?

—Sí, bastante a decir verdad, tengo toda su discografía, y cas podría decir que me sé todas sus canciones de pies a cabeza.

—¿Qué sentiste cuando Neiel te confesó que te amaba, después de saber que todo no fue un sueño? —preguntó.

—¿Te refieres al momento en que estábamos en el avión? En ese momento no pensé en nada, con sinceridad, no llegó nada a mi mente, no sabía si era verdad o si aún estaba soñando, realmente deseaba aún estar soñando...

—¿Cómo te sientes siendo la esposa de Neiel? ¿Eres feliz?

—Sí, feliz en general, siempre habrán preocupaciones y cosas por el estilo.

—¿Algún deseo en especial de navidad?

—Que mi hijo sea sano... y no tan loco como su padre, quizás.

—¿Me podrías autografiar mi libro?

—Por supuesto.

Busqué mi bolígrafo y al mismo tiempo ella me acercó el libro, lo autografíe: "Para Lennys, gracias por comprar, leer y disfrutar de mis escritos. Lena". Realmente no se me ocurrió nada mejor que escribir en ese momento, esperaba que le gustara. Le devolví el libro y ella leyó la dedicación muy gustosa. Suspiré casi aliviada.

—¿Te gustó mi entrevista?

—Una de las que más me ha gustado —respondí con sinceridad.

—¿Saludarías a Neiel de mi parte? —preguntó con una gran sonrisa.

—Claro, con gusto.

Ella se levantó de la silla, se despidió de mí con un beso en la mejilla y luego salió de la habitación.


Tomé un poco más de agua y esperé a que entrara la próxima persona a la habitación. Alguien tocó la puerta, era la primera persona que lo hacía.

—Adelante —le invité a entrar.

La chica entro, parecía un poco nerviosa pero alegre.

—Hola —la saludé.

—Hola —dijo en tono más bajo que el mío.

Se sentó en el sofá y casi no le di tiempo de decir nada más cuando dije:

—¿Tienes una entrevista para mí?

—Claro, tengo algunas dudas.

—¿Como cuáles? —dije en el tono que consideré más amable.

—Como... ¿En qué momento fue que dejaste de ver a Neiel como un Psicópata, acosador, casi-violador y lo viste como el amor de tu vida?

—Uhm... no estoy muy segura, creo que fue una transición lenta. Por supuesto, todo comenzó cuando me contó todo en el avión, me hizo dudar en si debía seguir creyendo que era todo lo que conocía de él por medio de un sueño o si sólo debía tomar en cuenta lo que se suponía que era real... Luego, poco a poco el se encargó de hacer el resto.

—¿Qué es lo más raro que lo has visto hacer, que no tenga que ver con su extrañas habilidades?

—Déjame pensar... —dije e hice una pausa para recordar algo—. Claro, sin duda alguna, verlo intentar bailar brake dance... no creo que haga falta decir más...

La chica rió en tono bajo mientras lo ocultaba tapando su boca con una mano.

—¿Qué harías si tu bebé tienes los poderes de su padre?

—Es algo que realmente no quiero pensar mucho, al menos por ahora. Sólo me gustaría que fuera un niño sano y normal en lo cabe decir. De verdad no sé qué haría en ese caso...

—¿Qué te gusta hacer la mayoría del tiempo?

—No sé, estar al aire libre, creo...

—¿Cómo crees que reaccione tu padre cuando se entere de que va a ser abuelo?

—No estoy segura, supongo que se emocionará, pero él quedó con cierto resentimiento hacia Neiel y mi relación con él porque nunca le gustó.

—¿Cuántos años tienes? Que no sé y si lo has mencionado ya no me acuerdo —dijo la chica con una sonrisa algo nerviosa.

—27.

—¿Te gusta la pizza?

—Por supuesto.

—¿Ya te cansaste de que te hagan preguntas?

—No realmente, pero quiero irme a casa porque no me siento muy bien.

—Oh, está bien, dejaré que te vayas —dijo la chica amablemente.

Ella me ayudó a recoger las cosas y me acompañó hasta la salida, entonces continué hasta mi casa y pude llegar a descansar.