Hola, chicos he vuelto de mi escondite para traerles otro capítulo más de Drako Agente Secreto. La verdad, me tardé porque la inspiración se me fue, pero volvió con una gran ganas de volver a escribir después de varios meses de ausencia a parte con la cuarentena que se hizo por el COVID-19 me está ayudando a inspirarme mucho porque me la pasó todo el día aquí.

Un fuerte abrazo, espero sus comentarios.

Bueno, aquí está el capítulo 25 de está historia.


Capítulo veinticinco: Una promesa difícil de cumplir

Estos inútiles…

En una habitación que está al fondo de un pasillo; dentro de él está un hombre lleno de cicatrices mirando su copa de vino tinto. Espera con ansias las noticias de que su experimento haya regresado al lugar que pertenecía. Se oyó que tocaban la puerta, el hombre dijo un autoritario: "pase". El mercenario miró la enorme espalda de su jefe, teme por su vida porque cuando le diga lo que pasó, iba a morir.

—Señor Evil-Crane.

—¿Lo trajeron? —preguntó Evil-Crane todavía dando la espalda a su soldado.

El mercenario carraspeo con nervios. Evil-Crane, se giró para encararlo, levantó una ceja con molestia. Él caminó hacia el hombre, poco a poco el mercenario se hizo hacia atrás con miedo. Evil-Crane después que corto la distancia, sacó su arma y le dispara en la cabeza.

—Inútil —murmuró viendo con desprecio e hizo llamar a otro mercenario para que se llevará el cuerpo—. No pueden hacer nada bien…

—Señor —habló Curtis, mientras el cuerpo inerte y cubierto de sangre lo sacan arrastras de la habitación—. ¿Qué hará ahora? —preguntó al cerrarse la puerta a su espalda.

—Pues como siempre, tendré que ir yo… los inútiles de mis subordinados no pueden hacer nada bien —contestó irritado.

—Le quiero comentar algo —dijo con mucha seguridad Curtis—… El espécimen ha escapado con todo su equipo, pero prometo regresarlo a usted mi amo —se inclinó ante él—. Le pido ir a la misión, por favor.

—Curtis, sé que tú no me fallaras —comentó con una media sonrisa—. Adelante, puedes ir.


—El señor Evil-Crane, confía en mí… tengo que lograrlo o me volará los sesos. No puedo fallarle a mi amo.

—Te oyes hermoso, Curtis —habló una voz femenina dentro de la cama.

El soldado de Evil-Crane se estuvo grabando para dejar evidencia de su existencia por si fallaba en la misión. Él sabía del problema que se va meter si no los capturaba vivos, puede terminar como el soldado que llevaron su cuerpo ensangrentado.

Volteó a ver a la mujer de su lado con las sábanas enrolladas en su cuerpo delgado, ella sonríe coquetamente.

—Amelia, me tengo que ir…

—Lo sé. Te acompañaré.

Comenzó a vestirse con una blusa negra, pantalón de cuero, se recogió el cabello en una coleta, agarró un cigarro y lo fumó.

—Es una misión bastante complicada… —dijo con una sonrisa fría.

—Con tal de mantener contento al amo, tenemos que hacer lo posible —Le dio un sorbo a la colilla de cigarro, mantuvo el humo en su boca para después dejarlo escapar—. Es que me harte de ir con ese par de inútiles… aparte uno murió por obsesionarse con la mujer de Drako.

—¿Qué? —La miró con mucha atención. Al fin, alguna información valiosa para atraer a Drako y a sus compañeros.

—Sí, esa tipa… no recuerdo el nombre, pero dicen las malas lenguas que cuando Drako estaba sedado por lo que le inyectaron la nombraba mucho… creo que se llama: Allison.

Las palabras mágicas para encontrarlo; si secuestraban a la chica, él irá a su rescate y todo cambiará, para todos.

—Dime más sobre ella…


Amanece en París. El frío intenso los hace temblar a ambos. Los dos se miraron con ternura y a la vez con un poco de terror; no saben qué va a pasar después que todo termine.

Un pensamiento feo llegó a la mente de Drako, siempre era el mismo que lo atormentó durante años: el temor a que todos mueran igual que Jonás. En cambio, la perspectiva de Allison, era diferente. Ella pensó en un futuro dónde la maldad terminara en un lugar lejano y en que todos fueran felices…

—¿En qué piensas, Drako? —preguntó Allison sin apartar la mirada sobre de él.

—¿Eh? —Miró hacia un lado. Ella comenzó a cortar la distancia poco a poco—. En nada especial, solamente quería sentirme acompañado con mis pensamientos como siempre lo ha sido por años… —La volvió a mirar—. Sabes, nunca había tenido una buena compañía.

—En serio, eso está bien. La soledad a veces es buena, pero siempre estar con alguien acompañado te ayuda a sanar. Por lo tanto, no es malo sentirse solo de vez en cuando, al contrario, la soledad te ayuda a la reflexión y pensar las cosas mejor. —concluyó mirándolos a los ojos.

Drako se siente "invadido" por el acercamiento de ella, pero no… el sentía una sensación extraña al mirar a los ojos de Allison.

—No sé —Apartó la mirada para observar la luna que se asomaba entre las nubes—. No he podido sanar mis heridas y… ¿Qué hace Joshep? —Cambió el tema al mirar hacia donde habían desaparecido sus compañeros—. En serio así duerme…

—Sí —Respondió Allison alzando un poco la voz—. Pero no cambies…

Él le toma la mano.

—Gracias por vendarme la herida. —Apuntó hacia su costilla en donde estuvieron hace poco incrustadas los trozos de la granada—. Eres buena enfermera, Allison.

Drako no deja de mirarla. Allison se siente incómoda por tal acercamiento de su parte. Ella negó con la cabeza, y respondió:

—No. Estuve de voluntaria en la Cruz Roja...

—Yo también —dijo Drako interrumpiéndola—. Más bien fui obligado por Smith... Allison te puedo pedir algo… —Ella asintió. Él toma con sus dos manos las suyas, y el semblante cambio a una suplicante—: Quiero… quiero que se vayan a Canadá, déjenme hacer esto yo solo… no podría vivir otra vez con la culpa, no de nuevo…

Allison lo miró con tristeza. Se estuvieron poniendo de acuerdo durante horas para asaltar la base secreta de Evil-Crane mientras ella vendaba las costillas de Drako que con cada toque de sus delicadas manos, gemía de dolor. Después de una larga discusión todos se dispersaron para buscar un lugar en dónde pasar la noche, así que Drako y Allison se quedaron solos y se fueron a una banca junto al río Danubio.

Allison tomó su cara con su mano libre:

—No. No podemos hacer eso, Drako. Somos tú equipo, somos tus compañeros y amigos, eres mí…

—No puede ser —habló Drako, miró hacia el río en dónde se reflejaba la luz blanca de la luna—. Soy un caos, mi vida es un maldito caos… yo… —suspiró—. Cuando terminé todo me iré a California, Allison. Me alejaré de ustedes para mantenerlos a salvo.

Allison guardo silencio, entonces habló:

—Está bien —afirmó sin dejarle de tocar el rostro—. Vete, aléjate… pero déjanos estar contigo hasta el final.

Drako la miró sorprendido y sonrío, cada día Allison lo sorprendía por esa determinación que tenía. Ahora tomó su rostro con ambas manos para sentir su linda piel.

—¿Estás segura? —preguntó.

Ella asintió. Él empezó acortar la distancia para sellar algo que le carcome en el corazón desde la primera vez que la vio, pero tardó en admitirlo. Ambos cerraron los ojos para sentir esa unión. De repente:

—Sí, déjanos estar contigo —se oyó una voz detrás de ellos. Ellos abrieron los ojos, inmediatamente soltaron sus caras, se apartaron algunos centímetros y voltearon para ver a Joshep y los demás del equipo—. Cómo el equipo que somos, amigo.

—Sabes que no estás solo… —habló Arthur—. Hasta crees que te vamos a dejar la diversión, idiota.

Drako sintió alivio, sintió compañía y ahora supo que no estaba realmente solo; aunque su vida sea un desastre ellos estaban ahí para apoyarlo.

—Sí. Pero prométeme que sí se pone fea la cosa, salgan de ahí. No quiero que miren hacia atrás.

—Lo prometemos.

—Yo también lo prometo —comentó Drako sin apartar la mirada—. Prometo mantenerme vivo… sí, vivo.

Allison apretó su mano para sonreírle. Todos asintieron con alegría por las promesas que se hicieron.

—Entonces a descansar, compañeros. Mañana será el fin de todo y podremos volver a Vancouver —dijo Drako haciendo un saludo militar. Luego miró hacia la luna con Allison a un lado, y pensó—:"Es una promesa que será difícil de cumplir cuando estás enfermo y morirás" —Los miró a todos—. Buenas noches.

Parece que no se dieron cuenta…

Se levantó de la banca. Arthur y Bryan lo tomaron de los brazos para ayudarle a caminar, pero él los detuvo porque no era necesario, Drako puede caminar solo. De todas maneras se sentía sano gracias a sus compañeros. La sonrisa cambio a una mueca de tristeza, porque es temporal la salud.

Ellos encontraron un lugar seguro para pasar la noche porque si lo hacían en la intemperie pueden ser descubiertos. Caminaron por la fría noche de Paris, hasta que el silencio lo interrumpieron:

—Vaya, Drako. Él está en modo cursi –comentó Bryan a Arthur mientras caminaban a su lado.

—Oye Drako, seguro que te dimos el suero correcto porque creo que te dimos el de "mírame soy un cursi sentimental". —Se ríe de su propio chiste Arthur.

—Ya no se burlen, idiotas.

Allison, Joshep y Henry, se rieron de las ocurrencias de Arthur. Eso relajó la tensión que se generó en ese momento. Drako hizo un gesto de indignación porque se burlaban de él. Respiró hasta diez para controlar el impulso de golpearlos a todos.


Llegaron a un nuevo lugar que era un vagón abandonado de tren que se encontraba a las afueras de la ciudad. No se veía bastante higiénico, pero se conformaron por ahora.

—No pudieron encontrar algo mejor, animales —dijo fingiendo calma, Drako.

—No. Nadie nos buscará aquí —habló Bryan, mirando hacia adentro—. A parte, no podemos pagar un hotel, Joshep, se gastó en las vendas y en el botiquín de primeros auxilios.

Drako respiró hondo.

—Calma, Drako, calma —intentó tranquilizarlo Allison.

—En fin, hay que descansar un par de horas y nos iremos a buscar la base de Evil-Crane, ¿entendido?

—Está bien —dijeron todos en unísono.

Todos se acostaron a dormir. Drako no podía conciliar el sueño, algo le preocupaba, empezó oír los ronquidos de sus compañeros, sí que estaban exhaustos. Debería dejarlos dormir más para que tuvieran la energía suficiente. El sol se asomaba cada vez más.

"Debo intentar dormir… al menos para tener la misma energía que ellos para enfrentarme al malvado villano. ¿Será que me tiene en sus manos? Él sabe que me le enfrentaré para recuperar las joyas y terminar con todo esto e irme a California". Miró a Allison con una sonrisa, pero así como apareció se desvaneció. "Me gustaría cumplir la promesa, Allison, pero no creo que sea posible".

Después de esa reflexión quedó dormido.

Unas horas después todos se levantaban para planear bien como encontrar la otra base de Evil-Crane, ya que, la de los Pirineos se destruyó por la explosión.

—Tenemos que encontrar la nueva base —dijo con voz pensativa, se puso una mano en la barbilla—. Debe haber una pista, pero como… ¡eso es! —exclamó.

Todos se asustaron y miraron con atención a Drako. El viento frío entro por el vagón dándole en la cara.

—¿Qué pasa? —preguntaron en conjunto con la cara confundida.

Él empezó a caminar por todo el vagón murmurando cosas. Nadie entendía lo que pasaba, se miraron de manera extraña. Drako miró a los demás con una sonrisa, les platicó la idea. Era definitiva, si querían tras las rejas a Evil-Crane deben de actuar de inmediato.