Neoliberal.

...


No era la manera en que se burlaba era el como lo hacía.

-Entonces… ustedes, los de humanidades, ¿hacen concursos de quien tiene las más sucias rastas?- ella había dicho y después echo su cabeza hacia atrás ahogándose en una gran carcajada.

-No, nosotros…

-Oh, adiós, es mi parada.


No era tampoco haber recordado esos ojos verdes y su sonrisa ladina.

-¡Uh!, en serio, ¿no tienen otra cosa más que hacer mítines? Deberían de ponerse a trabajar.

-Humanidades, ya sabes –le comentó una chica a su lado con libros en mano.

-Ciencias económicas administrativas –dije con desgane, con mi cartel y leyenda: No más capitalismo.


No, tampoco era eso, era algo así como su confianza y seguridad…

-Yo te conozco chico humanidades, ¿crees que te pueda hacer una mini entrevista?

-No sé ni tu nombre.

-Sara; no te molestes –me interrumpió sin dar importancia- será una encuesta anónima. Entonces, ayúdame y responde: ¿qué hacen además de pasar todo el día acostados en el pasto de la facultad?

…y que nunca me dejara hablar.


Carl Marx

No era exactamente la forma en que solía llamarlo para saber quién sabe qué.

-Oye, tú, chico humanidades, ¿puedo compartir mesa contigo? No hay más espacios.

-Me llamo Sein, chica ciencias administrativas.

-Buena esa, soy economista ¿socialista, verdad?

-Sí ¿Hay otra cosa?


Resultado del ejercicio.

No era exactamente la manera en que debía sentirse por una… no-socialista. Era que él, precisamente no se había enamorado de ella, porque como jodida neoliberal no lo había conquistado con romance y encantadores detalles y sus muy, muy lindas sonrisas, era que, ella le había robado el corazón como una muy buena jodida neoliberalista que era.


Si llegaron hasta aquí: Gracias por leer. Y no, no tengo nada en contra de nadie, ni ideales políticos ni económicos, solo me pasó por la mente. Saludos y gracias.