Capítulo 2

La mansión de los Mayers era sumamente elegante, y enorme, en la planta baja estaba el living, la cocina, una sala de juegos, un gimnasio, una oficina, una biblioteca y la sala de video, en la planta alta había diez habitaciones con baños privados. Estaba situada en la zona norte de New York, tenía un jardín enorme en el frente y otro detrás con una piscina. De acuerdo a su estatus social, todo alrededor de Matthew era ostentoso.

Cuando ingreso a la organización, ocupando el lugar de su padre, formo una nueva familia, más allá que él era el jefe y tomaba las decisiones, su gente era participe de todo. Tenía un grupo de diez personas viviendo con él en la mansión, todos ellos eran fieles a él y darían su vida si fuera necesario.

La pirámide la encabeza Eloy, su mano derecha, Julián y Philip eran pareja y hacia mucho trabajaban con él, Tom, era el más grande de todos y con más experiencia, trabajó con su padre los últimos años de vida de éste, Charlie era su contador y a veces amante pero no viva en la mansión, luego estaban Víctor, Dominic y Max, ellos se encargaban de la seguridad y los autos, Carl, Trent y Sanders eran los que hacían los trabajos sucios.

Todos vivían en armonía siempre y cuando respetaran las reglas de convivencia.

Matthew se levanto cerca de las dos de la tarde, la casa estaba vacía, todos dormían ya que trabajaban durante la noche, se sentó en el taburete de la cocina, sirviéndose de un botellón de leche, encendió el televisor para ver las noticias, y comenzó a comer cuando Eloy ingreso a la cocina medio dormido.

-Buen día.- dijo buscando su taza.

-Buenas tardes.- corrigió Matthew.

-Ya ni sé en qué momento vivo. Mi madre dice que tengo ojeras crónicas, cree que salgo mucho de noche.- dijo Eloy con una mueca.

La puerta de entrada se abrió y unos pasos se oyeron de camino a la cocina.

-Buenos días señores.- dijo Tom mientras entraba a la cocina con una apariencia muy desalineada y un cigarro en la mano.

-Buenas tardes.- respondió Matthew observándolo. -De dónde vienes?.-

-De buscar información, no me pediste eso esta mañana?.- dijo Tom mirando a Matthew.

-Así buscas información?. Hueles horrible.- comentó Eloy. -Parece que estuviste de juerga.-

-Aguarden.- pidió Tom, se coloco el cigarro en la boca y comenzó a acomodarse el pantalón que se le estaba cayendo.

-No puedo creerlo.- comento Matthew negando con la cabeza.

-Estuve con tres prostitutas.- dijo Tom quitándose el cigarrillo y apoyándose en la barra de la cocina.

-Que información tienes?.- pregunto sin creerlo Eloy.

-Bueno, me fui a la zona sur y busque a unas chicas de Ryan, como sus hombres son de beber mucho, se les va la lengua, entonces las prostitutas son las que más saben.- explicó Tom.

-Y?...- pregunto Eloy.

-Y... me contaron que unos hombres llegaron de Canadá para trabajar con Ryan, y además... tiene a Montenegro de su lado, los latinos lo apoyan y tienen varios negocios juntos, comparten cuentas en el banco, y al parecer también vienen desde Miami.- respondió Tom seriamente.

-Mierda. No podemos ponernos en contra a los latinos.- dijo Eloy.

-Ésto se está complicando.- Matthew estaba preocupado.

-No sé cómo vamos a correr a Ryan con todos sus sucios soldados, meterse con Montenegro es...es una sentencia.- comento Tom.

Matthew se quedo pensativo sin decir nada.

-Me voy a dormir.- dijo Tom saliendo de la cocina.

Matthew respiro profundo y tomo la decisión que creyó mas acertada.

-Necesito las cuentas de Ryan y las de sus empleados, los más cercanos a él.- podio Matthew mirando a Eloy.

-Bien. Puedo conseguir eso. Pero que vamos a hacer?.- pregunto Eloy.

-Haré un trato con él.-

...

-A ver niñita si haces algo productivo. Haz una transferencia a ésta cuenta.- le dijo Jack a Scott y le entrego un papel.

Éste estaba en la habitación revisando con su computadora los nuevos ingresos del negocio, Jack se sentó en sillón desvencijado y sucio en frente de él, Scott tomó el papel con cara de pánico, mas allá que odiaba que lo llamaran así, estar a solas con Jack era algo que él deseaba evitar.

-Estás seguro?, es mucho dinero.- pregunto Scott.

-Sí. Haz lo que te digo!. Que tanto tienes que preguntar.- respondió Jack con molestia.

Scott abrió las páginas de internet que debía usar para la transacción, no preguntaba mucho porque sabía de dónde provenía el dinero, y también sabía hacia donde iba.

Luego de hacer lo que le pidieron, apunto todo en una libreta que él tenía guardada.

Jack salió por la puerta y Scott se quedo pensando, suponía que Jack y Ryan estaban robándole a la organización por la cantidad de dinero que estaban desviando a diferentes cuentas, él incluso era apoderado de una de ellas y manejaba tres más de otros miembros de la banda.

Varias veces se pregunto qué harían si supieran todo el dinero que estaban robando, o si supieran la gente con la que estaban cerrando negocios, no entendía que pretendía Ryan, pero era más que obvio que estaba armando una organización paralela.

El sólo se limitaba a hacer lo que le pedían y nada más, no quería meterse en problemas, había decidido viajar para ver a su padre unos días porque ya lo extrañaba y si Ryan estaba de mal humor no lo dejaría irse.

Casi no se veían, él intentaba dormir de noche cuando todos trabajaban, y cuando no podía hacerlo y tenía que quedarse en el club, lo hacía apartado, no le caían bien sus compañeros, cualquiera de ellos podía clavarle un puñal por nada.

-Quédate aquí, tengo que salir con los muchachos, al parecer Mayers quiere hablar, no sé de qué, el niño bonito esta aburrido.- dijo Ryan buscando una chaqueta de cuero de un mueble.

-Está bien. Les pago a los proveedores?.- pregunto Scott.

-Sí. Dales ésto.- dijo Ryan y le entrego dinero a Scott . -Y diles que la semana que viene traigan las cosas más temprano.-

-Ok.- respondió Scott y guardo el dinero en su bolsillo. -El fin de semana que viene iré a ver a mi padre.-

-Bien. Pero el lunes llega la mercadería nueva y necesito sacar dinero de las cuentas.- dijo Ryan.

-Dinero en efectivo?.- pregunto Scott. -No alcanza el que está aquí, en el club?.-

-No. Necesitare más, mucho más, así que tendrás que retirarlo del banco.- respondió secamente Ryan.

-Bien. El lunes temprano iré.- dijo Scott.

Ryan salió de la oficina y Scott conto el dinero para asegurarse que estaba correcta la suma.

Era muy inusual que Ryan se encontrara con Matthew , de hecho nunca lo hicieron desde que él estaba allí, sabía que Debra, era la que daba las órdenes, había conocido a la mujer cuando asistió a una reunión que tuvieron con ella en una de las cafeterías más importantes de New York, le pareció tan fría que le daba miedo.

En cambio, vio a Matthew a lo lejos una vez, y por fotos o imágenes. No sabía porque se reunirían pero dudaba que fuera para ser socios en algún negocio, Ryan lo odiaba, realmente lo odiaba, deseo y planeo varias veces deshacerse de él en varias oportunidades, pero siempre algo salía mal y al final nada sucedía.

Mientras él no se viera involucrado, poco le importaba lo que haga Ryan.

...

Un pequeño parque a las afueras de New York seria testigo del trato más sucio que Matthew haya hecho. Sus hombres estaban detrás de él, a varios metros, armados y preparados por si surgía algún inconveniente.

Matthew estaba de pie sólo esperando en medio de un claro a que Ryan bajara de su auto, sus hombres llegaron con él, se bajaron de sus autos y Ryan se acerco a él sólo también.

-Mayers.-

-Ryan.-

-Y dime, que quieres de mi?.-

Matthew saco unos papeles del bolsillo de su saco y se los entregó a Ryan.

Éste los leyó y se esfumaron los colores de su rostro. Su nombre y los del resto de su banda estaban en ellos, junto con los números de las cuentas que tenían ocultas.

-Podría dárselos a Debra, pero decidí hacer un trato contigo antes.- dijo fríamente Matthew.

-Bien. Que deseas?.- pregunto serio y mirándolo a los ojos.

-A Scott Parker.-