Capítulo 35

Regresaron al pueblo con una sonrisa en sus rostros, Ian le había contado a Grecia que Carol buscaba un socio, ella le ofreció que fuera él, pero no sabía si aceptar, Derek le dijo que aceptara pero era mucho dinero, Grecia le daría el dinero e Ian aceptaría, Derek estaba feliz por su esposo, él estaba muy animado con eso.

Alex se había dormido en el regreso a su hogar, llegaron entrada la noche, Ian bajo a su hijo y Derek guardo el auto, la casa estaba cálida, como sus corazones.

Recostó a Alex en la cama y le quito el abrigo, luego puso el conejo sobre su pecho, Alex se dormía tranquilo así. Derek ingreso suspirando feliz, amaba ese aroma a hogar, al perfume que tenía su casa, Ian le sonrió al verlo, se acerco a él y se abrazaron.

-Hogar dulce hogar.- dijo Derek mirando a los ojos a su esposo.

Ian le sonrió enamorado y beso sus labios.

-Quieres cenar?.- lo preguntó éste.

-Si, hay lasaña?.- respondió Derek caminando con su esposo tomados de la mano hacia la cocina.

-Si, y hay una lata de salsa...iré a ver mis plantas.- dijo Ian caminando hacia el jardín trasero.

Derek busco las cacerolas y comenzó a hacer la cena, Ian encendió la luz de afuera y le dio un vistazo a su huerta, todo parecía marchar bien, ese fin de semana había llovido en el pueblo y a veces el agua no escurría bien y quedaba un barrial en el jardín.

Hacia un tiempo habían levantado un pequeño muro alrededor de su propiedad y habían enredaderas en el, hicieron eso luego que un día Alex descubrió que el cerco de madera podía treparse, por suerte Derek lo vio cuando comenzó a caminar entre los arbustos hacia los viejos arboles que sobrevivieron del incendio de los antiguos dueños, él lo alcanzo a las corridas, de allí a la playa habían unos cien metros, no había bajada por ese lugar, solo arbustos altos y una caída de diez metros hacia la arena, ellos lo habían caminado antes que Alex naciera y nunca más regresaron porque no parecía seguro, obviamente menos seguro era para un niño de dos años.

Ian trasplanto la huerta hacia un rincón del jardín, tenía más espacio allí y los muros ayudaban con la sombra, el jardín lo dejo bajo la ventana de la cocina y planto mas flores debajo de la ventana de su habitación, por el lado de la casa donde estaba la habitación que sería de Alex solo había espacio para un pasillo, y del otro lado de la casa, donde no habían ventanas, Derek hizo el garaje con puerta y todo para mas seguridad por las tormentas, así que solo le quedaba espacio para plantar flores en el frente, lo cual haría cuando llegara la primavera.

Él era feliz con eso, hacia un par de años eran unos extraños allí, y ahora estaban asentados, no se imaginaba la vida en otro lugar, ese era su hogar.

Oyó a Alex llorar en su habitación y fue a buscarlo, Derek estaba cocinando y lo miro con una sonrisa.

-Ya despertó.-

-Si, lo oí...- dijo mirando a su pequeño que caminaba hacia él con cara de dormido y llorando. -shhh, no llores.- Ian lo levanto en sus brazos y beso sus mejillas.

-Parece que fue corta la siesta.- comento Derek, mirando a su hijo.

Ian se sentó en una silla con Alex en su regazo, acaricio sus cabellos desordenados con cuidado, Derek los observaba con una sonrisa, a veces miraba hacia atrás, a su pasado, sin creer que el tiempo voló y el destino tejió su futuro dejándolo allí, con Ian como su esposo y su pequeño hijo mirándolo, su suerte había cambiado el día que entro a esa pensión, y ni bien dio unos pasos dentro de ella, sus ojos y su alma se posaron en ese jóven de ojos claros que miraba tv sentado en una repisa, toda su vida cambio desde ese momento.

-Se te va a quemar la comida.- dijo Ian mirándolo.

Derek le sonrió, y volvió su atención a la cacerola, sin perder esa sensación en su cuerpo.

Ian beso la cabeza de Alex una vez que se calmo, lo levanto para dejarlo en el suelo y Alex fue hacia su caja de juguetes, Ian fue a buscar los utensilios para la cena, tenía hambre después del viaje, busco el celular y le envió un mensaje a Grecia para avisarle que llegaron bien.

-Eres hermoso.- dijo de la nada Derek mirándolo.

Ian sonrió y se acerco a él para besarlo en los labios.

-Tú eres más hermoso.-

-No, yo soy lindo, tú eres hermoso.- contradijo Derek en un beso.

Ian sonrió y tomo los platos para preparar la mesa.

-Mañana hablarás con Carol?.- pregunto Derek mientras terminaba de preparar la comida.

-Si, le diré que tengo el dinero, crees que pueda hacerlo, es difícil un negocio así de grande.- respondió Ian mirándolo.

-Tú sabes de plantas, y has llevado bien el negocio cuando Carol no estaba, supongo que ella te enseñara a llevar los números y eso, yo puedo ayudarte si quieres, lo hice con Benjamín, no es muy difícil.-

-No lo sé, no entiendo de números, me cuestan mucho, además no termine la escuela, creo que no se todos los números.- dijo Ian preocupado.

-Amor...- Derek se acercó a él con la fuente con la comida. -Los números son fáciles, y tú eres inteligente, leíste muchos libros, eso hacen los inteligentes no lo olvides.-

Ian solo lo observó dudoso, Derek beso sus labios y lo miro a los ojos.

-Todo saldrá bien, te lo aseguro.-

Ian le sonrió de lado, confiaría en su esposo como siempre lo hacía.

-Mema!...- dijo Alex junto a él intentando mirar sobre mesa, casi colgándose de ella.

-No bebé, te vas a lastimar.- dijo Ian levantándolo y sentándolo en una silla.

Alex se puso de pie en la silla acercándose a la fuente y Derek lo levanto.

-Te vas a quemar!, quédate en la silla...ven...siéntate conmigo.-

-Mema!...mema!.- dijo Alex sentado sobre el regazo de Derek.

-Ya, espera que lo corte...- le dijo a su hijo que estaba impaciente.

Ian le sirvió a su esposo la comida y luego se sirvió él, Derek corto la comida en trozos para darle a su hijo, cenaron tranquilos entre comentarios y sonrisas.

Ian arrullo a su hijo hasta que se durmió, Derek se recostó e Ian recostó a Alex y luego se acostó junto a él, descansaron luego del viaje, tomados de la mano junto a lo más importante de su vida.

...

-Debes firmar allí y ya está.- dijo Carol mostrándole los papeles a Ian para la sociedad del invernadero.

Estaban en el local, Derek estaba a su lado con Alex a cuestas, había un escribano que firmaría después que lo hicieran ellos, Ian escribió su nombre y apellido completo junto a la firma de Carol, Derek le sonrió cuando su esposo lo miro, estaba muy orgulloso de él, de cómo había crecido en estos años.

-Muy bien.- dijo el escribano, firmando el también. -Aquí está la copia, señor...Vis...Visnjić, vaya!, que apellido, de donde es?.- pregunto éste entregándole un papel a Ian.

-De mi madre.- respondió Ian tomando el papel.

Derek oculto una sonrisa como también Carol, se despidieron del escribano y Derek deposito un beso en los labios de su esposo, estaba muy emocionado.

-Bien socio, vamos a festejar.- dijo Carol abriendo una nevera pequeña.

Ian sonrió, Derek bajo a Alex y éste fue a jugar con las masetas, volvió a besar a su esposo con una sonrisa amplia, Carol se acerco con un vino muy costoso para brindar, sirvió en tres copas y brindaron por la nueva sociedad.

Ya era media tarde, Carol le enseño a Ian como se llevaba la contabilidad del negocio, tendría que sentarse con Derek en su casa para que le ayudara a entender, se le hacía muy difícil y se ponía nervioso.

-No es tan difícil, en esta columna esta lo que cobras y en esta lo que pagas, le pones aquí cobrar y aquí pagar y no vas a confundirte, luego, al final del día, sumas esto, y ésto, y luego restas lo que pagaste de lo que cobraste, y ya, esa es la ganancia del día.- explicó Derek una vez que estaban en su casa.

-Es muy difícil.- dijo Ian mirando los números.

-Con practica será mas fácil, yo lo hecho en la ferretería, y eso que odio los números.-

Ian miraba serio el papel donde Derek le enseñaba como hacer el balance del día, estaba preocupado, él no sabía cómo se hacía, eran muchas cosas juntas y temía no poder aprender.

-Conejito...- dijo Derek al verlo perdido en sus pensamientos. -Yo voy a ayudarte, cuando tengas que hacerlo, yo te ayudo, será fácil, ya lo veras.-

Ian lo miro y Derek tomo su mano besándola y luego deposito un beso en sus labios.

-No te preocupes.- susurro Derek.

Alex arrastró una caja con masetas vacías y había metido en ellas sus juguetes.

-Esas son tus masetas?.- pregunto Derek mirándolo.

-Si, déjalo prefiero que juegue con ellas cuando están vacías.-

Derek lo miro y a su esposo.

-Estoy muy orgulloso de ti.-

-De mi?.- pregunto Ian.

-Si, eres mi orgullo, tu y Alex, son lo mejor que me paso en la vida.- respondió Derek mirándolo a los ojos.

Ian le sonrió con amor.

-Te amo.-

-Yo también, mucho.- dijo Derek besándolo.

Se abrazaron unos momentos y se besaron nuevamente.

Derek recordó algo y lo miro a los ojos con una media sonrisa.

-Vamos a la playa.-

-Que?, hace frío Derek y pronto será de noche.- dijo Ian.

-No importa...bebé ven, vamos a pasear.- Derek busco una chaqueta abrigada para su hijo.

-Hace frio, se va a enfermar.- Ian no estaba muy de acuerdo con salir a esa hora.

-Sera un paseo, y veremos la puesta del sol, nunca lo hacemos.-

Derek le coloco el abrigo a su hijo que estaba jugando.

-Toma el conejito, vamos a pasear con papi.- dijo a su hijo.

Alex buscó su muñeco e Ian se coloco un abrigo mirando a Derek que también se colocaba un abrigo.

-Vamos al auto.- Derek levantó a su hijo e Ian fue con ellos.

-A que vamos?.- pregunto Ian mientras Derek sentaba a Alex en su asiento.

-Ya verás.- respondió Derek.

Llegaron al pueblo y bajaron del auto, caminaron hasta la bajada principal hacia la playa, el sol estaba por ocultarse pintando el horizonte de un naranja rojizo, Alex camino delante de ellos hasta la arena y Derek tomo su mano para seguir por la playa, tomo con su otra mano la de Ian y caminaron por la playa los tres juntos.

-Recuerdas cuando estaba internado, que me contaste un sueño en el que caminábamos los tres juntos?.-

-Si.- respondió Ian con una sonrisa.

-Pues aquí estamos, ves que si se hizo realidad.-

Ian miro la playa y a su hijo, se acerco a Derek y beso sus labios, estaba emocionado, como su esposo, su hijo los miraba con una sonrisa mientras caminaban. Esa era su familia, la que deseo desde su niñez, ese era su lugar en el mundo, el que él adopto como su hogar, junto a las personas más importantes, su amor, y su pequeño hijo.

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Muchas gracias a todos los que amaron a nuestro querido conejito y su familia, esta etapa de la historia llegó a su fin, pero ya está en proceso la tercer y última temporada de Ian.

Espero verlos pronto con mis nuevos proyectos y con la temporada final de ésta historia.

Nos vemos pronto.