Capítulo 24

Se sentó en la isla de la mansión esperando poder desayunar, Katy salió corriendo con algo en el hocico pasando detrás de él hacia el jardín, detrás corría Maia y detrás Kevin.

-No corran.- pidió Ed mirándolos.

-Katy se llevo la muñeca.- dijo Kevin corriendo tras Maia. -yo se la quito, Katy!, Katy dame eso!.-

Ed negó con la cabeza, miraba a su pequeña nieta de cuatro años de pie mirando como Kevin correteaba a la perra al rededor de la valla que habían puesto para que Maia no entrara sola a la piscina, Larethe entro a la cocina con Ele y fueron directamente al jardín.

Suspiro y se dedico a comer, Dean entro con Michael mientras el resto de su familia entraba nuevamente a la cocina.

-Le babeo toda la muñeca.- dijo Larethe.

Maia quería la muñeca pero Ele no se la entregaría hasta lavarla.

-Vamos a bañarla, esta toda llena de baba, la meteré en el lavarropas un ratito.- dijo a la pequeña que no parecía estar de acuerdo.

-Déjasela que le puede hacer.- dijo Michael sentándose con un tazón de cereales y frutas.

-Que se enferme, que mas pueda suceder.- respondió Ele metiendo la muñeca al lavarropas.

-Vamos a desayunar.- le dijo Larethe levantando a la pequeña mientras le sonreía.

Dean tomo otro tazón junto a su esposo y se sentaron a desayunar.

Maia no estaba de humor, quería su muñeca, Larethe la sentó en su regazo y Michael le preparó un desayuno a su hija, Ele le ayudaba porque si era por su esposo le daba pizzas para comer.

-Hiciste el pedido para la semana?.- le preguntó Ele a Michael.

-No, yo no lo tenía que hacer.- respondió éste dejándole el desayuno a su hija y a su madre.

-Yo lo hice ni bien me levante.- dijo Kevin mirándola mientras comía.

-Salimos en el yate hoy?.- pregunto Dean.

-Si, ya está listo.- respondió Ed.

-Es necesario?.- preguntó Larethe sabiendo para que querían ir al medio del mar.

-Si... El yate tiene que ser estrenado como se debe.- respondió Michael.

-Para eso llevan las tablas de wakeboard verdad?.- pregunto Ele.

-Si.- respondió Michael con una sonrisa enorme.

Ed solo desayunaba, ya estaba acostumbrado a esas discusiones, cada vez que pasaban las vacaciones en la mansión Michael le daba rienda suelta a su alma marina y terminaba discutiendo con su madre y con su esposa. Dean los miraba sonriendo, él y Kevin llevaban cinco años de casados, recién éste año pudieron salir de vacaciones juntos, sus trabajos los tenían ocupados, Kevin estaba trabajando en el gabinete psicológico del mismo hospital donde trabajaba Dean como médico, habían terminado sus prácticas un año antes y aún estaban acomodando sus horarios, eso les llevo algunas peleas y discusiones, pero ninguno de los dos tenían temperamento para estar separados, asique duraban poco esas situaciones, ese verano combinaron sus vacaciones y así podían disfrutar con su familia en la mansión en la playa. Adoraban ser tíos, esa era su oportunidad para malcriar a Maia, y también de poder divertirse con sus amigos, de tomarse una segunda luna de miel y pasar el mayor tiempo posible juntos.

Una llamada desvío la atención de Dean, vio el número, era desconocido, se puso de pie bajo la mirada de su esposo y salió hacia el jardín para atender.

Todos hablaban a la vez de diferentes cosas, Kevin miro hacia el jardín, Dean llevaba un tiempo afuera y decidió salir a ver que le sucedía, lo vio triste mirando el piso, sentado en una reposera con su celular en su mano.

-Amor?, que sucede?.- pregunto Kevin sentándose a su lado.

-Me llamo el detective Levingston, encontraron a John, intento robar un supermercado y le dispararon, sabes donde fue?.- pregunto Dean con dolor en su voz.

-No. Donde?.- pregunto Kevin tomando su mano.

-En New York... Él nunca se fue de allí.- respondió Dean.

Su esposo le había comentado que vio a John el día de su boda y luego lo volvió a ver, pero nunca más sucedió eso, Dean pensó que había huido a otra ciudad al notar que él lo reconoció, pero al parecer jamás se fue de New York.

-John eligió ésto Dean, tú no eres responsable de él, ni tú padre pudo hacerlo cambiar de actitud, ahora tendrá que pagar por lo que le hizo, y a nosotros.- le dijo Kevin a su esposo.

-Lo trasladaran a una cárcel cuando salga a del hospital, lo juzgaran allí por el robo y en New Hanover por lo de mi padre, y lo que sucedió aquí.- le informo con pesar Dean.

-Tendremos que asistir.- susurro Kevin pensando en que tendría que volver a verlo luego de todo lo sucedido hace años atrás.

-Hay que hablar con los abogado y ver que nos recomiendan.- dijo Dean cabizbajo.

Kevin lo abrazo sabiendo que ésto era difícil para su esposo.

-Que sucede?.- pregunto Larethe al verlos así.

-Encontraron a mi hermano, quiso robar un supermercado en New York y lo hirieron, lo enviaran a la cárcel.- le dijo Dean mirándola.

-En New York...- Larethe se sentó en otra reposera junto a ellos mirando el suelo, ella sabía también que Dean lo había visto allí. -quieres regresar?.- le pregunto observándolo.

-No, hace años que planeamos ésto, me presentare cuando me lo diga el abogado pero quiero que sigamos aquí...- dijo mirando a su esposo. -ya no puedo hacer nada, quiero disfrutar de nuestras vacaciones, no puedo dejar que me quite ésto también.-

Kevin acaricio su mano entendiendo lo que le estaba sucediendo, tardaron muchos años en superar lo que les hizo John, no volverían a eso.

-Bien, llamen al abogado y sabes que nos tienes a nosotros si?, no importa lo que suceda, somos tú familia y estamos para apoyarte, a ambos.- dijo Larethe mirándolos.

Dean asintió con la cabeza y Kevin suspiro pesado, suspiro pesado preguntándose cuantas pesadillas les costaría ésto.

-Vamos a desayunar.- pidió Dean a su esposo.

Regresaron a la cocina y Dean les contó a todos lo sucedido, Ed le dijo que llame a los abogados y espere a que la justicia haga lo que tenía que hacer, era doloroso pero debía ser así.

Kevin estaba angustiado, pero tanto él como Dean decidieron enfocarse en sus vacaciones, en su familia, en su sobrina que los llenaba de amor, y lo que ellos habían construido todos éstos años.

Fueron al puerto todos juntos, el yate nuevo de Ed ya estaba listo para usar, era tres veces más grande que el anterior, Sicca, Carter y Leggi los acompañaron, y para que Dean se distrajera decidieron subirlo a la tabla de wakeboard algo que a Kevin le aterraba ya que temía quedar viudo, obviamente no lograron mucho ya que Dean no tenia equilibrio, así que se resignaron a los Jet Ski, algo que ambos preferían.

Pasaron todo el día en el mar, almorzaron allí y regresaron de noche a la mansión, estaban tan agotados que solo tenían energía para cenar y caer tendidos en la cama, aunque a media mañana Kevin se despertó y no pudo evitar despertar entre besos a su esposo quien sonrió dándose cuenta de cuál era la intensión de Kevin.

-Hola.- susurro en sus labios.

-Hola.- saludo Kevin depositando otro beso.

-Que lindo despertar, pensé que estábamos en el cielo.- dijo Dean abrazándolo y presionándolo sobre él.

-Cerca, al menos allí quiero llevarte.- respondió Kevin con una sonrisa picara.

-Me gusta esa idea.- dijo Dean besándolo nuevamente.

Kevin se ubico sobre su esposo mientras se besaban, hizo fricción entre ellos hasta que Dean estuvo tan necesitado como él, se sentó a horcajadas y le quito la playera, él se la quito también y volvió a besarlo, dejo una línea de besos desde sus labios hasta su pecho, bajo hasta su estomago y comenzó a bajar el bóxer de su esposo bajo la mirada deseosa de éste, le quito la prenda y él se quito el bóxer también, volvió a su trabajo besando sus caderas, recorrió su ingle con su lengua mirando a los ojos a Dean, tomo su miembro y lo beso con suavidad, hasta que lo introdujo en su boca produciendo un gemido por parte de su esposo, subió y bajo hasta que Dean movió sus caderas necesitando embestirlo, allí se alejo con una sonrisa y limpiando su boca, Dean se sentó y lo beso con deseo, un beso por demás fogoso, Kevin se separo y busco un preservativo en la mesa junto a la cama, Dean se recostó nuevamente dejando que su esposo hiciera lo que deseaba, éste le coloco el preservativo y se sentó sobre él nuevamente, busco los labios de Dean mientras se penetraba lentamente, provocando todo tipo de sonidos por parte de éste, se sentó inundado de sensaciones y comenzó a moverse lento hasta tomar un ritmo que a ambos llevo al cielo, Dean lo sostuvo por las caderas moviendo las suyas al ritmo que impuso Kevin, no podía dejar de mirarlo, tomo su miembro apretándolo mientras acariciaba con su dedo la punta de éste, sabía que eso le gustaba y lo volvía loco, Kevin lo miro extasiado penetrándose más rápido hasta que el mojo la mano de su esposo quien movió las caderas cuando el orgasmo lo golpeo con fuerza.

Kevin quedo tendido sobre su cuerpo con sus ojos cerrados y abrazándolo.

-Hacia mucho que no hacías eso.- susurro Dean sin fuerzas.

Kevin sonrió sabiendo a que se refería su esposo.

-Lo estaba reservando para tu cumpleaños.-

-Falta mucho para eso.- dijo sonriendo Dean.

Kevin beso su cuello con amor.

-Te amo.-

-Yo también te amo.- le respondió Dean presionándolo a su cuerpo.

-Nos habrán escuchado?.- preguntó Kevin aun con sus ojos cerrados.

-No creo, todos duermen, y si escucharon no dirán nada, ya estamos casados, hace años que tu padre me deja dormir contigo.- respondió Dean con gracia.

Kevin río ante el recuerdo de la primera vez que pasaron un fin de semana con sus padres después de mudarse juntos en new York, Ed les preguntó si dormirían juntos y Kevin le recordó que ya dormían juntos en su departamento, a Ed no parecía agradarle pero no dijo nada.

-Crees que podamos dar una segunda vuelta?.- pregunto Dean.

-Todas las vueltas que quieras.- respondió Kevin mirándolo con una sonrisa.

Volvieron a besarse hasta encender la cama nuevamente.

...

Michael estaba buscando los videojuegos, Sicca, Leggi y Carter se encontraban en la sala como en los viejos tiempos esperando a jugar una maratón, Ele con Maia, Larethe, y Ed salieron al pueblo a comprar en una feria de ropa, Dean y Kevin se dedicaron a mimarse en el jardín, habían pasado la última semana viviendo una segunda luna de miel y ni siquiera todo el ejército de personas que podían habitar la mansión, los podía interrumpir cuando querían estar solos iban a la cuenca, allí hacían lo que querían sin ningún problema, a pesar de los años que habían pasado ese lugar seguía siendo tranquilo.

Dean hablo con sus abogados y ellos le avisarían cuando tendrían que viajar para testificar contra John, mientras tanto se prometieron no pensar en eso y disfrutar.

Y era lo que hacían, saborear cada segundo, aprovechar al máximo los días que estarían allí, planificando el camino por delante, deseando poder ampliar su familia en un par de años, y principalmente disfrutar del momento, de ese lugar que vio nacer su amor y de su familia que estaba más unida que nunca.

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*Muchas gracias a todos los que leen y le dieron una oportunidad a ésta historia, especialmente a María Soledad Rodríguez, Olga Moreno, y a Floraida Rangel que siempre están al pendiente de cada novedad y me acompañan desde hace mucho en éste camino.

Mil gracias a todos y los invito a leer mis otras historias. Nos vemos pronto.*