Capitulo 30

Adam apareció por el taller el martes por la mañana, con una bolsa llena de regalos y una sonrisa envidiable por cualquier mortal.

-Vaya!, pero si llego el recién casado, preguntar como estuvo tu luna de miel está demás verdad?.- pregunto Peter sonríendole a su amigo.

-Espectacular!.- respondio Adam saludándolo.

-Por fin!, pensé que vendrías ayer?.- dijo Derek mirándolo.

-Hola, también te extrañe...y...a pesar de tus mensajes fuera de lugar, también te traje regalos.- dijo Adam saludando a su socio.

Derek hizo una mueca y se dispuso a preparar café para los tres.

-Que tal París?.- pregunto Derek.

-Hermoso, ya habíamos estado allí, pero esta vez fue mágico...recorrimos todo lo que pudimos pero obviamente, la mayoría del tiempo lo pasamos en la habitación.-

-Me imagino que disfrutaste.- dijo Peter mirando a su amigo con una sonrisa.

Se sentaron en los pequeños sillones individuales y Adam comenzó a sacar los regalos.

-Crees que no disfrutaría?.- pregunto con una sonrisa picara Adam. -Aquí tienes, un perfume francés...exquisito.-

Le entrego un paquete a Peter sonriéndole, y luego le entregó otro a Derek.

-Es una chalina de seda con hilos de oro.-

-Wow!...muchas gracias...es encantadora...tienes un increíble buen gusto...muchas gracias.- dijo Derek abriendo el paquete y acariciando la tela.

-De nada.- dijo Adam sonriendo. -y ésto.-

Les entrego una miniatura de la Torre Eiffel a ambos, ésta tenía una mezcla de colores negro y dorados que le daban un toque sofisticado.

-Muchas gracias.- dijeron Peter y Derek.

-Iré a comprar masas aquí al lado, ahora vuelvo.- dijo Derek con una sonrisa.

Peter lo observo sonreír con una ceja alzada, ni bien salió por la puerta miro a su amigo.

-Es la primera vez que lo veo sonreír y estaba...contento, lindo regalo le hiciste.-

-Es una réplica, no le digas a Sebastián nada de esto porque quiere pisarlo con su auto...encontró los mensajes de Derek preguntando cuando volvía, y otro donde decía que si estaba aburrido podía llamarlo...imagínate como se puso Sebastián, por suerte estábamos tan concentrados en el cuerpo del otro que se olvido enseguida.- comento Adam.

Peter río por lo bajo.

-Y que tal estuvo?.- pregunto con picardía éste.

Adam sonrió ampliamente.

-Me casaría de nuevo solo por poder vivir nuevamente la primera semana en París.-

-La primer semana?.- pregunto Peter mirándolo curioso.

-No salimos de la habitación ni para comer.- Respondió Adam.

Peter sonrió mirándolo, no tenían arreglo sus amigos.

-Es muy linda esa sensación de querer que ese momento dure para siempre.- comento Peter con una sonrisa enamorada.

-Pero ustedes no están mal?, o sucedió algo mientras no estábamos?.- preguntó preocupado Adam.

-No, estamos muy bien, tanto que queremos confirmar nuestro matrimonio.- respondió Peter sonriendo.

-Si?!. Qué hermoso!, cuando será?.- pregunto con entusiasmo Adam.

-Creo que dentro de un mes, aun no hemos preparado nada, pero será algo íntimo, más como una reunión que como una fiesta.- respondió Peter.

-Awwww!, es tan lindo!.- dijo Adam.

-Que es lindo?.- pregunto Derek entrenado al taller.

-Peter se casara de nuevo!.- dijo Adam feliz.

Derek miro a Peter con una ceja alzada.

-No me casare de nuevo, será algo mas...referencial... simbólico.- aclaro Peter.

-Pero qué?, es contagioso acaso?.- pregunto con molestia en su voz mientras dejaba un paquete con masas en la pequeña mesa.

-Sí, así que prepárate porque eres el próximo.- dijo Adam a su socio.

Derek giro sus ojos sirviendo café para todos.

La mañana paso volando, Taylor fue al taller para buscar a su esposo, estando en la puerta alguien le silbo, miro hacia atrás y vio a Sebastián intentado estacionar su auto.

-Pensé que te quedabas a vivir en Francia.- dijo Taylor a su amigo.

-Si por mi fuera...como estas?.- pregunto dándose un abrazo con Taylor.

-Muy bien. Buscando a mi esposo, supongo que estas buscando el tuyo?.- preguntó sonriendo y tocando en timbre del taller.

Sebastián sonrió, y se quito los lentes de sol.

Adam abrió la puerta y sonrió al ver a Taylor, lo saludo y prácticamente se colgó del cuello de su esposo, besándolo, Sebastián siguió el beso y palmeo su trasero, Taylor se quedo mirándolos con una ceja alzada, y luego se acerco a su esposo quien sonreía.

-Parece que no se ven muy seguido.- comento Taylor y le dio un beso en los labios a Peter.

Éste sonrió y se abrazo a él, miro a Derek que tenía una mueca de asco mientras miraba la escena.

-Buenos días Derek.- saludo Taylor con educación.

-Hola.- respondió secamente éste.

-Ah!, tú.- dijo Sebastián mirando a Derek muy mal. -solo en tu cabeza se puede cruzar la idea de molestar a Adam en nuestra luna de miel, te parece que puede aburrirse conmigo?.-

-Uno nunca sabe.- dijo Derek mirándolo con burla.

-Quieres tus pelotas entre tus piernas?, porque si sigues detrás del culo de Mi Esposo...- dijo Sebastián haciendo énfasis en sus palabras. -te las voy a cortar.-

Taylor, Peter y Adam se miraban entre ellos, Derek por su parte parecía realmente no temer, porque miraba a Sebastián de manera desafiante.

-Me estas amenazando?.- preguntó con ironía Derek.

-No, te estoy marcando la línea, si la pasas te castro.-

-Ok, aclarado el tema, nos vamos, tengo hambre.- dijo Taylor caminando hacia la puerta de calle.

-Sí, nos vemos mañana.- dijo Peter a Derek que tenía su mirada fija en Sebastián y éste sobre él.

-Vamos amor...- dijo Adam mirándolo.

-Si.- respondió secamente Sebastián.

Salieron por la puerta, Taylor espero a que su amigo saliera ya que parecía estar conteniéndose, Adam miro a Derek quien rodo los ojos, negó con la cabeza, Derek no parecía haber captado nada.

Una vez en el auto, Taylor le preguntó sobre el viaje a su amigo, intentando distraerlo, sabia como era y si se contuvo fue para no crearle problemas a Adam, Peter estaba detrás hablando con Adam sobre París y los lugares que conocieron, Sebastián cambio de humor al oír que sus amigos renovarían sus votos, y comenzó a darles ideas para la fiesta.

Ni bien entraron a la casa, Mariel estaba juntando los muñecos de Meg de los sillones.

-Buenos días.- saludo ella.

Los cuatro respondieron el saludo y el correr de Meg se oyó por el pasillo.

-Tíos!.- dijo con entusiasmo ella corriendo a abrazarlos.

-Muñeca hermosa!.- dijo Adam abrazándola y depositando un beso en su mejilla.

-Hola princesa.- Sebastián la levanto en sus brazos. -Madre...esta más...grande, debes dejar de crecer.- dijo este al sentir un tirón en su espalda.

Meg se abrazo a su cuello sonriendo, Taylor río por lo bajo, Meg estaba más pesada, él era el primero en sentirlo cuando tenía que llevarla a su cama dormida.

-Que es esa madera?.- pregunto Adam mirando la madera larga apoyada en un rincón de la sala.

-Es que tu sobrina rompió la cama saltando sobre ella.- respondió Peter dejando sus cosas en un sillón.

-Que?.- pregunto Sebastián mirándola. -no habrá sido un duende, tengo mis teorías sobre tu padre, parece uno.-

Todos miraron a Taylor y Meg río.

-Qué?, porque me miran a mi?.- pregunto éste.

-El único padre hobbit aquí, eres tú Tay Tay.-

Taylor hizo una mueca de desagrado, su amigo siempre se burlaba de él.

-Señor, ya me voy, deje la tarta ya cocinada en el horno.- dijo Mariel a Peter.

-Gracias Mariel.- dijo Peter.

La mujer se despidió y se retiro de la casa, Sebastián bajo a su sobrina con una mueca mientras esta le preguntaba algo sobre una película, se sentó en el sillón mirándola, Adam río y se sentó a su lado apoyando su mano en su espalda, Meg salió hacia la cocina a buscar unos dibujos que hizo para sus tíos.

-Creo que se me rompió algo.- dijo Sebastián a su esposo.

Adam escondió una sonrisa.

-Te haces viejo.- dijo Taylor a su amigo quitando unos muñecos del sofá.

-Que le dan de comer, alimento balanceado?.- preguntó Sebastián tirándose hacia atrás.

-Tío!, mira!.- dijo Meg mostrándole sus dibujos.

-Vaya, soy el más alto, siempre me destaco.- dijo con orgullo y miro a Taylor quien tenía mala cara.

-Menos mal que esta Mariel, no sé qué hacemos sin ella.- dijo Peter. -almorzamos?.-

Todos se dirigieron a la cocina para almorzar, entre risas y algunas bromas de Sebastián e indirectas de Taylor pasaron la tarde juntos.

...

Peter sonrió mientras acomodaba la solapa del traje negro de Taylor, él lucia uno idéntico al de su esposo, estaban en el pequeño salón que alquilaron para el momento, los familiares y amigos más cercanos conversaban a su alrededor, Alfred seria quien dirigiría la ceremonia, y estaba un tanto nervioso, Meg lucía un vestido blanco con pequeñas flores amarillas en las terminaciones, le había buscado flores del lugar a Sebastián para que le hiciera una corona, la cual lucio como una princesa.

-Creo que Sebastián sería un gran padre.- comento Taylor a su esposo.

-Adam muere de ganas de ser padre.- dijo Peter.

-Bien muchachos, comenzamos?.- dijo Alfred a su hijo y a su yerno.

Ellos sonrieron, el resto de los invitados se acercaron hacia el centro del salón, Meg se ubico entre sus padres, y tomo de la mano a cada uno de ellos.

La escena era lo más hermoso y tierno que Alfred había visto, comenzó hablar con mucha emoción en su voz, luego de unas breves palabras, les dejo el lugar a los esposos.

-Vaya...que nervios...- dijo Taylor mirando hacia su hija quien sonreía mirándolo. -no existen palabras para describir la felicidad que tengo, junto a ti viví los momento más importantes de mi vida.- Taylor observaba a su esposo con adoración. -Marcaste mi vida de la mejor manera...recuerdo el día que estaba cansado y hambriento después de trabajar en la oficina de Ed, pase por una cafetería pequeña, y me senté cerrando los ojos, y cuando realmente creía que me quedaría dormido allí, una voz llamo mi atención, era un joven atendiendo las mesas del otro lado del local, y me perdí...todo a mi alrededor de esfumo, hasta que la camarera me dijo, "él atiende esa zona"...- Taylor sonrió ante el recuerdo. -me guiño un ojo Darla antes de preguntarme que deseaba pedir...desde ese momento alegraste mis días, esperaba ansioso terminar mi trabajo para poder verte, me sentía un acosador porque durante meses lo único que hacía era mirarte, hasta que me dijiste tu nombre...y descubrí que el hombre perfecto tenía un nombre hermoso...cada día que hemos pasado juntos, los conté en felicidad, y los días que no fueron felices los aleje, para comenzar a contar nuevamente los días de felicidad, así es desde hace diez años, y se multiplico por dos cuando nuestro tesoro más preciado llego a nuestras vidas. Te amo, los amo...y trabajaré cada día para que nuestra familia siempre sea lo más importante.-

Peter se seco las lágrimas que habían caído por sus mejillas y miro a su esposo con amor.

-Es cierto que nos conocimos en la cafetería en la que trabajaba, al menos hablamos allí, pero el día que realmente comenzamos a conocernos fue cuando salí a buscarte y caí en la vereda, rogué porque no me vieras y resulta que el príncipe si acude cuando uno lo necesita, y el mío, además de ser mi esposo, también es mi héroe.- dijo Peter mirando a los ojos a Taylor. -tú y yo sabemos lo que es ser azotado por la desgracia, y lo que significa salir adelante, una y otra vez... desde que te conocí eres la persona más importante en mi vida, en esos momentos de oscuridad siempre fuiste la luz, la calma, mi sostén y compañero...sin ti no tendría nada de lo que tengo, no sería padre de una belleza como Meg.- dijo Peter acariciando el cabello de su hija. -ni estaría entero como lo estoy hoy...y eso es porque aposté a amarte y no me equivoque, no me arrepiento de haberlo hecho, ni tengo reproches de nuestro camino juntos, porque lo creamos entre los dos, si hubieron errores, fueron por ambos, y la felicidad que me lleva apostar día a día por nuestra familia, la construimos ambos también. Te amo, y nada puede cambiar eso, y una vez prometí amarte hasta la muerte y renuevo esa promesa...día a día lo haré.-

Taylor se acerco a su esposo lleno de emoción y lo beso susurrando un te amo, Meg seguía entre ellos mirándolos y sonriendo.

-Tengo algo...es un pequeño símbolo que Sofía y yo deseamos regalarle...- dijo Alfred sacando una pequeña caja de color piel, se la entrego a Meg quien la recibió sonriente y la abrió observando tres colgantes, Meg se los entrego a Taylor quien los tomo entendiendo que significaban.

-Gracias.- dijo a Alfred y le enseño los colgantes a su esposo.

Peter los miro y tomo uno observando la figura de corazón, este parecía abrirse como un libro y dentro de éste había una pequeña foto de ellos tres juntos. Miro a su padre y le sonrió.

-Gracias.- dijo Peter y luego miro a Sofía.

Taylor y tomo uno y se lo coloco a su hija, tomo el que tenia Peter en sus manos y se lo colocó a él, Peter tomo el último de la pequeña caja y se lo colocó a Taylor. Se miraron con el amor brotando en sus ojos, Meg tomaba su colgante sonriente.

-Entonces...ésta es una renovación de sus votos, de su compromiso mutuo para mantener ésta relación y su familia unida...y como padre, suegro y abuelo, deseo fervientemente que su felicidad sea lo que abunde en su hogar...ahora y con permiso de mi pequeña princesa, esperó esté de acuerdo...- dijo Alfred mirando a su nieta y sonriéndose mutuamente. -les pediré a los esposos, un beso para sellar su amor.-

Peter sonrió al igual que Taylor y se besaron mientras los invitados comenzaron a aplaudir, Meg daba saltitos en su lugar aplaudiendo. Ambos se sonrieron y luego Taylor se inclino y le dio un beso en la mejilla a su hija, Peter hizo lo mismo acariciando el rostro de su hija.

Era un momento que nunca olvidarían, sus amigos, compañeros de trabajo y familia estaban sonrientes mirándolos, Alfred abrazo a ambos y luego a su nieta. La pequeña ceremonia había acabado pero no el festejo, Meg le mostró a sus tíos el pequeño colgante, mientras Peter y Taylor le agradecían a Sofía, Mariel se acerco a ellos con su mamá y los saludaron muy emocionadas, Adam los miraba y luego a su esposo anhelando algún día tener una familia así, aunque sabía que iban por buen camino con Sebastián.

Bebieron un poco, estaban bastante animados, Meg estaba dormida en un sillón a un lado de la pista, Sofía acariciaba sus cabellos sentada a su lado, hablaba con Alfred mientras miraba a Taylor y a Peter bailando con sus amigos. Ya casi era de madrugada y los invitados se estaban retirando, Peter un tanto tambaleante, busco su abrigo y fue hasta donde estaba dormida su hija.

-Hace frío aquí, deberíamos cerrar los vidrios.- dijo Peter.

-Está bien, creo que ya deberíamos irnos...es tarde.- dijo Sofía.

-Sí... Taylor está despidiendo a los últimos invitados.-

-Nos llevaremos a Meg al hotel, para que duerman... tranquilos.- dijo Sofía mirándolo con una sonrisa oculta.

-No...está bien...- comenzó a decir Peter.

-Necesitan una noche solos, además ella esta dormida, mañana la llevamos a tu casa.- dijo Alfred.

-Mi amor...- dijo Taylor en el mismo estado que su esposo. -Se van...los invitados.-

-Sí...ahora vuelvo.- Peter salió rumbo a la puerta de calle y en el camino tomo una copa de una mesa y bebió su contenido.

-No sé si llega a su casa.- dijo Alfred negando con la cabeza.

-Déjalo, para su boda se comportaron muy bien, en algún momento debían disfrutar.- Sofía sonrió al ver a Taylor sosteniendo por la cintura a su esposo.

Adam y Sebastián se acercaron al sofá, mirando a los esposos.

-Los llevamos?.- pregunto Sebastián.

-Nos iremos con ellos, creo.- respondió Alfred.

-No creo que puedan manejar...- dijo Adam, Taylor se acerco junto a Peter a sus amigos, -los llevamos?.-

-A casa?.- pregunto Taylor frunciendo el seño.

-Nos iremos al hotel con Meg, ustedes lleven a los muchachos.- dijo Alfred a Sebastian buscando su abrigo.

-Pero Meg está dormida...- dijo Taylor.

-Sí, no te preocupes.- respondió Alfred.

Sebastián miraba a su amigo con gracia, hacia años no lo veía un poco bebido y alegre.

Adam llevo a Meg hasta un taxi que tomaron Sofía y Alfred, ellos llevaron a los esposos a su casa.

-La llave de la puerta Taylor, no entra.- dijo Peter intentando abrir la puerta de su casa.

Sebastián y Adam los habían dejado allí y se fueron.

-Métela adentro...- Taylor río. -eso pides siempre tú.-

Peter lo golpeo en el brazo sonriendo.

-Basta, que no puedo meterla.-

Ambos rieron hasta que las fuerzas los abandonaron.

-Déjame...déjame a mi.-

Taylor intento meter la lleve en la cerradura pero no entraba, la miro detenidamente.

-Es la de nuestra habitación...ésta es la de la puerta de aquí...- dijo cambiando de llave. -ves?.-

La puerta se abrió y ambos ingresaron tambaleándose y riendo. Peter tomo del abrigo a su esposo, y se acerco a sus labios coquetamente.

-Mi esposo...- dijo Taylor tomándolo por la cintura.

-Te amo...- susurro en sus labios Peter.

-Yo más...mucho más...- respondió Taylor.

-Vas a darme amor?.- pregunto con picardía.

-Mucho...- Taylor lo beso con pasión acorralándolo contra una pared.

Se besaron con deseo, la embriaguez solo lo hacía más apasionado, sabiendo que estaban solos, dejaron que sus cuerpos nadaran en la lujuria mientras se desnudaban camino a su habitación, ni bien llegaron allí, cayeron en la cama, entre besos y caricias, levantando aún más su temperatura.

Taylor buscó a tientas un preservativo, se lo coloco mirando a su esposo quien se acariciaba a si mismo provocándolo, se coloco entre sus piernas, y se volvieron a besar con pasión, Peter estaba muy ansioso y enroscó sus piernas en las caderas de su esposo, Taylor entendió perfectamente lo que deseaba Peter y lo penetro lentamente provocando gemidos de toda clase en él. Se movieron juntos, envueltos en la pasión y el deseo, Taylor estaba perdido en el cuerpo de su amado, embistiéndolo con rapidez, y Peter no dejaba de gemir en voz alta excitado, no tardaron mucho en llegar al orgasmo, susurrándose palabras de amor.

El agotamiento y el efecto del alcohol los dejo inconscientes en cuestión de minutos, cuando volvieron a abrir los ojos un sonido los sobresalto.

-Que...qué es eso?.- pregunto Peter sentándose en la cama.

-El timbre de la puerta.- respondió Taylor apenas pudiendo abrir los ojos.

Peter se recostó suspirando pesado, Taylor se levantó y se vistió con un pantalón viejo, Peter también se levanto desnudo para buscar ropa en el armario. Volvieron a tocar el timbre y Taylor abrió la puerta observando con sorpresa a su hija junto a Sofía y a Alfred.

-Papi!, desayunamos en el patio de un hotel!.- dijo Meg entrando emocionada.

-Eh?.- preguntó Taylor perdido.

-Nos la llevamos anoche recuerdas?.- dijo Alfred ingresando junto a su esposa.

-Si...- Taylor cerró la puerta mientras se pasaba la mano por los cabellos desordenados.

-Papi!.- dijo Meg mientras caminaba hacia la habitación de sus padres.

Sofía levantó un pantalón del suelo observándolo. Taylor lo tomo y unas prendas que estaban sobre el sillón.

-Lo siento... Ya regreso.-

Taylor se dirigió a su habitación y Meg estaba contándole algo a Peter.

-El abuelo compro muchas corbatas, fuimos al centro comercial y la abuela me compro zapatos...papi!...la abuela me regalo zapatos.- dijo emocionada Meg a Taylor cuando lo vio entrar.

-Ah!, que lindo...- dijo Taylor y dejo la ropa sobre la cama.

-Voy a saludar...de donde salió eso?.- pregunto Peter a su esposo.

-Están dispersas por la sala.- Taylor busco una playera.

-Porque esta la ropa en la sala?.- pregunto Meg.

Peter y Taylor la miraron y luego se miraron entre ellos.

-Vamos a preparar algo que tengo hambre.- dijo Peter.

-Ya desayune papi.- respondió la niña.

-Yo también tengo hambre y un aliento a dragón...voy al baño primero.- dijo Taylor.

Peter fue con su hija hasta la sala y saludo a su padre y a Sofía, les agradeció que cuidaran de Meg y preparo algo para comer.

Alfred negaba con la cabeza, Peter parecía un zombie, y Taylor también. El timbre sonó nuevamente y Peter les abrió la puerta a Sebastián y a Adam.

-Recién se levantan?.- pregunto Sebastián con una sonrisa.

-Tíos!.- Meg saludo a sus tíos con ánimo.

-Te ves horrible.- dijo Adam a su amigo.

-Tú te levantas como una lechuga después de una fiesta?.- pregunto Peter con ropa en sus manos.

-Te vas a poner a lavar ahora?.- pregunto curioso Adam.

Peter negó con la cabeza, no podía explicar nada con su familia allí.

Se sentaron todos y comenzaron a hablar, Peter sentía un taladro en su cabeza y se dirigió al baño, Taylor estaba lavándose los dientes.

-Necesito un calmante...que bebí?.- preguntó a su esposo.

-No sé, yo ni me acordaba que Meg no estaba en casa.- respondió Taylor.

Ni bien encontró un calmante lo tomo y suspiro pesado.

Taylor sonrió y su esposo lo miro con una ceja alzada.

-Que?.-

-Te ves tan hermoso.- respondió con una sonrisa.

-Tonto.- dijo Peter y le dio un beso en los labios.

Salió del baño y preparo café para todos, Taylor tuvo que aguantar las bromas de su amigo, pero pasaron la tarde en el parque entre risas, disfrutando del sol.

-Eres feliz?.- pregunto Taylor a su esposo mientras observaban a Meg jugar.

-Mucho y tú?.-

Todos estaban sentados en un mantel sobre el césped bajo la sombra de un árbol.

-Soy inmensamente feliz.- respondió Taylor y se acerco a él para besarlo.

Compartieron un beso lleno de dulzura y amor, miraron a su familia y amigos compartiendo un hermoso momento, su hija estaba feliz y ellos también, sus días volvían a contarse en felicidad, en amor y paz.

...

Muchas gracias a todos por acompañarme y apoyarme siempre.