Leyenda de un pueblo

-No me ayudes Tom, puedo sola.- dijo la muchacha mientras tiraba de la maleta para entrarla al pequeño hotel.

-Yo no te mande a traer eso, dijimos que solo traeríamos una mochila por persona.- dijo el jóven mirándola de lado.

Estaba de frente a una pizarra mirando el menú del día, no sabía porque la muchacha lo siguió hasta allí cuando solo habían tenido sexo una sola vez, Alan, su mejor amigo decidió hacer un viaje y lo invito, pero Meg la novia de Alan, no tuvo mejor idea que invitar a Sandy, y para él era un dolor de estómago la joven.

-En serio no vas a ayudarme?!.- le reprocho Sandy.

Tom la ignoró mirando hacia el centro del pueblo.

-Maldito.- susurro la jóven.

-Ya esta!.- dijo Alan saliendo del pequeño hotel junto a su novia que fue a ayudar a su amiga. -Dos habitaciones.- le dijo a su amigo entregándole la llave.

-Dime que ésta dormirá en la camioneta.- le dijo a su amigo mirando con desagrado a Sandy.

-No fue mi idea traerla.- le respondió Alan sin mirarla.

-Dormirá en el piso, no compartiré mi cama con ella.- dijo Tom negando con la cabeza.

-Que hay para comer?, tengo hambre.- pregunto Alan mirando la pizarra.

-Mierda... mierda más cara que la que vendían en el camino, a la altura de éste pueblo de mierda.- respondió Tom con mala cara.

-Es una experiencia, anímate!, éste viaje es para salir de nuestra zona de confort y experimentar cosas nuevas.- dijo Alan sonriendo.

-Tú no tendrás que dormir con ella, yo pensaba encontrar mujeres hermosas todas las noches y tendré que compartir el cuarto con esa.-

-Tengo hambre!.- dijo Meg junto a su amiga.

-Vamos a ver que tienen estos.- dijo Tom.

Los cuatro entraron al loca de comidas, habían varias personas en él, era el único local más o menos decente en ese pueblo perdido.

Un joven era el que tomaba el pedido en el mostrador, otras dos jóvenes servían en las mesas, se acercaron al mostrador mirando los precios en una pizarra.

-En que puedo ayudarlos?.- pregunto el joven.

-Que tienen de bueno?.- pregunto Tom sin mirarlo.

-El menú del día es pollo con papas al disco...-

-Yo no como carnes.- dijo Sandy.

-Comete la mesa entonces.- respondió Tom.

Sandy lo miro mal.

-Cuatro platos del menú pero a uno quítale el pollo.- pidió Alan.

-Muy bien.- Respondió el jóven.

-Cómo te llamas?.- pregunto Meg. -tú cara se me hace conocida.-

-Chris Sowern.- respondió el jóven con una sonrisa amable.

-Eres de...-

-Podemos comer?... luego le hablas...- dijo Alan caminando hacia una mesa.

Tom lo siguió mirando con desdén a Chris, Meg hizo una mueca y siguió a su novio junto a su amiga.

Chris noto que los sujetos eran dos idiotas, paso el pedido a los cocineros y siguió atendiendo.

Los cuatro jóvenes comieron allí, Tom vio un panfleto que hablaba de una fiesta que habría esa noche en el salón del club.

-Hey linda!.- llamo Tom a una de las jóvenes que atendían las mesas.

Ella se acerco mirándolo.

-Que es eso?.- pregunto Tom.

-Es la fiesta de Halloween, será esta noche, están invitados, si lo desean.- respondió ésta.

-Y eso?... Qué es?, porque dice tengan cuidado con la luna llena?.- preguntó Sandy leyendo el panfleto.

-Oh, una leyenda de aquí, es que desde hace años, cada luna llena, alguien desaparece y éste año cae en Halloween.-

-Si muere gente cada luna llena no es una leyenda, es un asesino en serie.- comento Alan.

-Nadie encontró ningún muerto, eso se dice, aunque, el año pasado en Halloween mataron a alguien y también dicen que fue un accidente, nadie sabe bien que sucedió.- explicó ella.

-Que siniestro.- susurro Meg.

-No encontraron al asesino?.- pregunto Tom.

-No, y la investigación se cerró.-

-Estos pueblos y sus historias.- dijo Alan terminando su comida.

La joven se retiró y ellos al rato también, mientras salían, Tom miró a un jovencito que sacaba dulces de un frasco mientras miraba hacia la cocina, parecía limitado mentalmente.

Comenzaron a caminar por el pueblo que no tenía mucho atractivo, pasaron por el salón donde se haría la fiesta y decidieron asistir esa noche.

-Es una mierda.- dijo Tom mirando el local lleno de gente.

-Mañana nos vamos, bebamos un poco, tal vez encuentres al amor de tu vida.- comento Alan cerca de él.

Tom lo miro y a Sandy, negó con la cabeza molesto.

Fue a buscar una cerveza y se encontró con el que atendía el local de comidas.

-Hey tú, aquí también sirven pollo?.- pregunto Tom con malicia.

-Disculpa?.- preguntó Chris mirándolo sin entender.

-No hay nada bueno para comer aquí.- respondió Tom.

-Mmmh!.- fue lo único que respondió Chris.

-Y dime…- Tom abrió la primer lata de cerveza que tomo de un balde con hielo. -que es eso de la leyenda urbana?.-

-La de los crímenes?.- pregunto Chris.

-Si.- respondió Tom.

-Pues eso, una leyenda, aquí todos saben una historia de alguien que desapareció una noche de luna llena, eso dicen, pero la verdad es que nadie en el pueblo puede asegurar nada.-

-No hay un asesino suelto que mata en Halloween?.- pregunto divertido Tom terminándose la lata de cerveza.

-No, murió alguien el año pasado, se colgó del viejo molino, para ésta época si no recuerdo mal.-

-En Halloween, eso dijo tu compañera.- corrigió Tom.

-Si, puede ser, no recuerdo bien, aquí todos tiene una versión diferente, hay quienes dicen que aparecen cuerpos en el acantilado, la policía no dijo nada.-

Tom miro al joven que estaba robando dulces en el local de comida, estaba con una guirnalda en el cuello y un vaso de gaseosa en la mano, miraba a las personas con curiosidad.

-Siempre hay un loco no?, no será ese el asesino?, tiene cara de idiota y esos son los peores.- pregunto Tom señalando con la cabeza al joven mientras tomaba otra lata de cerveza.

-Todd?, Todd no mataría una mosca.- dijo riendo Chris.

-Es idiota no?.- preguntó sonriendo con malicia Tom.

-Es el hijo de mi jefe, el cocinero del local donde comiste hoy, y yo que tú, cuidaría mi boca si quieres volver a comer allí.- le dijo Chris con una media sonrisa.

Tom lo miro con mala cara, Chris tomo una lata de cerveza y salió caminando hacia donde estaban sus compañeros de trabajo, Tom miro nuevamente al tal Todd, éste estaba sonriendo y mordiendo las flores de la guirnalda, evidentemente era un idiota, de esos que él se canso de molestar en la secundaria, le provocaba ganas de golpearlo, siempre odio a los sujetos como ése.

Se termino la lata y tomo otra abriéndola, miro a Sandy que después de la tercer lata no le parecía tan fea, tal vez esa noche ella tendría suerte.

Después de la cuarta cerveza se estaba orinando, el baño era una fila sin fin así que decidió ir afuera a orinar, salió hacia una zona boscosa y comenzó a orinar, podía oír a los niños a lo lejos caminando por las calles disfrazados, y luego un sonido muy cerca de él, se giro mirando hacia los arboles y pudo ver a ese joven llamado Todd.

-Hey imbécil?, quieres que te golpee?.- preguntó Tom cerrando su cremallera y girándose para mirarlo.

Todd le saco la lengua y salió caminando hacia el interior del bosque.

-Imbécil, voy cortarte la lengua.- dijo Tom sacando una navaja de su bolsillo.

Camino hasta estar cerca del joven que lo miraba con una sonrisa que a Tom le irritaba, se acerco a él con la navaja levantada pero un golpe seco en su cabeza lo dejo en el suelo.

-Mierda...- dijo tocándose la sangre que brotaba de su cabeza.

-Los que son como tú necesitan una lección de modales.- le dijo una voz conocida.

Tom miro hacia un lado y pudo ver a Chris con un palo en la mano.

-Tú… te voy a matar.- dijo Tom adolorido.

-No lo creo.-

Todd le alcanzo una guadaña y Chris la tomo levantándola cual la muerte, Tom lo miro con miedo y Chris le sonrió dejando caer con fuerza la herramienta sobre el cuello de éste cortándole la cabeza.

Todd se acerco a la cabeza que quedo a unos centímetros del cuerpo mirándola y luego miro a Chris con una sonrisa amplia.

-Vamos bebé, aun no termino la fiesta.- dijo Chris sonriéndole al joven y dejando la herramienta cerca del cuerpo.

Todd se puso de pie de un salto sumamente feliz, y camino junto a Chris hacia el salón de fiestas.

Esa noche Alan no quiso buscar a su amigo creyendo que estaba con una mujer, pero al día siguiente un hombre que trabajaba en las cercanías, encontró un cuerpo en el bosque junto a sus herramientas de trabajo que había dejado allí, la policía concluyo que Tom estaba demasiado ebrio como para notar las herramientas en el suelo y cayó sobre una de ella cortándose la cabeza.

Y esa fue una historia más de las leyendas de un pueblo, donde las muertes en Halloween se hicieron parte de su folklore anual, y las desapariciones un mito sin resolver.