Capítulo 38

Pam volvió a Europa esa semana, habló con Scott pero él no quiso viajar con ella, quería seguir trabajando con los estudiantes, Matthew estaba extraño, nervioso, la fiesta de año nuevo era ese día, y al día siguiente se irían a la casa a las afueras de New York.

Scott estaba inmerso en los preparativos para la fiesta de año nuevo, Matthew abría el club después de la medianoche para que todos festejaran, era la noche con mas trabajo, Scott se quedo casi toda la tarde con Philip y Julián en el club, Matthew estuvo en la oficina cerrando unos negocios, tenía el triple de seguridad, para el club y para Scott.

-Los globos no deben verse.- dijo Scott mirando a Philip que tiraba de un cobertor para cubrirlos.

-Son muchos, se salen por los lados.- respondió éste.

-Es porque Julián los infló con helio.- dijo Scott mirando a su amigo.

-No iba a soplar todos esos globos.- respondió éste con adornos en sus manos.

-Las cajas con las mascaras están en el depósito.- dijo Tom mirando hacia donde estaba Philip. -no están muy arriba esos globos.-

-Sí, deberían caer sobre la gente, no pegarse al techo.- respondió Scott mirando a Julián.

-Buscare una máquina para inflarlos, no voy a soplar.- dijo Julián enojado.

Philip soltó el cobertor y los globos no cayeron, Matthew bajo las escaleras observando la escena.

-Saldré una hora, está todo bien?.- preguntó Matthew.

-Sí, solo un problema con los globos, iras a la mansión directamente?.- preguntó Scott.

-No, volveré a buscarte.- respondió Matthew y le dio un pequeño beso en los labios a su novio y salió junto a Eloy y a Sanders.

Tom miro a Scott quien tenía una mirada enamorada, recordó a ese muchacho inseguro y asustado que llego a la mansión unos meses atrás, ahora era un jóven confiado y abierto a ellos, estaba más tranquilo y relajado.

-Quieres un café?.- preguntó Tom.

-Sí, claro.- respondió Scott sonriendo.

-Yo también quiero uno.- dijo Philip subiendo a una escalera para colgar unos adornos.

Scott busco en unas cajas más adornos y comenzó a ubicarlos en la baranda de la escalera, estaba feliz porque era la primera vez que organizaba algo así, pero con la ayuda de los muchachos pudo hacerlo con tiempo, al día siguiente se iban con Matthew a pasar unos días en la casa de descanso y estaba más que feliz por eso también.

...

-Bien… cual es el problema?.- preguntó Matthew a un hombre de pie en el viejo depósito.

-Los gusanos de Ryan, ese es el problema.- dijo Li mirando a Matthew serio.

-Como?.- preguntó contrariado Matthew.

-Vaciaron mis cuentas, por suerte nada era mío, pero me molesta que crean que pueden hacerlo.- respondió Li.

-Como sabes que tiene que ver con Ryan?.-

-Porque me enviaron un mensaje.- respondió Li y le entrego un papel a Matthew.

-Te envía saludos Ryan.- leyó Matthew. -Debe ser su socio.-

-Quien mierda es?.- pregunto molesto Li.

-No lo sé, hace mucho estoy tras él y no consigo nada.-

-Bien, te ayudare, y cuando lo encuentre, lo colgare de las tripas.- Li estaba más que molesto y él preocupado.

Matthew estuvo todo el camino hacia el club pensativo, mientras el auto circulaba por la ciudad, vio el gran cartel de la joyería más importante de New York y le dio instrucciones a Sanders de estacionar frente al local, aún debía hacer algo más antes de volver.

...

Luego de bañarse y vestirse muy elegantemente, la pareja volvió al club a festejar el año nuevo, durante toda la noche estuvieron uno al lado del otro todo el tiempo, entre besos, tomados de la mano, a la media noche se besaron con amor, deseando internamente poder vivir toda la vida juntos.

Esa noche fue especial, ambos estaban en una nube de amor, lejos quedaron los miedos, solo existía ese momento de plenitud y felicidad.

Llegaron a la mansión exhaustos, Scott quiso dejar todo ordenado antes de volver a su morada, y regresaron durante la mañana, Matthew llevo a su novio a la ducha pero estaban muy cansados y se durmieron luego de abrazarse.

Cuando despertaron ya era de tarde, Matthew se removió en la cama con los besos de Scott en su cuello.

-Hola.- susurro Scott.

-Hola amor.- respondió Matthew con la voz ronca.

-Tenemos que empacar.- dijo Scott sonriendo.

Matthew cerró los ojos.

-Podemos quedarnos un rato más.-

Scott río fuerte, esa era su frase.

-Si nos quedamos podemos...-

-Lo que quieras.- dijo Matthew tirando del brazo de Scott.

Se besaron hasta que les dolieron los labios, y luego hicieron el amor con dulzura y amor, entregándose a la pasión que siempre los consumía.

Salir de la habitación fue difícil, entre besos furtivos bajaron a comer pero debían armar las valijas para irse a la casa de descanso, Eloy se quedaría a cargo de todo pero aún así, Matthew estaba nervioso.

Scott en cambio deseaba tanto pasar unos días solo con su novio, sin ningún llamado a último momento, ni salidas a la media noche, por unos días Matthew sería solo de él.

-Me encanta ésta casa.- dijo Scott ni bien entraron a la vivienda.

-Me di cuenta.- Matthew río por lo bajo.

-Preparare la cena.-

-Porque no pedimos?.-

-Porque quiero cocinar.- respondió sonriendo Scott.

Matthew lo tomo por la cintura y lo beso, Scott se dejo llevar por ese beso tierno, y envolvió sus brazos por su cuello.

-Te amo.-

-Yo también te amo.- dijo Matthew y volvió a besarlo.

-Hare la cena y luego miramos una película si?.- preguntó Scott.

-Sí, pero... si terminas desnudo no me hago responsable.- dijo Matthew repasando con sus dedos los labios de Scott.

Éste sintió una corriente por todo el cuerpo y lo besó con deseo, Matthew no le dio mucho tiempo para pensar y lo acorralo entre el refrigerador y él, lo beso hasta que ambos necesitaron aire, comenzó a desnudarlo y a quitarse la ropa mientras Scott lo besaba, se aparto para buscar un preservativo, se lo colocó y Scott se giro apoyándose en el artefacto, sintió a Matthew muy excitado, éste lo penetró lento, entre suspiros, comenzó a moverse despacio dejándose llevar de apoco por el calor del momento al igual que Scott que empezó a gemir fuerte encendiéndolo más, llevándolo al límite, hasta que se entrego al orgasmo que golpeo a Scott de igual manera que a él.

-Creo que se movió el refrigerador.- dijo Scott apoyando su rostro en el artefacto.

Matthew río fuerte.

-A mí se me movió el piso, como siempre me sucede cuando hago el amor contigo.- Matthew lo abrazo por la espalda.

-Vamos a bañarnos.- pidió Scott.

-Pidamos comida, no cocines, mañana, si?.-

Scott sonrió, no tenía fuerzas para nada menos para cocinar.

-Bien, pero no pizza.-

Matthew besó su hombro y se alejo mirándolo con una sonrisa, tiro de su mano y ambos caminaron desnudos hasta el baño.

Se ducharon entre besos y caricias, para cenar Matthew pidió comida china, y miraron una película, estaba nervioso, no podía concentrarse, Scott comía helado pero él no podía pasar bocado.

-No quieres?.- preguntó Scott sentado en el sofá junto a su novio.

-No… el frío me hace doler un diente.- Matthew no quería mentir pero tampoco quería que Scott notara su nerviosismo.

-Deberías ir al dentista.- dijo éste.

-Si.-

Scott dejó el pote de helado y abrazo a su novio, éste sonrió y paso su brazo por detrás para abrazarlo, miro hacia un lado, hacia donde estaba su chaqueta, la tomó con una mano sin que se diera cuenta Scott, estaba ansioso, pero quería que fuera un hermoso momento.

Scott miraba la película, inmerso en ella, hacia mucho que no se relajaba y disfrutaba de una película con Matthew, se recostó sobre su pecho y de un momento a otro vio la mano de Matthew delante de él, con una pequeña caja de terciopelo color roja, frunció el seño con curiosidad.

-Sé que no soy el novio perfecto y… prometo mejorar… pero deseo con toda mi alma ser tu esposo, y hacerte feliz lo que me quede de vida…- dijo Matthew muy nervioso, se acerco más a su oído y aunque Scott parecía no tener reacción alguna, él esperaba que aceptara. -quieres ser mi esposo?.-

Scott se quedo mirando la pequeña caja en manos de Matthew, él la abrió lentamente y dos anillos plateados con relieves dorados estaban dentro, no podía ni pestañar, comenzó a temblar y sintió a Matthew apoyar su mentón sobre su hombro.

-Si… crees que es muy pronto... no te preocupes… no me...-

Scott se giro y lo beso, no podía hablar, no le salía palabra alguna, pero lo abrazo por el cuello, mientras se besaban, se separo de él y lo miro a los ojos acariciando su rostro.

-Claro que si quiero… te amo… mucho.- dijo Scott muy emocionado.

-Si?, quieres casarte conmigo?.- preguntó Matthew mirándolo con una media sonrisa.

-Si… si, te amo y quiero casarme contigo.- respondió Scott sonriendo. -te amo, te amo, te amo…- dijo besándolo repetidas veces.

Matthew lo abrazo más y lo besó con amor, ambos se dejaron inundar por todo ese amor, hasta que se separaron y juntaron sus frentes mirándose a los ojos.

-Soy el hombre más feliz del mundo.- dijo Matthew sonriendo.

-Yo también… muy feliz.- Scott tenía una sonrisa enorme en su rostro.

Matthew le dio un beso en los labios y saco un anillo de la caja, tomo la mano de su novio, le coloco el anillo que era muy delicado y hermoso, luego saco el otro y se lo coloco en su dedo anular, se miraron a los ojos sintiéndose felices, llenos de amor y todo un futuro por delante.

Miraba todo el mobiliario aburrido de esperar, estaba sentado en un sillón color beige muy elegante, la oficina era enorme, sofisticada, las paredes repletas de obras de arte muy costosas, al igual que los muebles, el mozo le había servido un café y la taza estaba vacía sobre una pequeña mesa de cristal, los enormes ventanales del último piso de la torre más alta de New York apuntaban hacia el centro de la ciudad, la noche estaba cerrada, la nieve caía sin cesar dejando una línea blanca en el marco de los vídriales.

El sonido de los tacos resonó por el pasillo, él se puso de pie ni bien vio a Debra cruzar la puerta.

-Buenas noches.- dijo él.

-Sebastián Torner.-

Esperó a que Debra tomara asiento para sentarse él, ella saco una carpeta de su bolso y se la entrego.

-Todo está en esa carpeta, en los próximos días fijare una fecha para la reunión con Mayers, mientras, estudia su trabajo, queremos que todo siga en orden, ya bastante desastre hizo Ryan.-

-Supe que te encargaste de él.- dijo Sebastián mirándola con una media sonrisa.

-Así terminan los que se creen muy astutos.- respondió ella mirándolo con severidad.

Sebastián borro su sonrisa, ella tenía su reputación y no quería tentar a su suerte.

-Hare el mejor trabajo que jamás vieron.- dijo él con soberbia.

Debra lo observó y encorvó sus labios sonriendo fríamente.

-Espero te equivoques, así podre matarte personalmente.-

Sebastián la miro y una incomodidad lo hizo removerse en su asiento, tomo la carpeta con fuerza y nerviosamente.

-Espera mi llamada.- dijo Debra saboreando el momento.

Sebastián se puso de pie e intento sonreír.

-Que disfrutes tu noche.-

Debra lo observó retirarse, para ella solo era un obrero más, un eslabón en la cadena, o simplemente un parásito que desecharía cuando ya no lo necesitara.

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Muchas gracias a todos mis lectores, a mi madre por apoyarme y acompañarme siempre.

Pronto estará la secuela a su disposición.