Junto al Río

Capítulo 20

Una brisa tibia recorría todo el pueblo. La ventanilla de su auto estaba abierta, mientras él observaba su antigua casa. Ese hogar que compartió tantos años con Martín. La añoranza lo recorrió nuevamente.

Una muchacha salió por la puerta junto a su novio, tomados de la mano caminaron hacia el centro del pueblo.

Diego encendió el auto dando una última mirada con mucha nostalgia hacia la pequeña casa.

Ya habían pasado veinte años, a veces volvía a pasar por la casa que ya tenía nuevos dueños. Se habían mudado con Martín a una casa mas grande, su familia había crecido gracias a la llegada de Magui, ella tenía dieciséis años ya, pero llegó a sus vidas cuando tenía seis, y desde ese momento sus vidas cambiaron para siempre.

Detuvo el auto frente al río, se bajo y quedo observando el lugar. El pueblo había cambiado mucho, ya no era tan pequeño y estaba creciendo a pasos agigantados. Él tenía dos talleres, uno en el pueblo y otro en la ciudad vecina, seguía siendo socio con Antonio y se veían muy seguido.

Ya era cerca del mediodía y su hija llegaría del colegio para almorzar, así que subió a su auto y recorrió el camino de vuelta a su casa.

Desde hacia un tiempo había empezado a cocinar, no lo hacía bien, pero Magui se canso de la comida comprada.

-Papá!.-

-Aquí estoy!.- dijo Diego desde la cocina.

Magui dejo su bolso en el suelo y se quito las zapatillas.

Beso a su padre en la mejilla y sentó en la mesada.

-Hola linda.- saludo Diego mientras preparaba el almuerzo.

Magui tomo una galleta y miraba a su padre mientras comía.

-Estas triste no?.- pregunto Magui. -Se que extrañas a papá, pero a él no le gustaría verte así. Además es tu cumpleaños papá, los abuelos vendrán esta noche a festejar.-

-No quiero festejar nada, tengo cuarenta años!.- dijo Diego suspirando.

-Bueno pero vamos a festejar igual... Fuiste a la casa no?, por eso estas así.?.-

-Solo pase por casualidad.- se excuso en vano Diego. -a qué hora vuelves de entrenar?.-

-Vuelvo a la noche, tengo que encontrarme con Mara para un proyecto del colegio.- dijo Magui.

-Con Mara o con Tito?.- pregunto Diego con una mueca de molestia.

-Tony papá, mi novio se llama Tony. Y no, no lo veo hasta la noche.- dijo en tono de reproche Magui.

-Tony, Tito da igual el nombre, no me cae bien.-

Magui suspiro enojada y se bajo de la mesada.

-Me voy a cambiar de ropa.- dijo caminando hacia las escaleras.

Si había algo que odiaba Diego era al tal Tony. Para él era solo un "roba hija" que intentaba caerle bien para que aprobara la relación que tenia con Magui.

Respiro profundo y siguió con su trabajo.

-Vas al taller a la tarde?.- pregunto Magui desde su habitación.

-Sí. Luego vuelvo a la noche.- respondió Diego.

Era increíble que su hija lo controlara más que él a ella. En algún momento los roles cambiaron y el hijo término siendo él.

...

Durante toda la tarde trabajo en su taller, más allá que tenía bastante personal para hacerse cargo de todo, él necesitaba ocupar su mente, ya que en lo único que pensaba era en el pasado y los momentos felices que vivió con Martín.

Termino bastante tarde. Llego a su casa y se dio una ducha, reviso los mensajes en la contestadora, durante todo el día lo habían saludado casi toda su familia.

El timbre de la puerta sonó y un murmullo bastante parecido a una discusión le dio la pauta que Antonio y Susana habían llegado.

-Hola Diego.- saludo muy amable Susana. -Feliz Cumpleaños.-

-Gracias.- dijo sonriendo Diego dejando pasar a Susana y a su esposo.

-Traje vino.- comentó Antonio y le entrego una botella de vino.

-Gracias Antonio.-

-A él le sube la presión a sí que no va a tomar.- dijo secamente Susana.

-No sos mi madre mujer.- respondió Antonio.

Diego río por lo bajo, esta situación se repetía siempre que se encontraban.

Magui llego pocos minutos después con una torta en sus brazos, la había comprado para festejar el cumpleaños de su papá, Claudia y Pablo llegaron poco después con varios regalos para su hijo.

-Los tíos no llegaron?.- pregunto Magui.

-Me mandaron un mensaje, al parecer a Rick se le rompió el auto y vienen en taxi.- dijo Diego.

-Que poco animo hijo. Qué te pasa?.- pregunto Claudia.

-Y que le va a pasar!.- dijo Magui acercándose y abrazándolo. -Animo papá. No quiero que estés triste.-

-Ok, ok.- dijo Diego.

-Ya está la mesa preparada.- dijo Susana.

El timbre sonó y Magui atendió la puerta saludando a un jocoso Rick junto a Carla quien estaba esperando a su tercer hijo. Alex y Joaquín se llevaban seis años entre ellos y aunque Carla juro no volver a tener hijos, estaba embarazada de seis meses de su primer hija.

Mientras los niños jugaban con todos los adornos de la casa, Magui se puso al día con su tía Carla, Diego se entretuvo con Rick y ni siquiera noto cuando llego el novio de su hija, el cual lo saludo amablemente, aunque él prefería que no estuviera allí.

Diego fue a la cocina y se detuvo en la heladera, vio una foto en donde estaba Magui, Martín y él junto al río, era imposible no sentir nostalgia, en cierta forma quería volver el tiempo atrás cuando Magui era una niña.

La puerta de su casa se abrió de golpe haciendo saltar de susto a los invitados.

-Madre mía. Que calor hace!.- dijo Martín ingresando a su casa con varias bolsas en sus manos.

Diego miró hacia donde estaba su esposo y sonrió muy feliz.

-Hola a todos.- dijo Martín y camino hacia su esposo tomándolo del rostro para besarlo. -Feliz Cumpleaños mi amor.-

-Pensé que te habías olvidado. No venias mañana a la noche?.- pregunto confundido Diego.

-Adelante el viaje no quería perderme el cumpleaños de mi hermoso esposo.- dijo Martín besando nuevamente a Diego.

-Hola papá, la cena esta lista.- dijo Magui y abrazo a su padre.

-Ahora vamos.- respondió Martín tomando de la mano a su esposo llevándolo a la cocina. -Me contó un pajarito que estabas triste. Fuiste a nuestra vieja casa?.-

-Me gusta pasar por ahí. No puedo evitarlo, fuimos muy felices allí.-

-Y no lo somos ahora?.- pregunto mirando a los ojos a Diego.

-Sí, claro. Pero viajas mucho y te extraño.-

-Me fui una semana Diego, no puedo dejar los clientes tirados y además esta Magui todo el día aquí .- dijo Martín sacando una gaseosa de la heladera.

-No. Esta todo el día con el avatar ese.-

-Tony. Se llama Tony, y es el novio.- dijo Martín.

-Sí, bueno. Lo trajo para mi cumpleaños.-

Martín abrazo a su esposo y hundió su rostro en su cuello, Diego pasó sus brazos alrededor de éste y sonrió al sentir la respiración suave de Martín.

-Te extrañe. Mucho, mucho.- dijo Martín en un tono suave.

-Yo también. Pero cuando me llamaste para decirme que llegabas mañana y que no olvide que Magui tenía clases a la tarde, pensé que te habías olvidado de mi cumpleaños.- dijo Diego.

-Como voy a olvidarme. Quería darte una sorpresa, por eso le pedí a Magui que organizara esta cena. En todos estos años nunca me olvide de ninguna fecha especial, menos del día en que nació el amor de mi vida.- dijo Martín mirándolo con mucho amor.

Diego volvió a besarlo con una sonrisa.

Magui entro a la cocina con una media sonrisa y abrazo a Martín.

-Compre la torta, pero está escondida del tío Rick.-

-Está bien. Enseguida vamos a la mesa, empiecen a comer ustedes.-

-El abuelo Antonio ya empezó.- dijo Magui saliendo de la cocina.

Martín le dio un último beso muy intenso a Diego dejándolo sin aliento.

-Después te doy el resto.- dijo Martín guiñando un ojo.

Diego sonrió bobamente y salió rumbo al comedor de la mano de su esposo.

Cenaron en familia, la que crecía conforme pasaban los años, junto con el amor y la felicidad que sentían por estar unidos después de veinte años de casados.

...

Suspiro mientras se observaba en el espejo, sus ojos repasaban una y otra vez su reflejo.

-Estas perfecto papá.- dijo Magui sentada en un pequeño sillón de la habitación.

-Mmmmh!...perfectamente viejo.- dijo Diego.

-Tienes unos esplendidos setenta años.- dijo Magui.

-Setenta y uno.- la corrigió Diego con una sonrisa.

Volvió a mirarse en el espejo, notando sus arrugas. Busco una pequeña caja donde tenía los gemelos de oro, se los coloco y sonrió.

-Es increíble que para festejar de sus cincuenta años de aniversario decidieran casarse nuevamente.-

-Necesitamos ésto. Pasaría cincuenta años más con él.- dijo Diego reflexionando sobre su comentario.

Sabía que ambos ya no eran jóvenes, y la edad traía sus problemas y sus limitaciones. Sintió algo en su pecho y llevo su mano hacia él, Magui se levanto asustada y se acerco a su padre.

-Es el teléfono, lo puse en vibrador.- dijo Diego atendiendo el celular. -Hola!.-

-Hola querido primo, como estas?.- pregunto un tanto exaltado Pedro.

-Muy bien, y vos?, como está tu pierna?.- pregunto Diego.

-La pierna mejor, ya casi no me duele, pero tengo inflamada la próstata así que no puedo sentarme.-

-Me imagino que es una tortura. Como esta Sebastián?.-

-Se hace el sordo. Dice que reclamo mucho. Llevamos casi cincuenta años y ahora se queja. Me voy a separar y a buscarme un novio más joven.-

Diego lanzo una carcajada.

-Y quien va a quererte con ochenta años y la próstata inflamada?.- preguntó sonriendo Diego.

-Oye!. Te olvidas que soy el rey del sexo, el yoga no les ayudo?. Porque a mi si.-

-Sí, si. Ayudo mucho.- dijo Diego un tono más bajo.

-Y Martin?, que opina?.- pregunto de manera graciosa Pedro.

-Qué opina sobre qué?.-

-Sobre el clima...Qué opina sobre el yoga?.-

-Le encanta. Ok. Tengo que dejarte. Mi hija está aquí y te envía un beso.- dijo Diego mirando a su hija.

-Ah!. Mis saludos a la princesa y Sebastián también envían sus saludos.-

-Gracias. Nos vemos en navidad?.- pregunto Diego.

-Sí. Allí estaremos, que tengan una hermosa boda y muchas felicidades a tu querido Martín.-

-Gracias. Adiós.-

La puerta se abrió dejando entrar al menor de sus nietos.

-Abuelo. Pregunta el abuelo si estás bien.- dijo el pequeño algo aburrido.

-Dile que estoy bien.- dijo Diego sonriendo.

-A veces papá exagera.- dijo Magui negando con su cabeza.

El pequeño cerró la puerta y salió caminando por el pasillo, entro a otra habitación y capto la mirada de Martin.

-El abuelo dice que está bien.- dijo el pequeño.

-Gracias amor.- dijo Martín y se giro para ver a través del ventanal a los invitados en el jardín de su casa.

-Debe estar ansioso.- dijo Carla mientras tomaba un té sentada junto a una mesa.

-Siempre está ansioso.-

Martín dejo su vagar su mente en los recuerdos, en esos momentos en los que fue feliz junto a Diego, sus viajes, sus alegrías y tristezas. Su mente se perdió unos segundos en su juventud.

-Magui, llévale los gemelos a tu padre...- dijo Martín girándose y observando a Carla. -lo siento, a veces mis pensamientos me confunden.-

-Está bien. A todos nos pasa. Estamos grandes Martin, yo me equivoco los nombres de mis hijos, ni te digo los de mis nietos.-

-A veces tengo miedo de abandonar mi cordura.- dijo Martín acercándose a su amiga tomando una taza de té.

-Que dijo el médico?.-

-Que no me preocupe. Y que deje a Diego comer dulces, podes creer que se quejo con el doctor que no lo dejo comer dulces.-

-Martín,...le pediste a todos tus nietos que no le den caramelos ni nada dulce.- dijo Carla.

-Sí, y el único que no lo hace es Rick.- se quejo Martín.

Carla sonrió, y se puso de pie.

-Estas muy guapo.- dijo Carla mirando a los ojos a su amigo.

-Gracias.-

La puerta se abrió muy despacio dejando entrar a Diego junto a su hija.

-Siempre hermoso.- dijo Diego sonriendo.

Martín se acerco con una sonrisa y con el paso lento, tomo el rostro de su esposo y lo beso en los labios.

-Estas listo.- pregunto Diego tomando la mano de Martín.

-Sí. Siempre.- respondió Martín con una sonrisa soñadora.

...

Gracias infinitas a Luciana, María Soledad, Benjamín, Jeny, y a todos los que le dieron la oportunidad a Martín y a Diego de entrar en sus corazones.