Capítulo 1

Scott sostenía al pequeño bebé entre sus brazos, lo miraba con adoración reconociendo fracciones de su hijo, en su recién nacido nieto.

-Tiene tu nariz.- dijo Matthew a su lado mirando al pequeño con ternura.

-Es la nariz de Andy.- contradijo Scott con una sonrisa.

-Pues él también tiene tu nariz.- volvió a decir Matthew acariciando la pequeña mano de su nieto.

-Espero que sea igual al usted...- comento Annabella en la cama del hospital, sus suegros estaban a un lado disfrutando de su nieto. -no es por nada tío, pero ya tengo dos Mayers que le hacen honor a su apellido.- le dijo a Matthew.

-Y hablando de ellos, donde están?.- pregunto éste.

-Theo los traerá junto a Lelé.- respondió Annabella.

Andrew entro con una bolsa de comida y bebidas.

-Es una porquería la cafetería de aquí.- dijo dejando las cosas en la mesa de su esposa y abriendo una bebida para ella. -es un santo no?.- preguntó mirando a su pequeño.

-Si, como tú cuando naciste.- respondió Scott mirándolo con una sonrisa.

-Mi Benjamín.- Andrew se acerco a sus padres, acarició la cabecita de su hijo. -él será como tú papi, estoy seguro, es un presentimiento.- dijo mirando a su padre.

Scott sonrió al igual que Matthew.

-Yo creo lo mismo.- comento Annabella observando la escena con una sonrisa.

Se oyó un bullicio en el pasillo y las corridas de sus hijos por éste.

-Mami!.- grito Avril junto a su hermano mellizo.

-Shh!. Tu hermano duerme.- la reprendió Annabella.

Ambos niños se acercaron a su abuelo quien sostenía a su pequeño hermano.

-Es muy chiquito.- dijo Samuel.

-Si, y no es un juguete.- les advirtió Andrew.

Theo apareció con su pequeño en brazos, Lelé tenía cuatro años y hasta ese momento era el mimado de la familia, aunque no era hijo de los Mayers, era primo de los niños y se habían criado juntos.

-Lo siento, se me escaparon en las escaleras.- dijo Theo bajando a su hijo para que salude.

-Hola Tía.- dijo Lelé mirando hacia arriba de la cama.

Andrew lo levantó en brazos y beso sus mejillas.

-A mi no me saludas?.- pregunto éste a su sobrino.

-Hola tío.- respondió el pequeño con una sonrisa.

Andrew le dio un último beso antes de subirlo a la cama donde Annabella lo lleno de besos.

-Que pequeño es.- comentó Theo mirando a su nuevo sobrino.

-Si, como Andy.- dijo Scott aún sosteniendo a su nieto.

Ambos mellizos observaban a su hermano con curiosidad, ya tenían ocho años y eran el tornado de la familia, el eterno dolor de cabeza de Annabelle y potenciales herederos del negocio para Andrew, Matthew también se daba cuenta, y personalmente los instruiría para eso.

Scott estaba encantado con el pequeño Benjamín, sabía que le esperaba una hermosa vida, una llena de gente que lo amaría incondicionalmente.

… … …

Los escalones desaparecían uno a uno debajo de los zapatos exclusivos de Avril, sus piernas eran largas y moldeadas, así como su escultural cuerpo, lucía un vestido rosa por sobre la rodilla y con un escote recto, usaba unos lentes negros, y su cabello castaño semi recogido.

Llego a la puerta y la abrió, entro en la que era la oficina de un depósito y camino unos metros mirando los cuerpos de unos hombres que se encontraban a su lado, paso por sobre la pierna de uno de ellos y atravesó la puerta abierta de otra habitación donde se encontraba su hermano mellizo Samuel, buscando algo en una computadora portátil.

-Para que me llamaste?.- preguntó Avril quitándose los lentes.

Sam la observo y giro sus ojos.

-No notaste algo extraño cuando entraste?.- le pregunto incrédulo.

Avril se giro mirando por donde vino.

-Le falta la puerta.- le respondió a su hermano.

Éste la miro serio, pensaba si realmente su hermana heredo algo de inteligencia.

-Los muertos Avril, no sabes quiénes son?.-

-No.- respondió ella sin quitarle la mirada a su hermano.

-Eran empleados nuestros querida.- dijo Sam regresando sus ojos a la computadora.

Avril entendió lo que sucedía y se giro para observar los cuerpos en la otra habitación y camino hacia la puerta.

-Entraron a robar?.-

Sam suspiro negando con la cabeza.

-Si, toda la mercadería y el dinero que había.-

Avril lo observó y luego miro hacia el depósito.

-Que había aquí?, no recuerdo éste lugar.-

-Eso es porque pasas más tiempo pintando tus uñas que atendiendo el negocio.- respondió Sam.

-Ah!, claro!, es culpa mía ésto?.- preguntó regresando con enojo y mirando a su hermano.

-Papá cambio la mercadería del depósito del puerto por lo de la inundación recuerdas?, eso fue antes de tu viajecito a París.- le respondió con sarcasmo Sam.

Avril suspiro molesta y volvió a mirar hacia el depósito.

-Y las cámaras?.-

-La mayoría están así.- respondió Sam mostrándole un vídeo donde solo se veía la lluvia de la estática.

-Usaron inhibidores, Einstein donde esta?.- pregunto haciendo alusión al técnico en informática con el que contaban.

-Abajo buscando una señal para intervenir las cámaras linderas... Son éstos malnacidos, estoy seguro, sabían que llegaría un cargamento cerrado.- dijo Samuel molesto y cerrando la computadora.

-Querrán deshacerse de la mercadería lo antes posible.- comento Avril. -que había aquí?.-

Sam le entrego una carpeta con los detalles de la mercadería a su hermana, ella la tomo y leyó atentamente.

-Moveré a mi gente, en todos los puntos, cualquier rumor que circule haré que me lo informen, iré a la central de comercio y denunciaré ésto... Papá va a enojarse mucho.- dijo cerrando los ojos sabiendo lo que su padre les diría.

-El abuelo debió matar a todos los Cortez cuando eran "algunos", ahora los tenemos hasta debajo de los zapatos.- comento molesto Sam.

Avril se coloco los anteojos y se giro saliendo de la habitación por el mismo camino que hizo para entrar.

Sam recibió un mensaje, Lelé le pedía que bajara y saliera.

Bajo las escaleras que daban al centro del depósito y luego fue hacia el exterior por una puerta trasera, allí, en una camioneta estaba su primo con otros hombres y un jóven con una computadora.

-Encontraron algo?.- pregunto colocándose los lentes de sol.

-Si, una rata con pelo verde.- respondió Lelé.

El joven le mostró en su computadora un vídeo de la empresa junto al depósito, allí se veían a varios hombres bajar de al menos tres camionetas negras, estaban armados y el último que bajo era un jóven muy delgado y con el cabello de color verde.

-Cual era su nombre?.- preguntó Sam.

-Ese es la mano derecha de Pino Cortez, Daleco le llaman.- respondió Lelé.

-Bien, vamos a buscarlo.- dijo Sam sacando su celular mientras se dirigía a su auto junto a su primo.

-Yo me puedo ir?.- pregunto el joven al quedar solo con la computadora en la mano.

… … …

-Señorita...-

-Avril.- dijo la joven frente a un hombre mayor que la observaba nervioso.

-Señorita Avril, sé que su padre es accionista mayoritario pero no puede pedir esa información de otro socio sin pasar por la junta de comercio, es... Va en contra de nuestros preceptos.-

-Lo sé, no le estoy pidiendo que me dé su dirección, eso ya lo tengo, solo necesito saber si venderá sus acciones.- respondió ésta.

-Si vendiera sus acciones, el directorio de accionistas será informado, no puedo darle esa información a usted, ni a su padre sin antes una junta con los demás socios, lo lamento.- dijo el hombre.

Avril suspiro girando sus ojos y puso su mejor sonrisa.

-Entonces, me daría un consejo?...-

El hombre suspiro aliviado y asintió con la cabeza.

Mientras Avril entretenía al director de la junta de comercio, Sasha, su hombre de confianza y guardaespaldas hacia una copia de los movimientos contables y financieros de los socios que integraban la sociedad y sus empresas, saco la memoria con la información que necesitaba de la computadora del director y camino hacia el pasillo central mirándose con Avril.

-Como le dije, si quiere asegurarse que no es una empresa fantasma deberá pedir los antecedente de ese empresario y sus socios en la cámara empresarial.-

-Ah!, ok, iré allí entonces, muchas gracias por su ayuda, le diré a mi padre que fue muy amable.- dijo ella con una sonrisa. -nos veremos pronto.-

-Bien, hasta luego señorita Mayers.-

-Addio.- saludo Avril antes de salir caminando por el pasillo central mientras se colocaba sus lentes de sol.

Llego hasta la puerta donde estaba Sasha, éste la abrió para cederle el paso.

-Lo tienes?.- preguntó al pasar.

-Por supuesto.- respondió él.

Avril sonrió satisfecha siguiendo camino hacia la salida del edificio.

Mientras, Samuel se encontraba en un depósito de autos viejo, se había quitado el saco y estaba levantándose las mangas de su camisa, Lelé sostenía la cabeza de un sujeto dentro de un recipiente para acumular agua, básicamente lo estaba ahogando.

Saco la cabeza del sujeto quien dio una gran bocanada de aire, tosiendo e intentando sostenerse de pie mientras se encontraba atado de manos y con éstas hacia atrás.

-Y Daleco?, vas a contarme porque entraste a robar a mi depósito?.- preguntó Sam acercándose a él.

El sujeto tosía mientras Lelé lo sostenía de los cabellos.

-Creo que tiene calor todavía.- dijo Sam.

Lelé volvió a meterle la cabeza en el recipiente.

-Iras a Japón?.- pregunto Sam a su primo.

-Si, el tío quiere al árabe de socio y está cerrando un negocio allá.- respondió Lelé.

Sam le hizo una seña para que lo saque y el sujeto intentaba respirar desesperadamente.

-Y?, vas a decirme porque entraste a robarme?, tu jefe te lo pidió?, de todas formas lo matare, así que si me dices tal vez te deje vivo.-

El sujeto lo miro y no hablo, Sam clavo sus ojos en los de él sabiendo que no hablaría, como estaba atado de manos no podría defenderse, sería un segundo demás terminar con ésto, lo tomo por el cuello y Lelé soltó los cabellos del sujeto, Sam no estaba de humor para juegos.

-Me importa una mierda tu lealtad, me robaste, a mi familia, así que no me importa lo que puedas decirme, lo averiguare de todas formas.- dijo Sam y lo sostuvo por los cabellos metiendo la cabeza de éste en el recipiente y sosteniéndola allí.

-Estaré varios meses, ya conocía al árabe pero tendré que convencerlo de invertir su dinero aquí, es nuevo y no muy sociable.- comento Lelé secándose los brazos con una toalla que saco de un bolso.

-Mmm!.- fue lo único que dijo Sam sosteniendo la cabeza del sujeto con las dos manos cuando éste comenzó a retorcerse. -y crees que firmará?.-

-Dudas de mis capacidades de convencimiento?.- pregunto Lelé con una ceja alzada.

-No... sé que puedes convencer a cualquiera... pero cuanto tiempo tardara eso?... te necesito aquí.- respondió Sam haciendo fuerza para que no se mueva tanto el sujeto.

-Me vas a extrañar y no quieres reconocerlo.- le dijo Lelé con una sonrisa.

Sam dejó caer el cuerpo de Daleco al suelo cuando ya no se movía y luego tomo su pulso cerciorándose de su muerte.

-Necesito que estés aquí porque Ronald no entiende lo que le pido y hace lo que quiere.- le dijo Sam mirándolo, se puso de pie y tomo la toalla para secarse los brazos.

-Yo también hago lo que quiero.- le respondió Lelé.

-Pero tú sabes lo que haces, él no, y me trae problemas.-

Lelé giro sus ojos y fue a buscar su saco, Avril entro con Sasha detrás, miro a su primo y sonrió.

-Hola bebé.- dijo ésta dándole un pequeño beso en los labios.

-Reina, ya conseguiste las telas que querías?.- preguntó Lelé a su prima.

-No tuve tiempo...- respondió y luego miro su hermano que los observaba serio, giro hacia Sasha quien le entrego la memoria portartatil y ella se la dio a su hermano. -están todos allí, y los que no, los tengo vigilados.-

-Bien.- respondió éste caminando hacia el auto.

Busco su computadora e introdujo la memoria, reviso los últimos movimientos de unos empresarios que tenían deudas con ellos.

-Las cámaras de seguridad de la cuidad tomaron las camionetas pero se separaron, Catterberg dice que una termino en un depósito en el éste y las otras fueron al bajo, allí no hay cámaras.- dijo Lelé mirando su celular.

-Vendió la mercadería antes de robarla, como la vamos a recuperar?.- pregunto Avril sacándole una foto al sujeto muerto con su teléfono.

-De quien es ese depósito?.- pregunto Sam revisando su computadora.

-EnKas.- dijo Lelé leyendo el nombre del lugar.

Sam se quedo pensando al igual que Avril.

-Es de los Lituanos, pero ellos venden suministros sanitarios, para que quieren la mercadería?.- pregunto ésta última.

-Para revenderlas.- respondió Sam, giro su computadora mostrando un archivo de movimientos contables. -técnicamente Koslo y sus socios están fundidos.-

Lelé miro la pantalla y saco su teléfono para hacer una llamada.

-Koslo es estúpido pero no tanto, porque usaría su propio deposito?.- pregunto Avril a su hermano.

-Porque está desesperado, Cortez los presiona.- respondió Sam.

-Me dicen que pasaron dos camionetas negras por los talleres de autos de los turcos, fueron hacia las bodegas de vino, son ellos, los Lituanos.- dijo Lelé cortando la llamada.

-Como recuperamos la mercadería?.- preguntó Avril.

-Llama a tu gente, organizaremos una visita sorpresa.- pidió Sam.

… … …

Andrew tenía un café frío sobre la mesa, la primera reunión había acabado y estaba agotado mentalmente, bostezo y suspiro profundo, tomo la taza para beber y escupió el café al notarlo frío, se puso de pie y salió de su estudio para dirigirse hacia la cocina, al entrar noto a sus hombres jugando a las cartas, los saludo y fue hacia la cafetera, Theo apareció con mala cara.

-Me informan que entraron a robar al depósito del centro, mataron a los empleados y se llevaron todo.-

Andrew cerró los ojos y apretó los dientes.

-Donde están mis hijos?.- pregunto enojado pero con apariencia serena.

-Lelé me dijo que vienen en camino.- respondió Theo.

Andrew negó con la cabeza y tomo un sorbo de café pensando.

Theo sabía que su amigo estaba a punto de explotar, veía a Andrew mirar un punto fijo en la maquina mientras pasaba su lengua por sus dientes.

-Fueron los Cortez verdad?.- pregunto respirando profundo.

-No me dieron más detalles.- respondió Theo.

-Saben quien fue al menos?, o están ocupados organizando fiestas?!.- pregunto girándose y mirando a su amigo.

-Se están ocupando, eso me dijo Lelé.- respondió Theo.

Andrew camino hacia la puerta enojado y con la taza en su mano, al llegar a su estudio la puerta de la mansión se abrió dejando ver a sus hijos y a su sobrino, clavo sus ojos en ellos y entro al estudio.

-Esta muy enojado.- susurro Avril.

Theo los observo y fue hacia el estudio, abrió la puerta mientras su hijo y sus sobrinos ingresaban a éste, Andrew estaba sentado mirándolos, ellos se sentaron en sillones frente a él y Theo también.

-Y bien?.-

-Fue Pino Cortez con los Lituanos, el que entro al depósito ya está muerto, visitamos los depósitos y las bodegas del sur, recuperamos gran parte de la mercadería, pero una parte ya la habían distribuido así que le cortaremos los créditos a todos los comerciantes hasta que aparezca la mercadería que falta, por necesidad se venderán entre ellos, y a Pino Cortez lo estamos vigilando.- informo Sam a su padre.

-La mercadería está en el depósito de nuevo papi.- agrego Avril.

Andrew los miro y suspiro.

-Bien, de Pino Cortez me ocupare personalmente.- dijo Andrew. -quiero el listado de empleados, les enviare mis condolencias y el dinero a sus familias, nos haremos cargo de todo y que Catterberg haga su trabajo, toda la mercadería de allí tenia seguro.- pidió a sus hijos.

-Ok.- Sam se puso de pie junto con su hermana y su primo.

-Quédate Lelé.- pidió Andrew.

Éste se sentó nuevamente mientras sus primos y su padre salían del estudio.

-Como va lo del árabe?.- pregunto a su sobrino.

-Bien, él ira a unas reuniones y unas fiestas donde estaré, allí también estarán algunos socios nuestros y será más fácil convencerlo.- respondió Lelé.

-Ok, necesito que éste adentro antes de fin de año.- pidió Andrew.

-Estará adentro, no te preocupes.- respondió Lelé.

-Ok, ve... Y no hagan nada estúpido.- pidió cuando su sobrino se puso de pie.

Éste le sonrió y salió del estudio.

Andrew suspiro pensativo, debía detener a los Cortez, desde que era niño e incluso antes de nacer, su padre ya tenía una guerra con esa gente, necesitaba parar ésto de alguna manera pero siempre que sacaba del medio a alguno aparecían dos más.

-Andy, hay un problema.- dijo Theo entrando al estudio.

-Y ahora que?.- pregunto Andrew.

-Es Benjamín, Iván dice que salió antes de la academia llorando y no dijo nada en todo el camino, subió y se metió en su habitación.- respondió Theo preocupado.

Andrew suspiro cansado, se puso de pie y se dirigió hacia la habitación de su hijo más pequeño, toco la puerta pero no respondió, abrió y encontró a su hijo metido bajo las mantas llorando.

-Bebé, que sucede?.- preguntó acercándose a él, pero no respondió. -Ben, que te sucedió?.-

-Joss me dejo.- respondió entre sollozos su hijo.

Andrew giro los ojos y se sentó en la cama junto a él.

-Si hizo eso es porque no era para ti ese joven.-

-Me dejo porque ustedes lo espantaron.- le dijo con enojo en su voz.

Andrew miro la manta donde estaba oculto su hijo, suspiro deseando que su esposa no estuviera de viaje sino allí, con su hijo y éste nuevo berrinche.

-Pues si se sintió presionado es un idiota y no tiene pelotas, tú no mereces a alguien así.-

-Y quien me merece papá?.- preguntó saliendo de debajo de las mantas. -ni siquiera un mes salimos, no tuvimos ni una cita porque nunca puedo estar solo con él, se canso!, se canso de mi y especialmente que lo amenacen todo el tiempo!.-

Benjamín lo miraba de la misma manera que lo hacia su padre Scott cuando se enojaba, era idéntico a él, tenía su carácter como así también su sensibilidad, era más Parker que él mismo.

-Bebé, ese sujeto no era para ti.-

-Y quien es para mí?, nadie me merece porque soy un Mayers, pero resulta que eso es lo que aleja a todos de mi!, por eso nunca tuve amigos, nadie quería ser mi amigo en el colegio porque era un Mayers y ahora tampoco!, y Joss me quería, le gustaba, y una vez que consigo que sea mi novio, Sam lo amenaza con sacarle la cabeza!, me dejo porque tiene miedo!.-

-Benjamín...- dijo Andrew suspirando y mirando hacia el techo. -ese era un idiota, habrá muchos muchachos que te amaran como eres.-

-El problema no es por como soy, sino por quien soy...- dijo Benjamín tapándose nuevamente con la manta. -tú no me entiendes.-

Andrew no sabía que hacer, su hijo de dieciocho años cumplidos hacia dos días, estaba en ese periodo en el que nadie lo entendía, recordaba esos días de adolescencia pero él en esa época ya se hacía cargo de los negocios de su padre, sin hablar que su adolescencia al igual que la de su esposa, no fueron como las de sus hijos, ni como la de nadie más.

-Te traeré un té.- le dijo a su hijo y se dirigió hacia la puerta, lo miro negando con la cabeza y salió de la habitación.

Bajo las escaleras y se encontró con Lelé en la sala.

-Puedes ir a ver a tu primo?, el novio lo dejo.- pregunto mirándolo.

-Que?, lo dejo?... No lo puedo creer, ésto es culpa de Sam.- dijo Lelé subiendo las escaleras.

-Si, ya se.- Andrew fue a la cocina, podía suceder cualquier cosa con el negocio pero cuando algo le sucedía a Benjamín, se daba vuelta la mansión.