"Solo aquellos que son sinceros consigo mismos y luchan por sus sueños, logran ser dueños de su destino."

Capitulo 1

París era hipnotizante, visitaron Italia y a Luca y a su padre pero Scott deseo volver a París la última semana de su luna de miel, amaba esa ciudad, durante un mes vivieron en su burbuja de amor, desaparecieron del mundo pasando días en su habitación haciendo el amor, aunque Scott no se perdió de nada de París, recorrieron toda la ciudad de punta a punta, Matthew quería que viajaran por otras ciudades pero Scott no quiso, solo quería disfrutar de París, y de su esposo.

Estaba sentado a horcajadas sobre Matthew, meciéndose mientras disfrutaba de hacer el amor, su esposo lo acariciaba por doquier, perdiendo la cordura lentamente, le encantaba verlo así, sentirlo dentro de él, sabiendo que él provocaba sus gemidos, esa mirada lujuriosa, y salvaje que lo penetraba posesivamente como lo hacía con su cuerpo.

Se inclino hacia atrás buscando otro ángulo sin dejar de mover sus caderas, gimió alto al sentirlo más adentro suyo y Matthew también lo hizo moviendo su pelvis para embestirlo mas profundo, tomándolo por las caderas, Scott sonrió, sabía que sus esposo estaba disfrutando y quería mas, Matthew siempre debía tener el control, pero le encantaba ver a Scott así, aunque no soporto mucho mas la necesidad de poseerlo a su manera y lo hizo girar en la cama dejándolo debajo de él, Scott río sabiendo lo que deseaba Matthew, éste se sentó entre sus piernas abriéndolas y manteniéndolas así mientras lo embestía con fuerza, Scott no se midió y seguramente las personas que paseaban por la calle podían oírlo, Matthew se encontraba inmerso en el deseo, e incendiado por éste, subió las piernas de su esposo a sus hombros y se inclino sobre él embistiéndolo más profundo, Scott estaba aferrado a la cama mientras todo se contraía en él, hasta los dedos de sus pies por las sensaciones que lo invadían, perdido en ellas, sintiendo el orgasmo de Matthew y luego el propio expresado en un grito.

Cuando todo dejo de girar, y sintió la cama debajo de él y a su esposo abrazándolo y besando su cuello, sonrió.

Probablemente se durmió luego de hacer el amor, cuando despertó Matthew no estaba, se sentía extraño no tenerlo a su lado, ese era el último día en París y quería ir a la Torre Eiffel nuevamente. La puerta se abrió dejando ver a Matthew con una bandeja y el desayuno en ella.

-Hola amor...- saludo Scott sentándose en la cama.

-Buen día, creí que dormías.- dijo Matthew acercándose a él para besarlo.

-Trajiste el desayuno?...-

-Si, le pedí a Jean que me deje traer el desayuno, quería darte la sorpresa.- respondió Matthew y Scott se abrazo a él besándolo nuevamente.

-Te amo.-

-Yo más.- respondió Matthew depositando un beso en sus labios.

-Deben estar muy asombrados.- dijo Scott buscando su bata para vestirse y desayunar.

-Quienes?.-

-Tus empleados.- respondió Scott.

-Porque?.- pregunto Matthew mirándolo con una sonrisa.

-Porque eres diferente ahora, ellos lo notan, a veces te miran asombrados, supongo que nunca vieron esa faceta de "esposo consentidor".-

Matthew sonrió.

-Es cierto, ellos solo conocían al jefe.-

Desayunaron entre besos, desde su boda que no se habían despegado el uno del otro, no dejaban de mirarse con amor y acariciarse.

Volvieron a visitar la Torre Eiffel, Scott quería grabar en su memoria todo, y Matthew le repetía constantemente que volverían antes de fin de año.

Caminaron por las calles nuevamente de la mano, Scott comentaba algo sobre unos locales donde quería pasar para comprarles regalos a los muchachos de la mansión, Matthew observo a dos jóvenes caminar hacia ellos y uno miraba por demás a su esposo.

-Bonjour belle, vous ne voulez pas passer par ma maison?, Et nous avons passé un bon moment.- (Hola hermoso, no quieres pasar por mi casa?, Y pasamos un buen momento.) dijo el joven pasando por su lado y mirando a Scott.

Éste lo miro sin entender nada, siguió hablándole a Matthew, quien si entendió y observo al joven pasar y mirarle el trasero a Scott sin importarle que estuviera tomado de su mano, apretó la mandíbula y lo abrazo por la cintura, Scott también lo abrazo por la cintura sin notar nada de lo sucedido.

Regresaron durante la tarde a la casa, Matthew intentaba pasar su molestia sin que lo notara su esposo. Hicieron las maletas y se despidieron de los empleados, Matthew llamo a Eloy desde el aeropuerto por primera vez en ese mes, subieron al avión y Scott se abrazo a él y así descansaron en su vuelo.

Una vez en tierra norteamericana, Scott le envió un mensaje a su padre.

-Buenos días.- saludo Eloy con una sonrisa frente a ellos.

-Eloy!.- dijo Scott de manera animada y dándole un abrazo. -estas mas bronceado!.-

Éste lo miro sorprendido pero sonriéndole.

-Hola Eloy.- saludo Matthew con una sonrisa.

-Como están?.- preguntó Eloy tomando la maleta de mano de Scott.

-Genial!.- respondió éste sonriendo.

Matthew sonrió ante la espontaneidad de su esposo, parecía que había extrañado a Eloy.

Los tres caminaron hacia la salida, Philip apareció con un carro con sus maletas.

-Buen día.- dijo éste.

-Philip!.- Scott lo abrazo y éste miro a Matthew sorprendido. -Como está Julián?!, y los muchachos?.-

-Bien… muy bien... esperándolos.- respondió éste.

Matthew sonreía e hizo ingresar a Scott al auto, él entró detrás negando con la cabeza al ver la sonrisa de Eloy, se notaba que Scott extrañaba a los muchachos, no porque los empleados en la casa de París fueran diferentes, pero no hablar en Francés lo había hecho perderse en las conversaciones, y sus empleados no eran tan conocidos por su esposo como los de la mansión en New York.

Scott se abrazo a Matthew quien lo acobijó en sus brazos, Eloy manejaba el auto mientras Philip estaba en el asiento del acompañante, se miraron entre ellos al notar lo meloso que estaban en la parte trasera del auto, sin que lo notaran ni Scott ni Matthew.

-Todo está bien, hubo alguna novedad?.- preguntó Matthew a Eloy.

-Todo bien, tranquilo.- respondió éste.

-Mi papá y Dana cuando se fueron?... ni los llame para preguntarles.- pregunto Scott.

-Hace quince días, Pam los llevo a Brooklyn para pasar unos días antes de regresar a Misuri, alquilo una casa allí, tuvimos que separarnos para cubrir ambas casas, pero todo salió muy bien.-

-Mi madre...- dijo Matthew sabiendo que su madre podría hacer algo así.

-En serio?, entonces debieron pasarla genial, los llamare cuando lleguemos... amor podremos ir a Brooklyn antes que termine el verano?.- pregunto Scott a su esposo.

-Si, claro.- respondió Matthew depositando un beso en sus labios.

Philip oculto una sonrisa, Eloy ni siquiera miraba hacia atrás.

-Y mi madre?, donde está?.- pregunto Matthew.

-Se fue con Manny a Washington, él le dijo que tenía unas tierras que quería comprar para un refugio o algo así, y Pam quiere intervenir para que algunos de sus socios aporten el dinero.- explicó Eloy.

-Ustedes ayudan a la iglesia?.- pregunto Scott.

-Ahora parece que si.- respondió Matthew.

-Como termino la fiesta?.- pregunto Scott a Eloy.

-Muy bien, el único toque de color… fue que Manny y Tom hicieron una partida de póker, tomaron un poco, Manny comenzó con sus anécdotas, por suerte siendo un cura nadie le llevo el apunte, tuvimos que llevarlo con Víctor y Max a la parroquia, allí vive, el... asistente… monaguillo... como se llame... no podía creer que el padre Manny llegara así a la iglesia.-

Scott río imaginándoselo, Matthew sonrió aunque estaba preocupado por cuanto pudo hablar Manny.

Llegaron a la mansión y Julián estaba esperándolos junto a Max en la puerta.

-Julián!.- dijo Scott bajando del auto y abrazando a su amigo. -Hola Max!, donde estuvieron que están tan bronceados?.-

-Hola, estuvimos en Brooklyn con tu familia y Pam.- respondió Julián saludando a su amigo. -Hola jefe.-

-Hola muchachos.- saludo Matthew.

Max saludo a su jefe y salió con las maletas junto a Julián hacia la habitación principal.

-Pam dijo que llamaran unos diseñadores para interiores, pidió que Scott la llame, y así se ponen de acuerdo para remodelar la mansión… o algo así.- dijo Eloy mirando a Scott y a su jefe.

-Ok.- dijo Scott entrando a la mansión.

Matthew puso mala cara, su madre siempre hacia eso y ahora quería llevar a su esposo por ese camino, él quería que su Scott decidiera por él y no porque su madre deseaba algo.

Entraron a la mansión y fueron a su habitación directamente, no obstante Matthew cruzo miradas con Eloy y sabia que había asuntos que hablar, se cruzaron con Julián y Max en el camino, Scott sonrió al verlos, extrañaba esa familiaridad, aunque París no la cambiaba por nada.

Entró y se quito las zapatillas y la playera, Matthew rio, Scott odiaba no poder bañarse seguido y en el avión no la pasaba tan bien.

-Me vas a esperar?.- pregunto Matthew.

-Si.- respondió Scott quitándose el jean con una sonrisa y entró al baño.

Matthew negó con la cabeza quitándose la camisa, esperaba que fuera más que un baño, si había algo que extrañaría de su luna de miel, era no poder hacer el amor cuando desearan con su esposo.

Obviamente la ducha término en gemidos, besos, y un momento glorioso, para ninguno de los dos eran suficientes las horas juntos, pero ahora debían regresar a sus rutinas aunque no deseaban alejarse del otro.

… … …

Matthew estaba sentado en el sofá en la sala de video mientras abría un regalo, Scott se encontraba a su lado, parecía un niño en navidad, había muchos regalos de su boda, y seguían llegando luego de un mes, Matthew sostenía una escultura poco agraciable.

-Que es eso?.- pregunto Scott.

Matthew se lo mostró y éste hizo un gesto con su rostro de desagrado.

-Si quieres, ponlo en tu estudio yo no lo quiero en el mío.-

Matthew sonrió.

-Podemos subastarla, así puedes usar ese dinero en tu empresa.-

-Mi empresa?.- preguntó Scott.

-Si, tu empresa, eso dejo de ser un negocio hace mucho... deberías asentarla, eso haremos mañana, llamare al abogado para que haga los papeles, además...- dijo Matthew dejando otro regalo a un lado. -quiero que seas socio de la firma, eres mi esposo y te corresponde.-

-Qué?... socio?, pero... porque?... yo no tengo idea de nada de eso.- respondió Scott.

-Porque... primero porque eres mi esposo, y te corresponde, como te dije, además le diste más ganancias a la empresa que cualquier otro socio... y lo que necesites saber yo te lo enseño.-

-Porque dices que me corresponde?.- pregunto Scott.

-Porque eres dueño de lo que a mí me corresponde, nunca hicimos un contrato prenupcial, lo tuyo es mío y lo mío es tuyo.-

Scott se quedo mirándolo serio, no entendía bien la situación.

-Deja que te aclaro, no firmamos nada que separe nuestros bienes, pero yo si hice un documento donde dejo claro que comparto mis bienes contigo… y también hice un testamento...-

-Un qué?!... porque hiciste un testamento?.- pregunto alarmado Scott.

-Porque en mi profesión es lo primero que se debe hacer es un testamento, y un seguro de vida...-

Scott no dijo nada pero lo miro angustiado, Matthew se acerco a él y tomo su rostro con ambas manos, mirándolo con cariño.

-No te preocupes, no tengo planeado dejarte viudo, pero debo tomar mis recaudos, tú y mi madre son mi familia, no puedo descuidar su futuro si algo me sucede.-

-Nada va a sucederte, porque... no te lo perdonaría nunca.- dijo con angustia Scott.

-Shhh... está bien...- Matthew beso sus labios. -debes saber que pienso llegar a viejo contigo.-

-Muy viejo.- dijo Scott intentado no llorar.

-Muy, muy viejo.- Matthew volvió a besarlo. -ahora... entiendes porque debes ser parte de la firma?.-

-Si, pero no sé si pueda...- respondió Scott.

-Podrás, ya veras, no ha nada que tu no puedas hacer.- le dijo Matthew acariciando su rostro.

Scott sonrió de lado.

-Si lo dices...-

-Es la verdad, tienes tu empresa, eres muy famoso, hasta en Francia te reconocieron, y es probable que sea así mucho tiempo más.-

Scott no dijo nada, respiro profundo mirándolo a los ojos.

-Mañana vendrá el abogado y haremos los papeles para que tu negocio sea tu empresa, así evitamos problemas, o que alguien quiera hacer lo mismo, fijare el territorio...-

-Espera... no, no quiero que intervengas, me dijiste que sabias que yo podía, pues quiero seguir haciéndolo yo sólo como hasta ahora, no quiero que fijes nada, yo seguiré trabajando como hasta ahora.- dijo Scott decidido.

Matthew lo miro y asintió con la cabeza, no le agradaba la idea pero respetaría la decisión de su esposo.

Scott lo beso con una sonrisa.

-No sabes cuánto te amo.-

-Lo sé, de la misma manera que yo te amo a ti.- respondió Matthew besándolo nuevamente. -Vamos a la habitación...- susurro entre besos.

-Si...- respondió Scott poniéndose de pie y tirando de su mano.

Matthew se puso de pie y cuando estaban por salir de la sala de vídeo, Eloy llegaba con una carpeta y unos papeles en sus manos, se detuvo frente a ellos sin saber a dónde se dirigían, Scott lo miro y luego a Matthew, éste quería desaparecer a Eloy pero solo suspiro y tomo los papeles, Scott hizo una mueca, y le dio un beso en los labios a su esposo.

-Voy a revisar mis cosas... te busco para la cena.- dijo Scott resignado.

Matthew lo beso nuevamente con una media sonrisa, Scott se retiró hacia su estudio y Matthew miro a Eloy serio.

-Interrumpí verdad?.-

Matthew se giro molesto y miro los papeles, tenía trabajo, mucho trabajo pendiente.

-Que sucedió con Isabella, que hizo?.-

-Pues...- dijo Eloy mostrándole un periódico.

"Dos empresarios muertos en un accidente de auto", era el encabezado del periódico, Matthew negó con la cabeza.

-Al menos no les hizo volar las empresas con ellos dentro.- dijo Matthew sentándose y revisando los papeles.

-Tenemos vigilancia en las nuevas casas de los latinos, llegaron cuando estaban de viaje, sacamos una y aparecen dos, ahora tengo a Tom y a Philip a cargo, vigilan de noche y de día las casa junto a los hombres nuevos, también están unos empresarios Croatas, quieren hacer negocio aquí y les dije que les cerraría una entrevista contigo.-

-Bien, mañana voy al club, los veré allí, éstos son?.- preguntó mirando los papeles.

-Si.- respondió Eloy.

Matthew leyó el informe, Eloy era como un sabueso, podía oler quien era un potencial enemigo o un aliado, si él creía que los Croatas podían ser sus aliados, Matthew no dudaba.

… … …

-No puedo creer la cantidad de notificaciones que hay!... pero si deje un aviso que estaría de vacaciones!.- dijo Scott mirando su página web.

Julián sonrió negando con la cabeza estaba en el sillón frente a Scott mirando las fotos y vídeos de su luna de miel, en el celular de éste.

-Uff!, tengo como para un año...-

-No puedo creer que pasaran una noche dentro de la Torre Eiffel.- dijo Julián.

-No quieres ser mi asistente?.- pregunto Scott esperanzado.

-No.- respondió sin mirarlo Julián.

-Porque?, será divertido.- Scott necesitaba ayuda y Julián era la salida.

-Dile a tu amigo George, yo soy tu guardaespaldas, no tu asistente.- le dijo Julián mirándolo.

-No seas malo, eres mi amigo también, podrías ayudarme.- le reprocho Scott.

-Ayudarte puede ser, pero no voy a atender tu agenda.- Julián siguió mirando las fotos sin prestarle más atención al berrinche de su amigo.

Scott suspiro haciendo un gesto de desagrado, miro los mensajes y noto que tenía muchas notificaciones de un mismo nombre, decidió abrirlas y parecía que era un joven estudiante universitario Francés, buscando hospedaje y visita por New York, se notaba que era insistente entonces decidió responderle, estaría en el primer grupo que ubicaría en New York.

Llego la hora de cenar, Scott extrañaba Jean Pierre y sus exquisitas comidas, cenaron con Matthew y el resto de los muchachos, como lo hacían habitualmente allí, se pusieron al día con las cosas de la mansión, aunque tenían aún muchos regalos por abrir, Scott estaba agotado, el cambio de horario le afectaba, ya se estaba acostumbrando al horario de París y ahora debía habituarse a New York nuevamente.

Descanso con su esposo entre sus brazos, sintió su respiración pausada, se había dormido mientras le contaba el trabajo pendiente que tenia y la necesidad de ayuda para organizarse, Matthew sonrió, de a poco debían volver a la normalidad, a lo habitué, pero ésta vez comenzaban su nueva vida unidos como esposos, y eso llenaba su corazón de alegría, sabía que Scott sentía lo mismo, tenía la certeza que todo se encaminaría de una manera más tranquila, que eran dueños de sus destinos y lo vivirían juntos.