Capítulo 2

Despertar con Ian abrazado a él era hermoso, no recordaba donde estaba, cuando abrió los ojos miro a su alrededor inquieto, la luz estaba encendida y las ventanas cerradas, no sabía qué hora era pero cuando miro la cama y las sabanas recordó que estaba en la casa que había comprado.

Ian se removió cuando lo sintió moverse, abrió los ojos y obviamente también estaba desorientado.

-Como estas hermoso?, es extraño despertar aquí...creí que estaba en un hotel.- dijo Derek acariciando el hombro de Ian.

-Si, ya es de día?.- preguntó a su novio mientras se sentaba.

-Si, creo...- Derek se levanto y abrió la ventana de madera, el sol le dio de frente y cerro la ventana nuevamente. -creo que hay sol.-

Ian sonrió y se desperezo, Derek no aguanto las ganas y se acerco para darle un beso en los labios, Ian le sonrió y volvió a besarlo, Derek no quería presionar pero estaba necesitado de su novio, y se sentó junto a él solo para besarlo, Ian se acerco, pegando su cuerpo a su novio y acaricio su rostro y sus cabellos, Derek cruzaba los dedos para que Ian deseara hacer el amor o tendría que internarse en la ducha con agua fría, para su suerte Ian estaba tan deseoso como él, y comenzó a quitarle la camisa, mientras se besaban con ansias, le quito los pantalones y el bóxer, luego empezó a quitarse su ropa mientras se miraban a los ojos con una media sonrisa plantada en ambos.

-Tienes preservativos?.- preguntó Ian acercándose para besarlo.

-En la billetera, aunque no es de arcoíris.- respondió Derek con una sonrisa.

Ian se alejo y busco la billetera de su novio y saco el preservativo.

-Hay que comprar más.- dijo Ian volviendo a besar a su novio.

-Estoy de acuerdo contigo.- respondió Derek y lo tomo por la nuca recostándolo sobre él.

Hacía mucho que no hacían el amor, y se necesitaban, se movían haciendo fricción entre ellos, besándose y acariciándose. Ian le colocó el preservativo y comenzó a penetrarse, el placer lo inundo, tiro su cabeza hacia atrás mientras gemía y movía levemente sus caderas, miro a Derek quien tenía su mirada fija en él, lleno de deseo y disfrutando, acariciaba sus piernas, movía su pelvis para hacer más intensa las sensaciones de ambos, Ian empezó a moverse, llevándolos a ambos en una escalada de pasión hasta culminar en un gemido alto por parte de ambos.

Ian se abrazo a su novio, descansando en su pecho, Derek lo abrazo intentando recuperar sus fuerzas.

-Tengo hambre.- dijo Ian con los ojos cerrados.

-Yo también...vamos a ver que hay en este pueblo, busquemos una pizzería.- respondió Derek.

Ambos se levantaron y fueron al baño, este estaba equipado con todo lo necesario, estrenaron la ducha entre besos, y luego partieron en el auto rumbo al pueblo.

Derek bajo por la misma calle donde estaba la casa, hasta llegar a la rotonda, era un lugar muy tranquilo para ser mitad de semana, no habían muchos negocios, de hecho solo vieron un mercado, asi que decidieron comprar algo allí.

Ni bien entraron la única cajera los miro extrañada, era una señora de unos cuarenta años que parecía estar estudiándolos, Derek camino hasta las góndolas con Ian detrás, mirando todo, solo habían vivieres, nada de comida preparada.

-Mmmmh!...que llevamos?...quieres tus galletas?.- pregunto Derek a su novio.

Ian asintió con la cabeza mirando los víveres, saco un pote de café, y una bolsa de azúcar, Derek buscó un canasto y tomo un paquete de lasañas.

-Esto se come así?.- pregunto a su novio.

Ian levanto sus hombros, no tenía idea, pero tomo una lata de arvejas y otra de morrones.

-Nos moriremos de hambre.- comento Derek mirando las góndolas sin saber que llevar.

Ian tomo un paquete de fideos y otro de arroz, y unas latas de salsa instantánea, él se daba una idea de que llevaban las comidas preparadas por que veía a Grecia cocinar, aunque no tenía idea de cómo se preparaban.

Fueron a la caja para pagar todo, la mirada de la cajera sobre ellos los ponía nerviosos.

-Buen día.- salido Derek con una media sonrisa.

-Buenas tardes.- dijo la mujer.

Ian solo miraba de soslayo a un lado de su novio.

-Tiene ...galletas de arroz?.- pregunto Derek.

-Galletas de arroz?...- pregunto la mujer con una ceja alzada.

-Si...de arroz, como de este tamaño.- respondió Derek mostrando con la mano el tamaño de la galleta.

-Ah, no serán croquetas?.- pregunto ella mirándolo.

Derek no sabía de qué le estaba hablando.

-Matt!...- grito la mujer hacia el interior del local. -trae un paquete de croquetas!.-

Un joven castaño y delgado camino hacia ellos con un paquete de galletas.

-Si!, esas son.- dijo Derek sonriendo.

-Croquetas.- dijo la señora.

Derek miró un poco molesto, Ian solo miraba sin decir nada.

-Las gaseosas?.- pregunto Derek mirando a la señora.

-Allí, en esa heladera.- respondió la mujer señalando una heladera con mostrador, en una esquina del local.

-Trae las que quieras.- dijo Derek a su novio.

Ian se dirigió hacia la heladera y busco las gaseosas de marcas más conocidas, pero no había mucha variedad, así que tomo un par de cada sabor.

-Hola!.- dijo una mujer que recién ingresaba, ella era rubia, de tez blanca, y con una panza que evidenciaba su avanzado embarazo.

-Hola.- saludo la cajera con el mismo tono con el que hablaba con Derek.

Este solo la miro un poco incomodo, Ian dejo las gaseosa mirando a la mujer embarazada.

-Son turistas?, hace mucho que no vienen turistas aquí.- dijo la mujer embarazada. -disculpen, me llamo Anna Lightwood, ustedes de donde son?.-

Derek la miro molesto.

-De Chicago.- respondió secamente. -cuanto es?.- le preguntó a la cajera.

Esta comenzó a pasar la mercadería bajo el escáner.

-Chicago!, wow!, eso es lejos, y que hacen aquí?.- pregunto en tono animado la mujer embarazada.

-Viviremos aquí.- respondió él con una falsa sonrisa.

-Vaya!, de verdad?!, que emocionante!, y donde vivirán?, compraron una casa, o alquilan...espera!...compraron la casa de los Torner?.-

-No se quienes son los Torner señora, llegamos anoche...- Derek miro a la cajera que parecía trabajar en cámara lenta y a su novio que estaba muy nervioso.

-Oh...ellos vivían en Sargento Lewis Wallace, a unas cuadras hacia arriba, cerca de los Moonroes.- dijo ella señalando hacia afuera del local.

-Si por esa calle vivimos.- respondió Derek.

La cajera y la mujer embarazada lo miraron atónitas y luego se miraron entre ellas. Derek realmente se sentía ofuscado, solo quería salir de allí, Ian estaba nervioso y él también.

-Hay pizzería por aquí?.- le pregunto a la cajera.

-Pizzas?.- respondió ella.

-Pizzería.- dijo Derek.

-No...- dijo la mujer embarazada riendo. -aquí no hay pizzería, cocinamos las pizzas nosotros, cada cual en su casa.-

-Mmmh!...cuanto es?.- pregunto nuevamente a la cajera.

-Ciento cincuenta dólares.- respondió ella.

Derek le dio el dinero y comenzó a meter la mercadería junto a Ian en las bolsas de papel que había sobre el mostrador.

-O sea que se quedaran aquí, espero les guste nuestro pueblo, es chiquito pero somos buenas personas, casi todos, los Chantons no.- dijo la mujer embarazada. -yo vivió a la misma altura que su casa pero en la calle anterior así que seremos vecinos, no hay mucha gente por esa zona, estaban los Levingstoon pero desde que Caroline murió, Charles esta extraño y creo que se irá con su hijo a...-

-Me entregas el cambio o vuelvo mañana?.- pregunto Derek a la cajera harto de oír a la mujer junto a él.

La cajera le entrego el dinero mirando a la mujer embarazada que guardo silencio.

-Espero verlos seguidos, habrá una fiesta este sábado aquí, en la plaza, están invitados...-

-Bien gracias...- dijo Derek tomando las bolsas y saliendo junto a Ian de la tienda.

-Olvide preguntarles como se llaman...que extraños son verdad?.- preguntó la mujer embarazada a la cajera.

Esta hizo un gesto con los hombros restándole importancia.

Derek dejo las bolsas en el asiento de atrás de su auto y subió junto a Ian.

-Pensé que no se callaría nunca, que raros son...- dijo Derek suspirando.

-Estaba embarazada.- dijo Ian.

-Si.-

-Crees que Samantha este así también?.- preguntó Ian.

Derek lo miro y suspiro pesado.

-No lo sé...amor...- dijo Derek girándose para tomar el paquete de arroz. -para que queremos ésto?, no tenemos cacerolas.-

-Pero hay una cocina, yo la vi, podemos comprar cacerolas.- dijo Ian.

Derek lo observo y luego los comercios a su alrededor.

-Donde mierda hay un negocio para comprar eso?.-

-Allá hay una ferretería, ahí deben vender.- respondió Ian.

Derek observó el local, estaba del otro lado de la plaza, encendió el auto y se dirigió al local.

-Seguro tendré que responder más preguntas.- dijo molesto Derek.

Ian solo lo miraba sin decir nada, tampoco le gustaban las personas nuevas.

Dieron la vuelta a la rotonda, en ella había una plaza con juegos y algunos niños con sus padres estaban allí, todos con sus miradas clavadas en ellos. Se detuvieron en la ferretería, ambos bajaron del auto y entraron al local, un hombre de cabello blanco pero que lucía joven, estaba anotando algo en un cuaderno y así como la cajera, lo miro extrañado.

-Buenas tardes.- dijo el hombre.

-Buenas tardes.- dijo Derek.

-En que puedo ayudarles?.- pregunto el hombre.

-Mmmm... estamos buscando cacerolas.- dijo Derek.

-Cacerolas, si claro...de que tamaño buscas?.- pregunto el hombre dirigiéndose hacia una estantería.

Derek miro a Ian quien hizo un mohín.

-Mediana.- dijo Derek. -como para dos personas.-

-No tenemos platos Derek.- dijo Ian a su novio.

-Cierto, y platos...también utensilios...cucharon, y todo lo que haya para cocinar?.- dijo Derek.

El hombre los observo a ambos con una ceja alzada y comenzó a buscar lo que deseaban, Ian vio en un rincón un coche para bebes de color verde claro, tenía unos juguetes dentro.

-Ustedes están de paso verdad?.- pregunto el hombre.

-No, compre una casa a unas cuadras de aquí, llegamos anoche.-

-Se mudaron aquí?, vaya!, y casa compraron?...solo...ummm...donde vivían los Torner hay una casa nueva, la hicieron los de la inmobiliaria.-

-Debe ser esa, es nueva la casa.- respondió Derek.

El hombre lo miro un poco contrariado, Derek se empezaba a preguntar quienes eran los Torner.

-Derek, necesitaremos uno de esos.- dijo Ian a un lado de su novio e indicando con un dedo el coche para bebés.

-Aun no nació Ian.- dijo Derek mirando el carro.

-Pero solo faltan unos meses.- dijo Ian mirándolo.

Derek sabía que ese bebé le hacía mucha ilusión a su novio y ya había pasado por mucho, necesitaban días de tranquilidad ahora y si Ian quería llenar la casa de juguetes, él lo acompañaría.

-Te gusta ese?.- pregunto Derek.

-Es lindo y el color sirve para nene o nena.- dijo Ian mirando el carro.

-Bien...- Derek observo al hombre que los miraba curiosamente. -me llevo el carro también.-

-El de bebés?...está bien...les gustan estos platos o prefieren otros?.- pregunto el hombre mostrando unas cajas con platos.

-Te gustan?.- pregunto Derek a su novio.

Ian asintió con la cabeza.

-Dame esos...vasos y tasas también.-

-Bien...no quiero entrometerme pero, se mudaron sin nada?, tienen cocina?, porque yo tengo una estufa que puedo alquilarles.- dijo el hombre.

-No, gracias. Estufa tenemos, es que...veníamos a ver la casa pero terminamos quedándonos y no tenemos nada.-

-Oh, entiendo, bueno pues tengo todo lo que necesitan, solo me tomara unos minutos.- dijo el hombre buscando en los estantes no que le habían pedido. -les gustan estos vasos, los tengo en celestes también.-

Derek miro a Ian.

-Celestes.- dijo Ian mirando al hombre.

-Bien...-

El hombre comenzó a preparar todo en una caja.

-Asique compraste esa casa, es un lindo lugar, esta alto y no se inunda.- dijo el hombre mirándolo con una media sonrisa.

-Inundarse?, por el mar?, ni siquiera lo vi.- dijo Derek.

-No...- el hombre sonrió. -está lejos de la playa, pero en épocas de tormentas toda esta zona se inunda y allí es alto.-

-Mmmh!...- dijo Derek mirando a Ian, lo único que le faltaba era que se le llenara la casa de agua.

-Y...ustedes de donde son?.- pregunto el hombre mientras hacia su trabajo.

-De Chicago.- respondió Derek, ya se veía venir la pregunta.

-Chicago!, yo estuve en Chicago, hace años claro, recuerdo que hacía un frío que helaba los huesos.- comento el hombre.

-Sigue haciendo ese frío.- dijo Derek mirando un reloj grande. -Te gusta ese?.- preguntó a Ian.

Ian asintió con la cabeza.

-Deme ese reloj.- pidió Derek.

El hombre tomo el reloj y lo envolvió en diario.

-Me llamó Benjamín Wallace por cierto, ustedes?...- pregunto el hombre.

-Derek y él es Ian.-

-Son amigos?, hermanos?...-

-No, somos novios.- dijo Derek mirándolo a los ojos.

El hombre no dijo nada, solo los miro a ambos, y luego volvió a su trabajo.

-Espero les guste el pueblo, la mayoría nacimos aquí y gran parte nunca salió del pueblo, en mi caso, mi abuelo fue el fundador, bueno uno de los fundadores.- dijo con ánimo el hombre.

-La calle donde está la casa que compre es Wallace también.- dijo Derek con curiosidad.

-Si, era mi abuelo.- dijo el hombre con una sonrisa.

-Ah!...- dijo Derek.

-No somos muchos, solo doscientos ciudadanos, bueno ciento noventa y nueve, hace dos días falleció la señora Harrison, tenia noventa y siete años, era la mujer más longeva del condado.- comento el hombre.

-Es un pueblo pequeño.- dijo Derek mirando a su novio quien observaba la mercadería de la ferretería.

-Chicago es grande, imagino que vinieron aquí porque la ciudad los hartó, la mayoría que se van de las grandes ciudades es porque se cansan.- dijo el hombre mirándolos.

-Si...- dijo Derek mirando a Ian. -está muy violenta Chicago, ya no se puede vivir allí.-

-Si, me imagine...bien ya está todo, necesitan algo más?.- preguntó el hombre con una sonrisa amable.

Derek miro a Ian y este levanto sus hombros.

-No creo que eso es todo, cuanto es?.- pregunto Derek sacando su billetera.

El hombre le entrego un ticket con el monto de la compra y Derek le entrego el dinero, también noto que no tenía preservativos.

-Donde está la farmacia?.- pregunto Derek.

-Aquí, al lado.- respondió el hombre.

Derek tomo la caja que estaba pesada, el hombre dio vuelta el mostrador y le abrió la puerta, mientras Ian tomaba el carro de bebes, salieron del local e Ian abrió la puerta de atrás del auto y Derek dejo la caja dentro, ambos miraron el carro del bebé, no sabían cómo meterlo en el auto.

-Yo les ayudo.- dijo el hombre observando el desconcierto de ambos hombres.

El hombre les enseño como plegar el carro ante la mirada atenta de ambos jóvenes.

-Gracias.- dijo Derek.

Ian le sonrió al ferretero, y Derek noto ésto, el hombre les sonrió y volvió a su local.

-Tengo que comprar preservativos.- dijo Derek mirando la farmacia.

-Bien, veamos que hay.- respondió Ian con una sonrisa picara.

Se dirigieron a la farmacia donde una señora joven los miro extrañada.

-Buen día.- dijo Derek.

-Buenas tardes.- respondió la señora.

Ambos se dirigieron hacia el mostrador.

-En que puedo ayudarles?.- pregunto la señora.

Derek se quedo mirándola, normalmente en Chicago solo tomaban los preservativos de las góndolas pero al parecer aquí no es así.

-Preservativos.- dijo sin más Derek.

Podía sentir la mirada de mujer viajando entre él e Ian quien estaba avergonzado.

-Alguno es especial?.- preguntó la mujer sacando caja de un lado del mostrador donde estaban los preservativos.

-Mmmm...estos.- dijo Derek tomando tres cajas de los que ellos usaban.

La mujer los miro y se puso colorada.

-Algo más?.- preguntó la joven.

-No.- respondió Derek.

-Analgésicos para el dolor de cabeza.- dijo Ian a un lado de su novio mirando a la joven.

La joven saco una caja y le dejo una tira de analgésicos.

-Algo más?.- pregunto Derek a Ian y este negó con la cabeza. -Nada más.- le dijo a la joven.

Esta les entrego un ticket con el valor de lo que debían abonar y Derek pago todo con prisa.

-Hasta luego.- dijo la jóven.

-Adiós.- respondió Derek.

Ian sonrió por lo bajo cuando salieron, Derek lo miraba negando con la cabeza, entraron al auto y Derek dejo los preservativos en la guantera.

-No son de arcoíris.- dijo Derek sonriendo.

-No tenía.- respondió Ian con una sonrisa oculta.

-La cara de esa mujer...creo que aun está pensando quien los usara.- dijo Derek sonriendo.

Ian lo miro sonriendo.

Derek le dio marcha al auto y volvieron a la casa, ni bien llegaron sacaron todas las cosas de la caja, comenzaron a ver que había en la casa, enchufaron la heladera que estaba embalada aun, y metieron las gaseosas allí, estuvieron veinte minutos intentando encender la estufa, hasta que lo lograron, cocinaron algo rápido y comieron en la mesa nueva con los platos y utensilios nuevos.

-Me llama la atención que este tan bien equipada la casa, todo nuevo, no era tan costosa como para que este tan completa.-

-Bueno, está en un pueblo muy lejos.- dijo Ian.

-El de la ferretería dijo que se inunda el pueblo, debe ser por eso.- dijo Derek y luego se quedo pensativo. -Ven.-

Se puso de pie y tomo la mano de Ian, salió de la casa mirando hacia la parte de atrás, Ian se dejaba llevar pero no tenía idea de a dónde iban, había arena en la calle, todo era arena cálida, el sol estaba algo fuerte para la época, caminaron por la calle y Derek parecía buscar algo, encontraron un camino, y Derek comenzó a bajar por el, estaba cada vez mas empinado hacia abajo.

-A donde vamos Derek...tengo arena en las medias.- dijo Ian.

-Aquí.- dijo Derek mirando hacia el manto celeste frente a ellos.

Ian quedo encantado, mirando fijo el mar, el extenso mar que parecía fundirse con el cielo, seguían tomados de la mano, ambos embelesados por esa belleza.

-Vamos.- dijo Derek caminando hacia la playa.

El agua llegaba hasta sus pies por oleadas pequeñas, Ian toco el agua sonriendo.

-Esta fría, parece que estuviera vivo, se mueve.- dijo Ian.

Derek sonrió mirándolo, toco el agua y se llevo la mano a la boca.

-Sabe horrible.- dijo Derek.- salado y con azufre.-

Ian sonrió mirándolo y luego miro hacia el mar, Derek lo quedo observando y recordó su sueño, cuando estaba en la playa e Ian mirando el mar.

-Te dije que conoceríamos el mar juntos.- dijo Derek.

Ian sonrió y lo beso en los labios, Derek lo abrazo por la cintura e Ian poso sus manos sobre las de su novio, ambos quedaron mirando el mar, ese mar que sería testigo de su nueva historia.