Es curioso como uno nunca ve llegar el final hasta que lo tiene delante, atravesándote literalmente el corazón. Un síntoma de la arrogancia de la humanidad, supongo. Creyendo que es imposible que llegue la muerte antes de nuestra hora. Creyéndonos invencibles... Sin darnos cuenta de que somos de todo menos eso.

Este tipo de arrogancia está sobre todo presente en la gente como yo. Gente que sabe que es el héroe de su historia, y por supuesto el héroe siempre triunfa al final y se lleva a la chica, ¿no es asi?

Ah, héroes... Arrogantes imbéciles que somos. Desdeñando el peligro sin pestañear, viviendo como nos place sin que nos importe nada mas que nuestra aventura y nuestra gloria. No sospechando que ese tipo de actitud atrae enemigos que, al igual que nuestro final, no te das cuenta que son tales hasta que te atraviesan el pecjo con su espada.

Aunque en mi caso, y en mi defensa, Garret fue un muchacho que rescaté de las calles cuando estaba muerto de hambre y de frío. Lo vestí, lo lavé, le di de comer, lo acogí como si fuera mi propio hijo. Tontamente pensando que la deuda de gratitud sería suficiente para estar seguro, suficiente para evitar que el chaval indage la razón por la que está en la calle y la conecte conmigo.

Vale la pena repetirlo: los héroes somos arrogantes. La idea parecía digna de un genio entonces: despues de matar a tu archienemigo y toda su familia, dejar al bebe vivir y en las calles. Mantener un ojo sobre el, y en el momento justo aparecer para rescatarlo, adoptarlo como un hijo, y enseñarle a ser un héroe. Ya sabes, para darle la última patada en los huevos a su padre y reirme mientras imagino al cabrón hechando fuego en el infierno mientras que convierto a su querido hijo y heredero a las maneras de los héroes que tanto despreciaba.

Justicia poética, por así decirlo.

Y hasta este momento, el plan funcionaba. El pequeño Garret creció adorándome, fue a la academia de héroes con los hijos de mis amigos y triunfó alli, convirtiéndose en elejor de todos con diferencia. Cosa que se mantuvo cuando se graduó y se unió al negocio. Y yo estaba muy orgulloso de él. Donde su padre era un amargado, frío y calculador, Garret era alegre y atrevido, siempre afrontando los problemas en los que se metía cara a cara y determinado a ganar. Era la pura definición de un héroe, excepto por esa arrogancia ya descrita que nos caracterizaba. Eso era lo único que le faltaba, pero en vez de preocuparme me encogí de hombros y continúe sonriendo y animando al chaval.

Si tan solo lo hubiera visto como una señal de que algo no iba bien...

Pero no lo hice. Continué ignorante, y no sospeché nada cuando me dijo de ir a una misión los dos juntos. Un último día de gloria padre, me dijo, antes de que te retires. Una última aventura los dos juntos. Y yo, encantado, acepté.

No habíamos pasado tres pueblos cuando me encontré en la situación en la que estoy ahora. Mirando a los fríos ojos azules de Garret, si aliento por su espada atravesandome el pecho.

¿Por qué? Era la pregunta que me rondaba por la cabeza. ¿Por qué había hecho esto?

"Descubrí la verdad antes de que me encontraras" Su voz, tan cálida y alegre normalmente, se había vuelto fría y cruel, tan parecida a la de su padre... "Formé este plan a los pocos días de que me adoptaras, cuando me di cuenta de que eras la razón por la que había crecido sin cobijo o comida en las calles, teniendo que robar para sobrevivir. La razón por la que mis padres ya no viven" Garret finalmente sacó la espada de mi pecho, haciendo que me derrumbe "Te contaría cómo he planeado esto, los pequeños detalles de mi odio y mi plan... Pero eso es algo que hacen los héroes" Esta última palabra la dijo con tal tono de burla y desprecio que habría jurado que su padre era el que había hablado "Como villano, sólo te diré dos cosas. La primera, que todo el mundo pensará que has muerto en nuestra pequeña aventura. Una muerte torpe y humillante que haga que toda tu gloria pasada se desmorone. Y la segunda..." Una sonrisa cruel y maliciosa se dibujó en su rostro "¿Quien es el que se ríe ahora, viejo?"

Esas palabras, ese tono... Es posible que fuera el efecto de mi vida escurriéndose de mi cuerpo como arena, pero juraría que los ojos azules de Garret se habían tornado del color de la sangre... Del color de los de su padre.

Mi último pensamiento antes de morir fue que debería de haberlo visto venir, maldita mi arrongancia.

Despues de todo, no importa que nunca haya visto indicios de su abilidad, un villano no se hace llamar el Nigromante simplemente porque queda bien.