Tomas

Se besaban con la misma pasión, que los unió hace más de treinta años. Derek le quito la playera entre besos, Ian hizo lo mismo con la de él, arrojándola a un lado de la cama, acaricio su espalda hasta sus glúteos, donde se colaron sus manos por debajo del bóxer, mientras Derek, quien estaba sobre él, comenzó a bajar su short, Ian levantó su cadera para facilitar el trabajo de su esposo, Derek se sentó en la cama quitándole la prenda, y se quitó la propia quedando ambos en bóxer, se miraban con amor entre sonrisas, con ese amor que los unió en esa vieja pensión en Chicago. Derek metió su mano dentro del bóxer de su esposo, tomando su miembro y haciéndolo suspirar, besándolo con ansias, deseando hacer mucho más, pero tomándose el tiempo para amarse.

-¡Papá!.- llamo en tono extraño, Tomás.

Derek se sentó en la cama escuchando, e Ian busco su short.

-Debería estar en la práctica...- susurro Derek.

Ian se puso de pie tomando su playera, y saliendo hacia la sala, mientras Derek se vestía entre suspiros molestos.

-Tomás... ¿Que sucedió?.- preguntó Ian, mirando a su hijo, quien se encontraba sentado en el sofá, con muy mal aspecto.

-Me siento mal papi, tengo fiebre.- respondió Tomás, mirándolo muy decaído.

Ian toco su frente, comprobado que era así.

-Estas volando de fiebre, pero hoy estabas bien.- dijo Ian, preocupado.

Derek entro a la sala, observándolos.

-¿Que sucede?.-

-Está con mucha fiebre.- respondió Ian, caminando hacia su habitación, para buscar la identificación de Tomas, y la de él.

-¿Que?.- pregunto Derek, poniendo su mano en la frente de su hijo. -estas colorado.- dijo mirándolo, y tomándolo por el rostro. -Vamos al hospital... ¿Viniste solo desde el centro deportivo?.- pregunto, mientras buscaba en el mueble, las llaves para sacar el auto del garaje.

-Si, le dije al entrenador que me sentía mal, y me dijo que regrese a casa.- respondió Tomás.

Derek hizo un gesto de molestia, y salió hacia hacia el garaje.

-Vamos.- dijo Ian a su hijo.

-Tengo frío.- Tomás se veía muy mal.

Ian fue a buscar una chaqueta para su hijo, y unos pantalones largos, porque aún tenía el short de entrenamiento.

-Ponte éste.- pidió a su hijo.

Tomás ni se levanto del sofá, se quito el short y se vistió con el pantalón que le dio su padre, Ian le entrego la chaqueta y Tomás se la coloco, Derek apareció por la puerta, y los tres salieron hacia el hospital.

Ian le envió un mensaje a Alex para que atienda el invernadero solo, Derek hizo lo mismo con Jimmy, a Tomás lo estaba atendiendo el doctor, y ellos se encontraban a su lado, mirando y escuchando.

-Tiene una linda faringitis...- dijo el doctor mirándolos.

-¿Es en la garganta?.- pregunto Ian.

-Mas abajo.- respondió el doctor señalándose el cuello. -tengo que hacerle un hisopado, hay que meterle ésto...- dijo mostrando un recipiente con un hisopo largo. -en la garganta.-

Ian lo miro preocupado, nunca le había sucedido ésto a Alex ni a Tomás, antes.

-¿Y eso para que es?.- preguntó Derek, igual de preocupado que su esposo.

-Para hacerle un análisis, y ver que tipo de infección tiene, esperemos que no tenga nada pero la fiebre indica otra cosa, de todas formas va a tomar un medicamento para eso, y para la fiebre también, está muy alta.- respondió el doctor.

Ian y Derek se miraban preocupados, Tomás estaba decaído, Ian acaricio sus cabellos, su hijo se encontraba sentado en la camilla, pero apoyo su cabeza en el hombro de su padre.

Casi una hora después salieron del hospital, y fueron a su hogar. Tomás se acostó en su cama, e Ian le preparo algo que pudiera comer, para darle su medicamento, Derek se quedo con ellos por si su hijo se sentía peor, aunque regreso al pueblo a comprar algunos víveres, paso por el invernadero para hablar con Alex.

-Hola bebé.- saludo Derek, ni bien entro al invernadero.

-Hola papá.- dijo Alex a su padre, con una maseta en la mano. -¿como esta Tomás?.-

-Tiene faringitis, le metieron un hisopo en la garganta... Y le dieron algunos medicamentos, Ian y yo nos quedaremos hasta que mejore.- respondió, mirando el huerto ecológico, que tenían desde hacían años con Ian.

-Es por tanto helado, le dije que le haría mal a la garganta.- respondió Alex. -iré a verlo cuando acabe.-

-¿Tienes zapallo y tomates?.- pregunto Derek.

-Si, allí hay.- respondió Alex, y fue a buscar las verduras entre las plantas.

-Que bueno que tú e Ian tienen ésto, hace años que no compro verduras, ni frutas.- comento Derek, mirando a su hijo.

-Si, ¿pues te dijo papi que debemos cambiar la instalación de riego?, la humedad y la arena la arruinaron.- le dijo Alex, con una caja con las verduras en la mano.

-Si me dijo, tendrán que ver como la instalan así no sucede lo mismo... me voy bebé, pasare a la ferretería a hablar con Jimmy, Ian en cualquier momento te llama.-

-Si lo sé, adiós papá.- se despidió Alex.

-Llama si necesitas algo.- pidió Derek antes de despedirse de su hijo, con un beso en la mejilla.

Alex asintió con la cabeza, y Derek salió con la caja hacia su auto, dejo las verduras allí y cruzo la plaza para ir a su ferretería, allí hablo con Jimmy y con Will, los hijos de Anna, para que lo llamaran a su celular si algo surgía, prefería quedarse con Ian y Tomás, hasta que su hijo mejorara.

No era como si el dinero les faltara, las pensiones que Grecia le dejo a Ian servían de mucho, habían pagado la universidad de Alex con ese dinero, y seguramente la de Tomás cuando sea el momento. También compraron la casa de Alex, y ampliaron el invernadero, adquirieron el terreno que estaba detrás para hacer una huerta ecológica, de eso se encargo Alex, y fue una buena inversión, en ocasiones eran el proveedor de verduras del mercado.

El pueblo creció mucho esos años, habían comprado una casa a media cuadra, era para Tomás cuando deseara formar su familia, Ian insistió en eso, él creía que era pronto, pero luego decidieron alquilarla por la temporada, y así recuperaron lo que invirtieron.

Llego a su casa, y vio a su hijo envuelto en un cubrecamas, y acostado en el sillón.

-¿Que haces aquí?, ¿porque no estás en la cama?.- pregunto Derek a su hijo.

-Me aburro allí, papi me dejo quedarme aquí.- respondió éste mirándolo.

Derek negó con la cabeza, y vio a Ian caminar hacia ellos, con la almohada de su hijo en sus manos.

-¿Se quedara aquí?, ¿no debería estar en su cama?.- le pregunto a su esposo.

-Se aburre allí, él me prometió quedarse en el sillón cubierto, sino regresa a la cama.- le respondió Ian, mirando a su hijo, mientras le acomodaba la almohada.

Derek observaba a su esposo sin creerlo, su hijo adolescente les ganaba la voluntad siempre, y más con su forma de ser tan similar a Ian por momentos, era un calco de su padre.

Lo miraba entre las mantas con conejos, y a esos ojos claros, que no estaban radiantes por el dolor de garganta. Al final se acerco para besar su frente, y buscarle el control remoto así miraba tv, Ian apago el aire acondicionado, y el calor comenzó a sentirse, abrió la ventana de la cocina, mientras él fue a buscar la caja con verduras al auto.

El resto de la tarde se fue volando mientras consentían a Tomás, su joven hijo tenían su cabeza apoyada en el regazo de Ian, y éste acariciaba sus cabellos, miraban tv junto a Derek, aunque Tomás no prestaba atención, ya que la fiebre había bajado un poco, pero seguía sintiéndose mal.

Alex llego a la casa abriendo la puerta, y encontrando ese cuadro, sus padres le sonrieron, pero Tomás se veía decaído.

-Hola.- saludo Alex.

-Hola bebé, ¿como estuvo todo por allá?.- preguntó Ian.

-Bien.- respondió Alex, mirando a su hermano.

-Sigue con fiebre.- dijo Derek, haciendo alusión a Tomás.

-¿Y tomo algo?.- pregunto Alex, sentándose junto a su padre.

-Si, pero el doctor dijo que le subiría, cuando haga efecto el medicamento estará mejor.- respondió Ian.

-No debiste comer tanto helado.- le dijo Alex a su hermano.

-Papi dice que es el aire acondicionado.- respondió Tomás.

-Si, le hizo mal.- afirmo Ian.

-¿Necesitan algo?, ¿quieren que compre algo?.- pregunto Alex.

-No bebé gracias, con las verduras está bien.- respondió Ian. -¿quieren venir a cenar?.-

-Cenamos en la casa de Anna, si mañana termina temprano Lili, cenamos aquí.- respondió Alex.

-Ok.- dijo Derek.

-Si necesitan algo me dicen.- Alex le dio un beso en la mejilla a su padre Ian, y otro a Tomás. -espero te sientas mejor.-

-Gracias.- respondió éste.

Ian sonrió, le gustaba cuando se llevaban así sus hijos, y no estaban discutiendo por alguna tontería.

Derek saludo a Alex, y éste se retiro a su casa.

Ser padres de un adolescente, con un poco mas de cincuenta años, los hacía sentirse jóvenes, aunque el tener que usar lentes para leer, y algún que otro dolor de hueso, les recordaban la edad que tenían, ya eran abuelos y a pesar que les encantaba, cuando Alex les dijo que Lili estaba embarazada por primera vez, Derek supo que los años se irían rápido

Tomás era idéntico a Ian, no solo en aspecto, aunque tenía su estilo, cada día se asemejaba, a ese joven de mirada cristalina que conoció en Chicago, también se parecía a su padre biológico en su forma de ser, tenía la misma risa, se enojaba de la misma manera, cruzaba los brazos y fruncía el seño igual que Ian, aunque su carácter era diferente, Derek estaba seguro que Ian jamás hubiera discutido con alguien, como lo hace Tomás con su hermano, allí es donde estaba la gran diferencia, pero seguramente debió ser por la crianza que tuvieron, Ian no conoció el amor de una familia de niño, en cambio Tomás, era amado por todos.

En gustos también se parecían a Ian, el helado, las galletas de arroz, y definitivamente que le cortaran los bordes al pan, era un común entre Tomás y Alex, eso y la fascinación por los conejos.

Tomás tuvo su primer conejo a los ocho años, pero hacia un año atrás éste había muerto, y él lloro una semana seguida, no quiso otro, era muy sensible como su padre y como Alex. Tenía un gusto particular por las bandas de los sesenta, y las películas antiguas, eso fue gracias a sus abuelos Chad y Simón. Era sumamente apegado a Ian, como lo fue Alex, y aunque su hijo mayor, ya estaba casado y con hijos, seguía siendo apegado a su padre, y eso los llevaba a discutir entre ellos, por la habitación, por los viejos juguetes, o porque Tomás quería trabajar en el invernadero, y Alex no lo quería ver allí. Y ahí comenzaba la guerra, si había algo que Tomás tenia, era una gran inteligencia, desde niño fue así, armaba y desarmaba cosas, como si supiera de toda la vida como debía hacerlo, no se le dificultaba en nada el colegio, de hecho era el mejor alumno, tenía un grupo de amigos, con los que formo un club de electrónica, y aprendió a hacer muchas cosas, incluso fueron a campeonatos de robots en CityWell, eso era algo que definitivamente heredo de Ian, todo lo relacionado a cables y electricidad, era un juego para él, por eso Derek insistía tanto para que fuera a la universidad, y allí salía el carácter que su padre no tenia, y el "No" aparecía constantemente, era peor cuando le decían que Alex fue a la universidad, porque respondía con un "yo no soy Alex", que dejaba a Derek tronando los dientes.

Las playeras de Elvis, y unas películas de robots, eran el común de su vestimenta, con un peinado muy a la moda, algo que Alex nunca se hubiese animado, y una autoestima alta, Tomás encaraba la vida en el pueblo. Era muy popular entre las jóvenes especialmente, pero no tenia novia, a la hora de hablar de sexo él les dijo que no creía en que alguien debía enamorarse de un genero, sino de una persona, eso enorgulleció a sus padres, aunque el desfile de niñas era algo habitual, pero a su hijo solo le interesaban los robots, y todo lo que tenía que ver con ese mundo.

Dos de sus amigas eran hermanas gemelas, que solían visitarlo en la casa, especialmente los fines de semanas, Jimmy las apodo "las gemelas de El Resplandor", nadie entendía nada hasta que le hizo ver la película a Tomas, y era él ahora, el que las llamaba así, ese humor nadie sabía de quien lo heredó. Gracias a eso para Halloween, Tomás se disfrazo de Jack Nicolson, y las gemelas se disfrazaron como las niñas de la película, ni Ian ni Derek entendieron la película, menos la gracia de disfrazarse de los personajes, pero era mejor que cuando salieron disfrazados de muertos, eso los impresiono mucho. Normalmente Tomás estaba con esas jóvenes, y dos amigos mas, que eran los de el club de electrónica, siempre andaban para todos lados juntos, y Tomás era quien guiaba ese grupo de amigos.

Derek sabía que Ian no dejaría ir a Tomás, como lo hizo con Alex, aunque si deseaba que fuera a la universidad, Derek por su lado sabía que su pequeño debía hacerse camino, aunque le doliera su ausencia, los años que estuviera estudiando en la universidad, sabía que era por su bien. Ninguno de sus hijos quería trabajar en la ferretería, así que eran los hijos de Anna los que trabajaban con él, y probablemente ellos heredaran, lo que él heredo de Benjamín.

Tomas se durmió en el regazo de Ian, Derek lo miraba con ternura, su pequeño podía ser un adolescente, pero seguía siendo el mimado de ellos.

-Preparare la cena, luego lo despiertas.- le dijo a Ian.

Éste le sonrió, y siguió acariciando los cabellos de su hijo.

Hizo la cena, y luego comieron todos en el sofá, Tomas se fue a su cama, e Ian lo arropo, Derek le tomo la temperatura, y había bajado, eso los dejo mas tranquilos.

... ... ...

Una semana después, era el concurso de electrónica, Ian y Derek acompañaron a su hijo menor, y como era de esperar, Tomás gano.

No solo había ganado el concurso, sino que iría a una competencia en New York.

-¡Es enorme!.- dijo Derek, mirando el premio.

-Si.- respondió Tomás, leyendo los papeles de la competencia.

-No pareces muy entusiasmado.- le dijo Derek, observándolo.

-Esto me entusiasma.- respondió mostrándole los papeles. -¿crees que papi me deje ir?.-

-Solo no, ni yo te dejare. Iremos contigo.- respondió Derek.

-Pero a papi no le gustan las ciudades grandes.- Tomas sabía bien eso, y temía que Ian no lo dejara ir.

-Dame eso.- pidió Derek.

Tomas le entrego los papeles, y Derek los leyó. Era verdad que a Ian no le gustaban las ciudades grandes, pero era una gran oportunidad para su hijo.

Ian, por su lado, buscaba en su huerta frutos frescos para comer de postre, entro a la casa con la fuente llena, y miro a su esposo y a su hijo, que hablaban en voz baja.

Derek lo observo y se acerco a él.

-¿Leíste esto?.- le pregunto.

-No.- respondió Ian, lavando los frutos.

-Dice que puede ganarse una beca estudiantil, en la universidad más importante... Si gana la competencia.- dijo Derek mirando el papel. -es importante eso.-

Ian no dijo nada, lo observó y luego a Tomas, que estaba colocando su premio, en una repisa.

-Para eso hay que ir allá.- dijo Ian, mirando a su esposo.

-Si, estaríamos en un hotel con él, no quiero que vaya solo.- le respondió Derek, con sinceridad.

-No irá solo. Esa cuidad es grande y peligrosa.- dijo Ian, serio.

-Si, por eso... Sería bueno que ambos vayamos con él.- pidió Derek.

Ian volvió a los frutos, Derek sabia que a su esposo no le agradaba la idea, pero era una gran oportunidad para Tomas.

-El segundo lugar, es dinero para el colegio de Tomas, para invertir en el área de electrónica, y le cubre todo un año en la preparatoria, para él. Podría comprar esa impresora que desea, y una computadora nueva, o las maquinas para trabajar en casa de lo que a él le gusta.- le dijo Derek, mirándolo de lado.

-Es muy costosa esa impresora.- dijo Ian, recordando que intentaron comprarla, pero se iba del presupuesto.

-Si, pues si él queda en segundo lugar, le darán los insumos para trabajar, así que esa impresora será lo primero que pida.- respondió Derek. -incluso si sale en tercer lugar, le darían dinero.-

Ian se mordió el labio pensando, miro a su hijo que observa el mueble con premios. Era muy importante para Tomás esa competencia, nunca había llegado tan lejos, y él no quería ser un obstáculo para el crecimiento de su pequeño.

-Bien.- dijo mirando a su esposo.

-¿Bien... de iremos?.- preguntó Derek, con las cejas levantadas.

-Si.- respondió Ian, seguro.

Derek sonrió ampliamente, y lo tomo por el rostro, para depositar un beso en sus labios.

-Vamos a estar bien.- susurro separándose de él, pero mirándolo a los ojos. -ya verás.-

-No me gustan esas ciudades, pero Tomás se merece intentarlo.- dijo Ian.

-Si, y lo acompañaremos, y yo estaré tomado de tu mano, todo el tiempo.- Derek le sonrió con amor, y volvió a besarlo.

-¿No hay postre?.- pregunto cerca de ellos, Tomas.

-Si.- respondió Ian, sonriendo y regresando a los frutos.

-Tu papá y yo, te acompañaremos a New York.- le dijo Derek a su hijo.

-¡¿Si?!.- preguntó con entusiasmo, Tomás.

Derek miro a Ian, y Tomás también.

-Si.- respondió Ian. -iremos a esa cuidad.-

Tomás lo abrazo fuerte y con emoción.

-¡Vamos a conocer New York!.-

... ... ...

Un mes después, se encontraban en un hotel, sumamente lujoso, donde aparte de ser el lugar de la competencia, también era donde ellos y el resto de los participantes, tendrían su estadía.

Ian miraba el gran mural en la pared de la cafería, con su cabeza de lado, Derek junto a él, observaba impávido y con la boca abierta, el mismo.

-Este sujeto, el dueño de ésto, debe tener mucho dinero.- comento éste último.

-Es hermoso.- dijo Ian, sonriendo.

-Si, pero imagínate lo que debe costar, hacer esto.- respondió Derek.

Ian miro a su lado, buscando a Tomas, éste se encontraba hablando con otros jóvenes cerca de ellos.

-Todos comparten sus mismos gustos. Le hace bien a Tomás, estar aquí.- dijo Derek, mirando a su hijo también.

-Si.- respondió Ian.

-Papá.- dijo Tomas, acercándose a ellos. -a las siete es la primer competencia, podríamos ir a conocer la cuidad mientras.-

-No lo sé, es muy peligrosa esta ciudad.- respondió Ian.

-Es una vuelta, así nos despejamos y disfrutamos un poco.- pidió Derek, mirando a su esposo.

-Está bien, pero un ratito nada mas.- dijo Ian.

Tomás sonrió ampliamente, él deseaba mucho salir a conocer, y Derek sabía bien eso.

Salieron a la calle y Derek miro el nombre del hotel y la dirección, para recordar donde estaban.

-Mayers-Parker.- leyó sobre la puerta. -mientras recordemos donde estamos, no nos perderemos.- dijo antes de comenzar a caminar por la acera.

Tomas miraba las vidrieras de los locales, mientras Ian no podía dejar de ver los enormes edificios.

-Son más altos que los de Chicago.- comentó Ian.

-Si. Y hay mucho cartel, por todos lados hay pantallas con publicidad.- dijo Derek, mirando hacia arriba.

-Evidentemente es una zona costosa.- dijo Tomas, prestándole atención a los precios y marcas, de los productos en las vidrieras.

Derek vio el nombre de Mayers en una de las pantallas, y luego vio el hotel que estaba debajo, decía Mayers-Parker.

-Ese sujeto debe ser millonario, tiene varios hoteles.- comento a su esposo y a su hijo.

Tomas se detuvo e Ian lo observo atento, luego miro hacia donde su hijo tenía su vista fija, y Derek hizo lo mismo, notando la gran pantalla, en donde había una muchacha, con lencería erótica, posando de manera muy provocativa.

-Creo que se enamoro.- dijo Derek, mirando a su hijo y como observaba inmóvil, y con la boca abierta a la joven.

-En el pueblo no hay jóvenes así.- susurro Ian, observando las imágenes, que aparecían de la muchacha.

Cambiaron la imagen a un joven posando, y Tomas saco su celular, y comenzó a buscar algo en internet.

-Mira, allí hay una galería, entremos a ver que hay.- dijo Derek.

Entraron los tres juntos, aunque Tomas ni miraba donde pisaba.

-Deja eso Tomás.- pidió Derek.

-Quiero saber como se llama.- respondió éste.

-Es una modelo.- dijo Ian, caminando junto a su esposo, y mirando lo que había en la galería. -es Mayers también.- señalo un cartel enorme en la entrada de la misma.

-Evidentemente es el dueño de la cuidad.- comentó Derek, mirando todo.

-Allá está la foto de la muchacha.- Ian señalo una tienda, donde se encontraba la imagen de la jóven de la pantalla.

-Iré a preguntar como se llama.- dijo Tomás.

-¿Que?.- pregunto Derek.

Tomas camino hacia la tienda a paso firme.

-Es una modelo.- dijo Ian. -no creo que sepan el nombre.-

-Es enorme este lugar.- Derek miro hacia arriba, al techo de cristal.

-Hay mas murales.- dijo Ian, observando el mismo en una pared.

-Debe ser un artista ese Mayers.-

Tomás regreso con su celular en mano.

-Se llama Avril Mayers.- dijo con entusiasmo el joven. -es nieta de los dueños de todo ésto, mira.- le mostró el celular a sus padres, donde estaba la biografía de la familia Mayers-Parker. -los dueños son un matrimonio gay, que hicieron un imperio de sus apellidos fusionados...- leyó Tomás. - tienen la marca de ropa M&M, la franquicia Mayers-Parker de hoteles y Parker, quien también fue modelo.-

Derek e Ian leían atentamente, del celular de su hijo.

-Wow, es una familia multimillonaria.- dijo Derek.

-Entonces no es artista, no hace los murales.- comento Ian.

-No conejito, éstos pagan para hacer los murales.- respondió Derek.

-Vamos arriba.- pidió Tomas. -así miramos el techo y el suelo.- dijo observando el mismo. -creó que hay un dibujo aquí también.-

Ian y Derek miraron hacia abajo instintivamente, notando que era como su hijo decía.

-Subamos por ascensor, no subiré tres pisos de escaleras.- dijo Derek.

-Esperen, tomémonos una foto, así tenemos un recuerdo de éste lugar.- pidió emocionado, Tomás.

-Ok.- dijo Derek.

Ian sonrió al ver a su hijo tan feliz.

Se sacaron una selfie, los tres juntos y luego caminaron hacia el ascensor, había otro que no tenia botonera, solo un botón.

Se detuvieron frente a la puerta esperando que el ascensor bajara, en eso escucharon los tacos de una mujer que caminaba con tres hombres a su alrededor, por inercia miraron a la jóven, que era ni mas, ni menos, que la muchacha de la cartelería. Tomas se quedo helado mirándola, ésta junto a esos hombres se detuvieron frente a la puerta del ascensor que no tenia botonera, y un rubio enorme, toco el único botón y los miro mal.

Derek e Ian los observaban atónitos, especialmente a la joven, que vestía un vestido negro y rojo, corto y muy apegado al cuerpo. Ella los miro y luego volvió su ojos al frente, pero miro nuevamente a Tomas, quien la saludo con la mano y una sonrisa enorme, ella le sonrió de nuevo y le guiño un ojo, justo antes de entrar al ascensor.

-Increíble.- dijo Derek, aun mirando la puerta del ascensor.

Tomas se giro, y los observo, con la felicidad plasmada en su rostro.

-Me saludo.- dijo emocionado.

-Si, y te guiño un ojo.- respondió Derek, mirándolo.

-Es mas linda en persona.- comento Ian, con una sonrisa.

La puerta del ascensor se abrió, y subieron al mismo mirando los espejos. Cuando llegaron al último piso, fueron al barandal para mirar hacia abajo, donde se notaba un hermoso paisaje con ángeles, en el suelo.

-Es bellísimo.- dijo Ian anonadado.

-Si, realmente es hermoso.- concordó Derek, y miro hacia el techo. -mira eso, son ángeles hechos de cristal.- dijo asombrado.

Ian y Tomás miraron hacia arriba, apreciando el hermoso techo de cristal, y los ángeles del mismo material, que sobresalían del techo.

Tomas escucho el ascensor, y se giro para ver si era la joven que lo saludo. Ian estaba encantado mirado el techo, y Derek saco su celular para sacar fotos.

-Sácanos una foto Tomás.- pidió éste último, a su hijo.

Ian se giro y Derek lo abrazo por los hombros, Tomas se alejo y les saco varias fotos.

-Ven.- pidió luego a su hijo, para sacarse una foto con él.

Tomas se coloco en el medio de ellos, y sonrió ampliamente junto a sus padres.

Se sacaron varias fotos y salieron a dar una vuelta, Ian se sentía un poco nervioso cuando estaban en la calle, Derek quería tomar su mano pero él se sentía inseguro caminando así.

-Nadie va a decirnos nada, conejito.- le dijo Derek.

Ian lo miro dudoso pero tomo la mano de su esposo, Tomas iba a su lado mirando todo con mucha curiosidad, Derek deseaba que pasaran un lindo momento allí, para recordar con una sonrisa.

Regresaron al hotel, y Tomás se dispuso a revisar que su robot funcionara correctamente, solo él se presentaba en la competencia, y representan a su equipo y a su colegio, lo que le ocasionaba una gran presión.

Derek e Ian lo acompañaban en todo momento, entendiendo a su hijo, y a la hora de la primer competencia, estaban más nerviosos que él, Derek tenia los brazos cruzados y de pie, miraba a su hijo competir con otros ochos muchachos, Ian, sentado, mantenía sus manos entre sus piernas y se mordía el labio constantemente.

Tomas logro pasar esa competencia, y decidieron salir esa noche a un local de comidas, luego descansaron, ya que al día siguiente, había otra competencia.

Así pasaron los días, hasta que llego el día de la última competencia. Tomás y tres jóvenes más, competían esa noche y todos se encontraban muy ansiosos.

Tomas estaba concentrado, hasta ese momento no había perdido, y tenía buen puntaje, y cuando acabo la competencia, el robot de él, junto con el de dos jóvenes más, quedo de pie luego de la última batalla. Debían esperar a saber los puntajes, y Derek lo abrazo cuando regreso a donde ellos estaban, Ian también lo abrazo y le dio un beso en los cabellos, y unos minutos después, el veredicto llego.

... ... ...

-Es enorme.- dijo Alex, mirando el trofeo, en la sala de la casa de sus padres.

Tomas de pie a su lado, sonreía feliz.

-Si, el segundo lugar no esta tan mal.- comento orgulloso.

-Te felicito. ¿Que harás con el dinero?.- pregunto Alex a su hermano.

-Me comprare una impresora en 3D, una computadora con mas capacidad, una soldadora, herramientas y algo para papá y papi, ellos me ayudaron mucho.- respondió mirándolo.

-Ok, me parece bien.- Alex, realmente se sentía orgulloso de su hermano.

Acaricio sus cabellos, despeinándolo y salió hacia la cocina, donde sus padres y su esposa preparaban un almuerzo para celebrar.

Tomás saco su celular y le saco una foto a su premio, y luego a su familia.

Se acerco a sus padres, e Ian beso sus mejillas, Derek les sonreía, Tomás se abrazo a su padre y le sonrió a Derek, éste se acerco y acaricio sus cabellos, luego miro a Alex que los observaba.

-Tu también eres mi bebé.- dijo acercándose y apretando sus mejillas.

-Papá.- Alex miro a su esposa que no dejaba de reír, y a sus hijos, que lo observaban con una ceja alzada.

-Ambos son nuestros bebes.- dijo Ian.

-Pero yo soy el favorito.- respondió Tomas.

-No, no hay favoritos...- dijo Derek. -ambos son nuestros bebés, y no importa la edad que tengan, lo serán siempre.-

-Bien, tú, bebé grande...- dijo Lili a su esposo. -pon la mesa.-

Alex fue a la alacena a buscar los platos, mientras Tomás sonreía.

Ian le entregó un bol con tomates y un cuchillo, para que cortara, Tomás lo tomo sin decir nada.

Almorzaron tranquilos y en familia. Eso que formaron con el correr de los años, protegían, y cuidaban. Sus sueños se habían hecho realidad, vivían en una nube de amor, y rodeados de sus seres queridos.