Junto al Rio

Capitulo 1

Dos niños jugaban entre los árboles, solo risas y el correr del agua del rio se escuchaban, saltando de piedra en piedra llegaron hasta el viejo Sauce.

-Diego! Si te subis ahí, te vas a caer! Es muy alto!.-

-No es tan alto! Ven!-

Diego trepo las primeras ramas, subió hasta donde más pudo.

-Ves? Subí. Yo te ayudo.-

-No. Es muy alto. Me voy a caer.-

Diego se inclino para ver que tan alto estaba, la rama en la que estaba sentado crujió, miró a Martín e intento bajar, pero en cuanto se movió, la rama se quebró haciéndolo caer.

-Diego!.- grito Martín y se acerco corriendo donde había caído su amigo. -Estas bien?.-

-Me duele el pie.-dijo Diego sentado en el suelo. -Creo que me lo rompí.-

-Voy a buscar ayuda.- Martín intento levantarse pero Diego lo tomó de la mano.

- No. No me dejes. Tengo miedo.-

-Está bien, pero no podemos quedarnos, tenemos que ir con tu mamá para que te lleve al hospital. Apóyate en mí y yo te ayudo a caminar.-

Martín pasó el brazo de Diego sobre su hombro y le ayudo a incorporarse. Diego se apoyo en su amigo, y por unos segundos se quedo observándolo.

-Que pasa? Te duele algo más?- pregunto preocupado Martín.

-No. Nada. Vamos.- dijo Diego sintiéndose seguro con su amigo ayudándolo.

...

Parpadeo varias veces sintiendo sus ojos secos, no sabía porque su memoria había viajado tan lejos, miro a Martín durmiendo sobre su pecho, abrazado a él, era cerca del mediodía pero no quiso levantarse para no despertar a su novio. Era el cumpleaños de Martín, estaban en la cabaña junto al mar, habían llegado el día anterior y pasearon todo el día e hicieron el amor hasta el amanecer, Diego no tenía muchas fuerzas, y suponía que Martín tampoco, así que probablemente almorzarían en la cabaña.

Los días habían pasado volando después del incidente con Marcela, ella no se fue del pueblo, Diego no entendía cual era el sentido de quedarse después de la escena en el bar, pero no se había acercado más, lo cual agradeció. La única discusión que tuvo Diego con Martín fue cuando éste encontró unas ramas secas en el baúl del auto y Diego le contó lo que había sucedido. Martín se enojo porque no se lo dijo en el momento. Después de eso todo había estado tranquilo, ambos habían rendido exámenes finales y habían aprobado, pronto comenzarían las clases del último año de sus carreras, estaban felices por eso, y porque faltaba menos para su boda.

Martín se removió entre sueños, Diego acaricio su cabello observándolo, su memoria volvió a viajar intentando recordar que estaba haciendo ese mismo día un año antes. Era habitual enviarle un mensaje temprano a su amigo, siempre pasaban los cumpleaños juntos, y en la noche festejaban en el bar con sus amigos. Ahora éste hermoso hombre descansaba entre sus brazos, paso de ser su hermano, su amigo incondicional, a ser su novio, su amor, su todo. Sonreía ante este pensamiento, su todo, eso era Martín para él, todo.

Acariciaba el hombro de su novio mientras su mente vagaba, Martín despertó, se aferro a él y bostezo.

-Buen día.- dijo Diego.

-Hola. Buen día.- Martín observo a su novio.

-Feliz Cumpleaños hermoso.- Diego lo beso varias veces en los labios.

-El mejor cumpleaños.- dijo Martín sonriendo. -Que hora es?-

-La hora de almorzar creo. Pido algo o salimos a comer afuera?.- pregunto Diego.

-Salgamos.-

Se bañaron y vistieron sin prisa, salieron de la pequeña cabaña hacia el centro del pueblo en busca de algún lugar donde almorzar, encontraron el local que habían visitado la anterior vez.

Se quedaron recorriendo el pueblo, compraron nuevas artesanías, Diego se encontró con el artesano que hizo sus anillos de compromisos, lo saludo levantando su mano y mostrando su anillo, el artesano le devolvió el saludo con una sonrisa.

Cuando llego el atardecer caminaron por la playa de la mano, con la arena bajo sus pies y el mar humedeciéndolos llegaron a un lugar muy especial para ambos.

-Sabes dónde estamos?-

-Vas a pedirme matrimonio de nuevo? Porque te volvería a decir que si.- dijo con entusiasmo Martín.

Diego lo miro con una sonrisa y mucho amor, tomo su mano y la beso.

-No, pero es bueno saber que volverías a aceptar. Solo deseo que siempre volvamos para nuestro aniversario de casados, que nunca olvidemos éste lugar.-

-Nunca lo vamos a olvidar.- Martín abrazo a su novio y luego se besaron. - Te amo mucho.-

-Yo te amo más.-

Al volver a la cabaña, Martín entro al baño y Diego aprovechó para hacer una llamada. Le había costado mucho decidir que regalarle a su novio en su cumpleaños, hasta que encontró en una página de internet el regalo ideal. Tuvo que esperar unos días para que llegara el obsequio y había estado pendiente del correo para que Martín no lo recibiera, cuando al fin llego, dos días antes de su viaje, lo escondió muy bien hasta ese día en el que busco el momento indicado para entregárselo a su novio.

Martín salió del baño y Diego estaba mirando hacia afuera por el ventanal. Se acerco y lo abrazo por detrás, Diego se tenso un poco al principio pero al instante se relajo cerrando los ojos ante el contacto de su novio.

-Que te pasa que estas nervioso?.- pregunto Martín.

-Nada. No quiero irme de acá, podríamos mudarnos?-

-Si, por favor! Seria magnifico.- dijo Martín besando el cuello de Diego.

Una música comenzó a sonar desde la playa, un grupo de hombres con instrumentos y una muchacha se pararon frente a su cabaña. Martín se dio cuenta en seguida que eso era una serenata para él.

Diego tomo de la mano a Martín y se coloco tras él abrazándolo, lo rodeo por la cintura y aunque estaban en silencio escuchando la hermosa canción que interpreto la muchacha, sabía que Martín estaba muy emocionado por como sus ojos se humedecieron.

Ni bien término la canción Martín se giro y beso a Diego sin importarle que estuvieran siendo observados. Diego les agradeció a los músicos y entró a la habitación junto con su novio.

-Ese es mi regalo de cumpleaños? Porque fue perfecto.- dijo Martín.

-Me alegra que te haya gustado, pero no, ese no es el regalo. El regalo es éste.- dijo Diego entregándole un paquete que saco de su bolso.

Martín abrió el regalo y se encontró con un libro de fotos. La cobertura era suave como la seda, las inicíales de él y de Diego estaban grabadas en oro blanco, junto con el símbolo del infinito, el mismo que tenían en sus anillos de compromisos.

-Es hermoso.- dijo Martín sin poder decir más.

-Es para que guardes todos los momentos que tuvimos y tengamos de aquí en adelante. Sé lo especial que es para vos tener una familia, así que espero que este lleno de fotos pronto.- dijo Diego acariciando el rostro de su novio.

Martín lo abrazo fuerte, sus lágrimas comenzaron a caer sin permiso, y una sonrisa enorme se dibujo en su rostro.

-Estoy muy llorón últimamente.- dijo Martín mientras se limpiaba las mejillas.

-Siempre fuiste llorón, solo que ahora no lo ocultas, así como yo soy celoso.- dijo en modo de burla Diego.

-No te das una idea de lo que te amo. Si me hubieran dicho hace un año que hoy estaría en ésta situación, jamás lo hubiera creído. Completamente enamorado de vos.- Martín beso a Diego con mucha ternura.

-Que bien, porque yo estoy igual.- Diego sonrió y volvió a besarlo.

-Y yo te regale una camiseta para tu cumpleaños.- dijo Martin apenado.

-Hey! Me encanta mi camiseta! Estuve un año para conseguirla, nunca me dijiste como hiciste para que el todo el equipo la firmara.-

-Ese secreto voy a llevármelo a la tumba.- dijo Martín.

Diego lo abrazo y le dio un pequeño beso en la nariz.

-Cenamos acá?-

-Si. Pero no pidas postre.- dijo Martín con una mirada picara aún abrazado a su novio.

-Helado si.- susurro Diego cerca de los labios de Martín, se apartó un poco y busco su celular.

Cenaron en la cama, dándose comida en la boca, la cual no terminaron ya que comenzaron a besarse y haciendo el amor toda la noche, al otro día tuvieron que apresurarse para tomar el bus de vuelta a su pueblo.

Las sonrisas coquetas, roces, y otras insinuaciones estuvieron presentes todo el viaje, así que en cuanto llegaron a su casa sus miradas no se despegaban del otro, Diego se abalanzó sobre Martín besándolo con mucha pasión, éste respondió de la misma manera pasando sus brazos por detrás de su nuca, Diego lo tomó por la cintura presionando sus cuerpos, giro a Martín y comenzó a besar su cuello moviendo su pelvis contra el trasero de su novio, gimiendo a medida que crecía su excitación junto con la de Martín, metió su mano dentro de su jean acariciando a su novio escuchando los sonidos que salían de su boca, Martín paso su mano por detrás de la nuca de Diego y con la otra se apoyo en la mesa.

-Vamos a la cama.- dijo Martín entre suspiros.

Diego sonrió, quito su mano, y Martin se dio vuelta, entre besos llegaron a la habitación, se quitaron la ropa con mucha prisa y casi con desesperación.

Se recostaron en la cama entre besos y caricias, Martín busco el lubricante y los preservativos.

-Date vuelta.- le dijo Diego a su novio.

Martín se giro y Diego lo hizo levantar sus caderas. Comenzó a besar sus glúteos, mordiendo, chupando, hasta llegar a ese lugar que tanto deseaba probar. Paso su lengua, para sentir el sabor, Martín dio un pequeño grito de sorpresa, ésto era tan nuevo para él como para Diego, apretó sus labios cuando su novio volvió a pasar su lengua por su orificio, e hizo presión sobre el con sus labios.

La sensación era increíble, Diego parecía no querer parar nunca, metía su lengua lo más profundo que podía enterrando sus dedos en los glúteos de Martin, manteniéndolo quieto ya que éste se empujaba hacia él, los sonidos, gemidos y cada palabra que salía de la boca de Martín lo excitaba mucho mas.

-Diego, Diego! Ahhhh! No puedo! No puedo más!.-

Diego se incorporó, se colocó el preservativo, y puso lubricante sobre su miembro. Martín estaba muy impaciente moviendo sus caderas, no lo hizo esperar más, lo penetro lenta y profundamente de una sola vez, su respiración se agito junto con la de Martín y espero hasta que esté listo para moverse, cuando su novio empezó a empujarse contra él, Diego lo embistió despacio, y un gemido largo salió de Martin, subió a su espalda y busco la boca de su novio para besarlo mientras se movía despacio.

Martín no contenía los suspiros, Diego simplemente lo hizo perder la cordura, tenía sus caderas elevadas entre las manos de su novio, mientras lo envestía despacio, con calma, ambos disfrutaban esta cercanía, el contacto íntimo con el otro, el amor y la pasión mezclados en sus cuerpos haciendo una combinación perfecta, llenándolos de sensaciones que los desbordaban por momentos.

Diego apuro sus envestidas sabiendo que su cuerpo ya no soportaría más tiempo, Martín llevaba un buen tiempo gimiendo alto y empuñando las sábanas debajo de él, había encontrado ese punto dentro de él, haciendo que su novio perdiera todos los papeles, hasta que lo escucho repetir su nombre y tensarse, ambos se dejaron llevar por el orgasmo.

Estaban entrelazados, tendidos en la cama, exhaustos, y felices, el sueño les gano y descansaron en los brazos de su amor, compartiendo el mismo sentimiento.