Capitulo 3

Cada vez que cerraba los ojos, su voz resonaba pronunciando su nombre. Una sonrisa se extendía por su rostro, aunque tuvo una mañana de perros, su jefe lo hizo viajar por toda la ciudad junto a Collin buscando información y estaba agotado, a su vez se sentía muy bien. Su escritorio era una montaña de papeles, tenía el resto de la tarde para organizar archivos junto a Collin y David, pero ahora estaban almorzando, el debería estar haciendo lo mismo, pero tenía mucho trabajo.

-Anderson.- dijo una voz firme delante de él.

Taylor levanto la vista y negó con su cabeza.

-Hola Sebastián.- dijo Taylor volviendo a su trabajo.

-Querido, esa es manera de saludar a tu amigo? Hace dos meses que no nos vemos!.-

Sebastián Deckman tenía la costumbre de aparecer sin previo aviso. Se conocieron con Taylor en la academia de policía, pero a diferencia de Taylor, él no tenía mucha vocación, simplemente siguió el designio familiar, convirtiéndose en la sexta generación de policías en su familia. Era un muchacho de veintidós años, alto, delgado, de cabello rubio y ojos verdes.

-Estoy trabajando.- dijo Taylor.

-Siempre estás trabajando. Por suerte...tu amigo te trajo el almuerzo.- dijo Sebastián sentándose junto a Taylor, apoyando sus pies sobre el escritorio.

Taylor se los bajo y suspiro mirando a su amigo, tomó la bolsa de papel con una bandeja de comida dentro, que le ofreció Sebastián.

-Y que hay de nuevo en tu vida?.- pregunto Taylor comenzando a comer.

-Nada nuevo. Aburrido...estoy en la calle.- dijo Sebastián con la boca llena de comida.

-Te sacaron de tu departamento?.- pregunto curioso Taylor.

-No. Estoy en tránsito. Haciendo multas a conductores con autos caros que probablemente yo también conduciría. Es el peor trabajo del mundo.-

-De que te quejas. Mira mi trabajo.- dijo Taylor entre bocados.

-Ah cierto. El peor trabajo es ser el lacayo de un ogro y dos fracasados. Pero estas sentado revisando papeles nada más.-

-No, también tuve que ir a ver un cuerpo.- dijo Taylor con pesar.

-Qué asco! Porque me dices eso ahora que estoy comiendo?.-

Taylor giro sus ojos sin prestar atención al comentario de su amigo.

-Y cuando podemos salir a divertirnos?.- pregunto Sebastián dejando su bandeja sobre los papeles de Taylor.

-Te parece que tengo tiempo para divertirme? Sebastián, no ves mi escritorio? Quita eso!.- dijo Taylor sacando la bandeja de la comida.

-No trabajas toda la noche. Podemos ir a algún lado. Vamos! Sé que la última vez te deje solo en ese bar, y...me lleve el auto, pero esta vez te alcanzo hasta tu departamento, te lo juro.- dijo Sebastián casi en una súplica.

-Sabes cuánto camine para conseguir un taxi. No pienso volver a caer en eso, si quieres ir a buscar un hombre para sacarte las ganas, quédate de pie en una esquina.- dijo con ironía Taylor.

Sebastián quedo mirándolo analizando sus palabras, Taylor lo observo extrañado y confundido.

-Que te pasa? Porque me miras así?.- pregunto Taylor.

-Estabas sonriendo cuando entre, y ahora estas irónico. Es obvio que hay alguien especial en tu vida y no soy yo.- dijo con una media sonrisa.

-Emmm... Tal vez.-

-Wow! Quién es? Dime por favor que no es uno de estos viejos amargados?.- pregunto Sebastián.

-No. ...es un ángel, muy hermoso, trabaja de mesero durante las noches y...- Taylor dio un suspiro y sonrió.

-Estas enamorado. Taylor Anderson está enamorado.-

-Tienes los archivos que te pedí?. Tráelos y también las evidencias.- dijo el sargento Chapman desde la puerta de su oficina.

Taylor dejo su bandeja de comida sin terminar y tomo unos papeles y unas cajas.

-Si no fuera por él, mis días serian un infierno.- dijo Taylor mirando a su amigo.

Salió rumbo a la oficina con todo lo que le habían pedido, Sebastián sonrió y tomo la bandeja de comida de Taylor sirviéndose de ella. Estaba contento que su amigo encontrara el amor y tenía mucha curiosidad por saber quién era el supuesto ángel.

...

-Son iguales.- dijo Collin. -Usa la misma droga, el mismo modo para asesinar. Es la misma persona.-

-Pasaron diez años. Ni siquiera cambio la zona para dejar los cuerpos.- dijo Chapman.

En el escritorio de la oficina de su jefe había cientos de papeles, archivos, fotos, toda clase de evidencias de casos anteriores.

El agente Collin sostenía en sus manos el informe del forense de la última víctima, lo compararon con los informes de los casos de hace diez años atrás y llegaron a la conclusión que efectivamente era la misma persona la que secuestraba y asesinaba a esos jóvenes.

-Pero hay jóvenes que nunca aparecieron. No puede tenerlos secuestrados durante tantos años.- dijo Collin.

-Deben estar muertos- dijo Kingston.

Taylor solo escuchaba y observaba mientras revisaba en la computadora unos datos que le habían pedido, le llamaba la atención la frialdad que tenia David Kingston para hablar de ciertos asuntos.

Él estaba ahí para aprender, escuchaba y tomaba notas mentales de cada cosa que sucedía, le resultaba interesante el caso, y más allá de como lo trataban, eran eminencias en el departamento de crímenes y el debía aprovechar cada minuto con ellos.

-Ninguna de las víctimas tenía nada en común. Ni las de hace diez años, ni las de ahora.- dijo Collin.

-Solo que son muy jóvenes. Anderson?.- llamo Chapman.

-Si?.- pregunto alarmado Taylor.

-Me dijiste que tu hermano era amigo de Cloe Memphis no?.- pregunto Chapman.

-Si...mi hermano era su amigo, iban juntos a la preparatoria.- dijo Taylor observando a su jefe.

-No recuerdas si tenía algún problema con algún compañero o con alguien de su entorno?.- pregunto Collin mirando con curiosidad.

-No. De hecho ella era muy buena, se llevaba bien con todos, yo era un niño, pero recuerdo que mi hermano comenzó con la actuación y ella tocaba el violín desde los nueve años. Tenía muchos amigos.- dijo Taylor intentando hacer memoria. -Puedo preguntarle a mi hermano si recuerda algo.-

-Sí, sería buena idea.- dijo Chapman inmerso en sus pensamientos.

-Esas cosas no están en el archivo de la muchacha?.- pregunto David.

-Sí, pero un adolescente difícilmente te cuente todo sobre sus amigos y más si eres policía.- dijo Chapman. -Alguna vez oíste algo que contará tu hermano sobre Cloe? Algo que le pareciera extraño?.-

Taylor intento hacer memoria, él tenía cerca de diez años, no recordaba mucho, solo que la chica era muy hermosa y era amiga de su hermano. En ese momento todo fue difícil, ella desapareció de un día para el otro, estaba durmiendo cuando alguien entro por la puerta de servicio y sin que nadie oyera nada, se la llevó.

-Recuerdo que esa noche fue la fiesta de cumpleaños de un Juez, mi padre y mi madre fueron, junto con los padres de Cloe, yo me quede al cuidado de mi hermano y creo que Cloe estaba con una casera, con su nana, cuando mis padres llegaron, al rato llamo su padre porque ella no estaba. Esos días antes había mucho lío porque la orquesta donde ella tocaba tenía una función muy importante para la despedida del juez. Se retiraba después de su cumpleaños.-

-Sí, eso sucedió. Recuerdo bien eso.- dijo Chapman haciendo memoria.

-Es muy relevante ésto?- pregunto David.

-Sí. Estoy viejo y algunas cosas se me escapan de la memoria. Cloe apareció dos días después, en la misma zona que éste muchacho y de la misma manera. No es coincidencia.- dijo Chapman arrojando sobre la mesa, la foto del muchacho que encontraron muerto en el bosque.

-Tal vez se le escapo.- dijo Taylor pensativo por lo bajo.

-Que dijiste?.- Pregunto Collin.

-Mmm... Bueno, no sé, es una opción, digo, a las anteriores víctimas las dejaron en sus casas, como si las devolviera de donde las saco, pero a Cloe y a éste muchacho los dejo en el bosque, como si fuera un castigo.-

-Un castigo?.- pregunto Chapman.

-Sí. Mi papá cuando éramos niños nos amenazaba con dejarnos abandonados en el bosque si no nos comportábamos bien. Tal vez Cloe se escapo de donde la tendría cautiva y ese fue su castigo, abandonarla en el bosque.- razonó Taylor.

-La mato, ese fue su castigo.- dijo Chapman.

-A ver si entiendo... Ella se escapo, de donde sea que la tenia secuestrada, y por escaparse la mato y la dejo en el bosque.- dijo David.

-Tiene sentido.- dijo Collin. -Debe estar por la zona, no puede estar muy lejos.-

-Pero donde?, hay cuatro muchachos desaparecidos, todos fueron secuestrados de sus departamentos o de sus casas cuando estaban solos, pero en diferentes zonas y en diferentes días.- dijo David.

-En el bosque no hay ninguna edificación, es imposible que sea allí, tiene que ser por la zona.- dijo Chapman.

-En las cercanías esta la zona residencial.- dijo David buscando un mapa enorme y abriéndolo sobre la mesa.

-Debe tenerlos en un lugar grande. Pero donde?.- se pregunto Collin.

-Es imposible revisar casa por casa. Debe haber algo que los conecte entre ellos, entre las víctimas.- dijo Chapman.

-O con el asesino. Tal vez todos tengan relación con él, algo en común.- dijo Taylor.

-Algo en común como qué?.- pregunto David.

-No sé. Un pasatiempo, una vocación, o tal vez algo que las víctimas tenían y él no.- dijo Taylor.

-Algo que ellos tenían y él no. Un don. Algo que él desea.- dijo Chapman pensativo. -Quiero que busquen en los archivos de todos las víctimas lo que pueden tener en común, algún deporte, un pasatiempo, o si tocaban algún instrumento como Cloe. Revisen todo. Pregunten a todos sus conocidos.-

Taylor se puso de pie junto con David y Collin para buscar y hacer lo que su jefe pidió.

- Taylor.- llamo Chapman. -Buen trabajo, se ve que aprendiste algo.-

-Gracias.- dijo Taylor con una media sonrisa. Era la primera vez que su jefe lo llamaba por su nombre, sin gritarle y para felicitarlo. Era un día memorable, sin duda.

...

Casi llega tarde a su trabajo, tuvo que correr unas cuadras y su jefe no le dio respiro. Darla llegó más tarde, él atendió sus mesas para cubrirla, durante toda la noche miró el reloj esperando a Taylor, pero no llegaba. Suspiro profundo mientras preparaba un café, sintió un pequeño golpe en su brazo, miró a Darla a su lado que le hacia una seña hacia el centro de la cafetería, Peter se giro y pudo ver a Taylor sentándose en el lugar de siempre, observándolo con una sonrisa. Él también sonrió, le llevo el café al cliente que lo había solicitado y se acerco a la mesa de Taylor.

-Hola.- dijo Peter con evidente entusiasmo en su voz.

-Hola. Como estas Peter? Puedo llamarte Peter, verdad?.-

-Sí, seguro. Quieres lo mismo de siempre Taylor?.- dijo con cierta duda.

-Sí. Por favor.- dijo éste.

Nunca pensó que su nombre se podía oír tan lindo cuando lo pronuncio Peter. Sintió su corazón dar un salto y su estomago lleno de mariposas.

Peter preparo su café como cada noche, y no podía dejar de sonreír, lo miraba en medio de las tazas y frascos que estaban sobre el mostrador. Darla le hizo un gesto de burla al verlo tan pendiente del otro muchacho.

-Gracias.- dijo Taylor cuando Peter dejo su café sobre la mesa.

-De nada.- Peter volvió a su trabajo detrás del mostrador.

-Puedes retirarte antes, yo termino el trabajo.- dijo Darla.

-Pero... - Peter miro hacia Taylor.

-Termina de atenderlo y vete a casa.- dijo Darla guiñándole un ojo.

Peter estaba limpiando la última mesa, casi no quedaba nadie, solo Taylor y un par de personas más.

Taylor dejo el dinero sobre la mesa y salió mirando hacia donde él estaba sonriéndole. Ni bien paso por la puerta Peter suspiro, Darla camino hacia él con su chaqueta en la mano.

-Suelta eso.- dijo Darla quitándole lo que tenía en sus manos y poniéndole la chaqueta mientras lo empujaba hacia la puerta de salida.

-Que haces?. Te volviste loca?.- preguntó Peter confundido.

-Si te apuras lo alcanzas. Él camina hacia allá siempre. Vamos, vamos!.- dijo Darla empujándolo hacia afuera del local.

Peter miro hacia los lados, pudo ver a Taylor caminando a un par de metros cruzando la calle, casi llegando al final de la manzana, decidió alcanzarlo, apresuro el paso pero de repente estaba tirado en el suelo, se había tropezado con una baldosa levantada, se maldijo mentalmente porque seguramente no alcanzaría a Taylor y tendría la rodilla deshecha.

-Estas bien?.- pregunto una voz conocida.

Peter levanto su rostro y esos ojos claros lo estaban observando con detenimiento.