Junto al Rio

Capítulo 2

-Que es esto?- pregunto Martín sosteniendo un sobre.

Diego estaba sentado desayunando con Martín cuando éste vio el sobre. Lo tomo entre sus manos, lo abrió y perdió todos los colores de su rostro.

-Es una multa. De mi auto. No entiendo, fue el día de tu cumpleaños, no estábamos...-Diego reflexiono y la furia lo inundo. -Lo mato!.-

-A quien?!- pregunto alarmado Martín.

Diego se levanto y comenzó a caminar por toda la cocina, tenía la boleta en un puño en su mano contra su frente y repetía las mismas palabras.

-Diego! Calmante!.-

-Lo voy a matar! Me uso el auto cuando nos fuimos!.- grito Diego.

-Quien te uso el auto?- pregunto desconcertado Martín.

-Pedro! Le debe haber quitado las llaves a mi papá! Lo voy a matar!- Diego busco su teléfono.

-Esta en Italia. Llego ayer, llamo desde allá para saludar a tu mamá.- dijo Martín sentándose juntando las cosas del desayuno.

Diego dejo el teléfono sobre la mesa. Miró la boleta nuevamente y suspiro.

-Se la enviare por fax.- Diego tomó una lapicera y escribió sobre el papel un cartel que decía "voy a matarte", y guardo la boleta en su bolsillo. -no puedo creerlo! Y se despidió muy feliz y muy...-

-Cálmate Diego. No vas a conseguir nada así.- Martín limpio los platos y se giro para mirarlo.- vamos a llegar tarde a clases.

Hacía dos meses que habían comenzado el último año de sus carreras, Martín había rendido casi todas las materias, le quedaba una para ese año, a Diego le quedaban cuatro, ambos pusieron todo su esfuerzo para que el año entrante solo tuvieran que rendir las materias que cursarían este año. Martín trabaja los días de semana con su padre junto a Diego y Rick, y los fines de semana trabajaba con un contador amigo de Antonio. Todo parecía marchar bien, faltaban seis meses para su boda y la ansiedad se hacía sentir en ambos, Diego acordó con asociarse con Antonio, comprarían otro taller y donde trabajaría Diego, era una gran inversión pero primero tendría que hacer una especialización, Diego estaba buscando la mejor universidad y esperaba poder hacerla a distancia.

-En que pensas?- pregunto Rick a Diego.

-En que no encuentro ninguna universidad cercana y los cursos son de un año. Podría entrar en la universidad técnica pero el examen de ingreso! Es imposible!.- dijo Diego.

Mientras ellos hablaban uno de sus profesores se acerco.

-Diego, estas buscando cursos de especialización o una carrera?- pregunto el profesor.

-Una especialización, una carrera tardaría tres o cinco años mas.- contesto Diego.

-Hay una universidad privada, brinda un curso intensivo de un mes.-

….

-Tengo que contarte algo.- dijo Diego ya en su casa. Se sentaron en la sala uno junto al otro en el sofá.

-Si?.- dijo Martín.

-Uno de mis profesores me contó que hay una universidad que da cursos de mecánica integral, es privada, cuesta bastante, pero es de un mes y con el titulo también obtengo la habilitación, así que pensé en que podía hacerlo antes de las vacaciones.- dijo Diego.

-Eso es genial! Es muy bueno.- Martín estaba realmente emocionado con la noticia.

-Pero hay un problema. Tengo que asistir todos los días. Tendré que viajar y quedarme allá.-

Martín lo observó un instante mientras se mordía el labio.

-Querés hacerlo?.-

-Podría hacerlo el año entrante en la universidad del estado, pero probablemente termine en un año o más.- dijo Diego.

-No me respondiste. Querés hacerlo?- pregunto Martín nuevamente.

-Sí. Pero quiero que tomemos esta decisión juntos.-

-Y la estamos tomando juntos. Es importante esto para ambos y creo que tenes que hacerlo.-

-Es un mes, entero, tendría que alquilar algo allá y mudarme, aunque los fines de semana puedo venir. Serian como cinco horas de viaje pero no me importa.- dijo Diego.

-Estoy seguro que vamos a arreglarlo, cuando es?.-

-Dentro de tres meses.- respondió Diego.

-Tenemos tiempo. Un mes se pasará rápido.-

-Eso significa que no me extrañarías?- pregunto Diego con una mirada de preocupación.

-Claro que te voy a extrañar tonto. Como no voy a extrañarte si sos el amor de mi vida, pero ésta oportunidad no se va a dar dos veces y hay que aprovecharla. Yo probablemente trabaje todo el tiempo ya que... trabajaré en el estudio contable con un otro contador, se llama Leo, tiene como cincuenta años y es, según mi jefe, el mejor contador.-

-Eso esta muy bien. Cuando te dijo ésto?.- pregunto Diego.

-Me llamo por teléfono cuando estaba en clase, me dijo que empezaría hoy. Así que probablemente tendré que trabajar más tiempo que antes, seré su ayudante y tiene mucho trabajo.-

Diego acaricio su rostro con una sonrisa.

-Vas a ser un contador antes de recibirte. Estoy muy orgulloso de vos.-

-Yo también de vos.- dijo Martín tomando el rostro de Diego con ambas manos besándolo con ternura.

Diego se paso la semana buscando información sobre la universidad, Martín comenzó a trabajar más horas incluyendo el sábado, entre instituto, el taller, y el estudio contable estaba siempre ocupado, solo tenía los domingos libres, pero Diego entrenaba así que casi no se veían.

Las semanas transcurrieron de igual manera, Diego no quería empezar a discutir así que decidió que era mejor empezar a planificar la boda.

-Estos son los locales, llame a todos y pedí un presupuesto de lo básico, creo que están bastante bien.- comentó Diego.

-Enserio?.- pregunto Martín con sorpresa.

-Si, creo que hay que ir buscando lugar y empezar con los preparativos yo voy a estar afuera un mes, después los finales, después el torneo. Para cuando queramos acordar Noviembre va a estar a días.-

-Es cierto.- dijo Martín sentándose en una silla junto a su novio.

-No todos tienen los mismos servicios.-

Martín observaba a Diego con una sonrisa, le encantaba que su novio éste al pendiente de su boda.

Buscaron entre los dos la mejor opción, quedaron de acuerdo en un local pequeño, tenían que hacer lo preparativos para la decoración, así que decidieron visitar el lugar con Susana y Claudia, unos días después estaban planificando los cuatro todo lo necesario para el salón.

Flores, vajilla, mesas, sillas, y varias cosas más estaban en una lista interminable de revisar, durante las semanas siguientes las actividades llenaron los días de Martín y Diego, dejaron algunas cosas con fechas futuras para atender, el tiempo para ellos era cada vez más escaso, Martín trabajaba después del almuerzo, hasta la hora de entrar al taller y durante la noche en el estudio contable, Diego entrenaba hasta tarde pero la ausencia de su novio se hacía cada día más presente, se hizo de paciencia e intento no discutir con Martín, aunque cada día llegaba más tarde hasta que una noche llego muy tarde a dormir.

Martín ingreso a su casa, era evidente que Diego estaba durmiendo así que decidió darse una ducha y luego irse a la cama.

-Hola.- dijo Diego parado en la puerta de la habitación.

-Diego, me asustaste. Pensé que dormías.-

-Son las tres de la mañana. Te parece trabajar hasta esta hora?- pregunto enojado Diego.

-Se me hizo tarde, lo siento.- dijo Martín entrando al baño.

-Recuerdas que íbamos a hacer hoy?.- pregunto Diego.

-No.- respondió Martín.

-Iríamos al cine- dijo Diego mirando a Martín con decepción.

-Oh! Lo siento yo...lo olvide por completo.- dijo con pesar Martín.

-También olvidaste almorzar y cenar acá la última semana?.- pregunto Diego.

-Diego...lo siento, tengo mucho trabajo, no...-

-Sabes qué?, ya no importa.- dijo Diego y entro a la habitación cerrando la puerta tras él.

Martín se quedo con un sentimiento de culpa en su pecho, paso toda la semana trabajando y no tuvo tiempo de nada, quería hablar con Diego pero sabía que estaba enojado y con justa razón así que decidió hablar con él al día siguiente.

La discusión fue inevitable, Diego no escuchaba razones y Martín se canso de pedir disculpas, no hablaron en todo el día, ni en el taller, ni en su casa. La situación no mejoró, de hecho empeoró mucho más.

-Ahora no venís ni a dormir? Que estabas haciendo?- pregunto muy enojado Diego al ver llegar a su novio a las siete de la mañana.

-Estuve trabajando en el estudio con el contador y el resto de los empleados. No podía venirme y dejar todo por la mitad.- dijo cansado Martín.

-Claro, y el día de nuestra boda voy a tener que pasar a buscarte por el estudio?.- pregunto con ironía Diego.

-Estoy cansado y tengo sueño, puedo responderte más tarde?- Martín camino hasta la habitación, entró, y se recostó en la cama.

Diego tomo sus cosas y salió rumbo al instituto. Su paciencia se había acabado y ya no discutiría con Martín.

Cuando regreso a su casa ya de noche, después de un día cargado de trabajo entre el taller y el estudio, encontró a Diego sentado en el sofá.

-Hola.- dijo Martín secamente.

-Hola.- respondió Diego poniéndose de pie.

Martín lo observo, Diego tenía una mirada extraña y llevaba puesta su campera.

-Qué pasa?.-

-Me voy.- dijo Diego en un tono serio.

-A si?.- pregunto Martín negando con la cabeza sin creer lo que escuchaba.

-Si, Martín. Me canse. Me voy. Esto se termino. Todo se término.-