Capitulo 4

Tocaron a la puerta tres veces y Sam se despertó, no sabía cuánto había dormido pero sí que estaba solo, su amante de turno se fue unas horas después que llegó. Tocaron el timbre insistentemente, manteniendo el dedo en el, Samuel se levanto con mal humor y aún en bóxer, sabía bien quién era.

Abrió la puerta y saco el dedo de su hermana del timbre.

-Que te sucede?.- le preguntó molesto.

-Estas solo?.- preguntó Avril ingresando al departamento.

-Si.- respondió él cerrando la puerta.

Avril lo miro haciendo una mueca de asco.

-Apestas a ese perfume barato de Mía.-

-Que quieres?.- pregunto Sam caminando hacia la cama y buscando su bata.

Avril miro el escaso mobiliario, su hermano ni se molestaba en decorar el lugar o siquiera comprar más muebles de los que le compro ella.

-Toma.- dijo entregándole un celular con en vídeo en pausa.

Él lo miro atentamente y luego a su hermana.

-Como lograste ésto?.- pregunto Sam.

-Fácil, mientras tú te revolcabas con esa histérica de Mía, yo hice que Denver llame a Leiva y quedaran en verse en un lugar para entregarle la droga que no quemamos, saque del hospital a Denver, compre dos cajas de muñecos e hice que se las entregue a Leiva.- explico Avril. -ahí esta tu conexión con Leiva y la droga, incluso reviso un par de muñecos.-

-Tenían droga?.- pregunto Samuel mirando el vídeo nuevamente.

-Los de arriba si, mis muchachos estuvieron rellenando pipetas con harina de maíz blanco toda la noche, tuve que comprarle a Mario todo lo que tenía en su despensa, por suerte no hace preguntas.-

-Bien, de todas formas hay que vincularlo con Cortez.- dijo Sam sentándose en su sofá.

-Eso ya lo hice también.- Avril le quito el celular a su hermano de las manos y busco unos audios y los abrió.

*-Dice que tiene lo que no le quemaron los Mayers, que hago?.-* pregunto la voz de Leiva.

*-Ve a buscarla y ubícala lo antes posible, no quiero que la usen en nuestra contra, luego deshazte de Denver.-* dijo claramente la voz que pertenecía a Pino Cortez.

Samuel asintió con la cabeza.

-Ese es uno, tengo más, Leiva es cuidadoso para hacer llamadas, pero no tanto, Sasha tiene un amigo que está siguiendo a Leiva y por unos dólares le entrego las conversaciones.- comento Avril.

-Un amigo?.- pregunto Sam.

-De narcotráfico, hace mucho que siguen a Leiva.- explico Avril.

-Y porque no lo atrapan?.- pregunto Sam sin entender.

-Porque cuando no se quiere no se puede, tiene el apoyo de Cortez, pero... Si papi logra que los socios de Cortez le suelten la mano, estará solo y a nuestra merced.- respondió ella.

Sam la quedo mirando.

-Ves que cuando quieres eres inteligente.-

-Siempre lo soy, eres tú el idiota que no lo ve.- le respondió ella.

Samuel negó con la cabeza.

-Sabes dónde está Lelé?, no lo encuentro.- preguntó Avril.

-En el club.- respondió Sam tomando el celular y revisando más audios.

-No, allí no está, debe estar con algún idiota despidiéndose de la cuidad.- dijo Avril.

-Despidiéndose?.- pregunto Sam mirándola.

-Lelé se va esta tarde a Japón, lo olvidaste?.- dijo ella.

Sam tiro su cabeza hacia atrás.

-Cuanto tiempo estará allá?, tengo cosas pendientes.-

-Dile a Ronald que te ayude.- respondió Avril mirando a su hermano.

-Lelé está al tanto de todo, estaré tres semanas para que Ronald me entienda.- dijo Sam dejando el celular a un lado y caminando hacia el refrigerador.

-Tienes algo allí?.- pregunto Avril sin creerlo.

Sam saco una botella de leche y bebió de ella.

-Los cereales los metiste por el pico?.- preguntó incrédula. -desayuna como las personas normales, me voy a dormir a casa.- dijo dirigiéndose hacia la puerta.

-Que hiciste con Denver después de la entrega?.- pregunto Sam limpiándose la boca con la mano.

-Lo devolví al hospital, estaba feliz, aún no sabe que Leiva lo matará.- respondió ella saliendo del departamento.

Samuel suspiro pesado y se sentó en el sofá, bebió de la botella de leche pensativo, se encontraba solo y en silencio, algo que no le agradaba mucho. Decidió darse una ducha y regresar a su hogar, había cosas que atender.

… … …

-Porque te tienes que ir hoy?.- pregunto Benjamín a su primo.

Lelé estaba guardando su ropa en una maleta, tenía todo sobre su cama y a Benjamín sentado en ella.

-Porque el tío lo quiere así, regresare para antes de la fiesta Drags, tienes que hacerme el traje, vas a llegar?.- pregunto mirándolo.

-Si, ya tengo el molde, tendrás que traerme esa tela que te gusta, no la consigo aquí.- respondió Ben.

-Si, pero llegaras a hacerlo verdad?.- pregunto nuevamente.

-Si, claro que llegare.- respondió girando sus ojos.

-Y los bocetos para Melanie, los hiciste?.- pregunto Lelé siguiendo con su trabajo.

-Si, aunque no sé para qué?, esa bruja no va a elegir mis vestidos.- respondió Benjamín.

Lelé hizo un gesto con sus labios, su primo tenía razón, nunca se llevó con la diseñadora de la marca de su familia.

Término de armar su maleta bajo la mirada de Benjamín que estaba triste, sabía que lo extrañaría, era muy apegado a él, desde niños fue así, y cada vez que se iba de viaje, Ben se quedaba mal.

Lesson, el chofer de la familia cargo sus maletas en el auto y él se despidió de su familia, Avril le pidió perfumes de Japón, su tía le dio un beso en la frente y le preguntó cien veces si llevaba abrigo, Sam como siempre estaba serio, solo lo saludo con la mano, seguramente enojado porque tendría que hacer todo solo, su tío lo despidió con una sonrisa, Benjamín con ojos de perro abandonado y su padre lo acompaño al aeropuerto. El viaje seria largo, pero en Japón no sólo le esperaba trabajo, también su "novio" ocasional, un joven que conoció en su primer viaje y con el cual tenían una relación especial, se podía decir que era su pareja cuando se veían en Japón, eso lo confortaba, aunque prefería quedarse en la ciudad con su familia.

… … …

-Bien, tenemos las telas con las que trabajaremos, los modelos, solo faltan los diseños.- dijo Melanie sentada frente a Annabella, Benjamín, Avril y los demás diseñadores.

-Genial, será un lindo proceso, recuerdo la primera vez que ví un diseño nuestro en la pasarela, no de otro diseñador, sino de los nuestros...- dijo Annabella a los nuevos diseñadores. -fue mágico, siempre la firma M&M trabajo con los mejores diseñadores del mundo, pero desde que tenemos nuestros diseñadores hubo un cambio radical en la firma, y es gracias a ustedes, la nueva sangre que nos acompañara toda la temporada, y serán los que presentaran los diseños en Milán y Paris.-

Los jóvenes diseñadores sonrieron con mucha felicidad, habían trabajado duramente para ser participes de la firma y ahora tenían la oportunidad de diseñar para ellos.

-Como sabrán mi hijo Benjamín también es diseñador, y será quien me preceda junto a Avril.- dijo Annabella mirando a su hija quien sonrió ampliamente. -ellos, junto con su talento serán los que mantengan M&M en la cima, donde mi suegro Scott Parker la dejo...- les dijo a los jóvenes.

Benjamín se sentía un poco nervioso, cada discurso de su madre lo sentía como una cadena pesada que debía arrastrar para cumplir las expectativas de su familia.

Luego de veinte minutos de escucharla, quedaron a solas con la diseñadora y Avril, debían acordar fechas y esas cosas que lo aburrían terriblemente, más allá del hecho que Melanie lo observaba mal desde que entraron a esa habitación.

-Benjamín tiene sus diseños para que los uses en la nueva colección.- dijo Annabella, obviamente no era una petición.

Melanie miro de soslayo a Benjamín, y luego sonrió con sarcasmo.

Benjamín se sentía muy mal cuando lo miraban así, muy inseguro, ella se daba cuenta y lo disfrutaba. Respiro profundo y saco sus bocetos de su morral pero en vez de entregárselos los rompió frente a todos.

Annabella suspiro molesta mirando al techo, Avril solo lo observaba seria y la diseñadora fingía que nada había sucedido.

-Mañana seguimos la reunión.- dijo Annabella poniéndose de pie.

-Muy bien, nos vemos mañana entonces.- dijo Melanie.

Benjamín se puso de pie y salió sin saludar, Avril se despidió educadamente de la mujer como lo hizo Annabella, y ésta alcanzo a su hijo en el auto, Ben se encontraba serio y su madre estaba enojada.

-Que demonios te sucede?.- le pregunto a su hijo sin mirarlo.

-Ella nunca elige mis diseño, para que se los voy a mostrar?, para que se ría de mi?.- pregunto Benjamín.

Annabella suspiro molesta.

-Y tenias que hacer esa escena?... Sabes lo que esos jóvenes trabajaron para estar donde están?, tú tienes el privilegio de nacer en esta familia y reniegas de todo.- le dijo ella a su hijo.

Benjamín se cruzo de brazos aburrido de los sermones de su madre.

-Sabes lo que te hace falta?, un poco de realidad... Vendrás conmigo al refugio, y ayudaras allí dos veces por semana.- le dijo Annabella.

-Que?, para que voy a ir?.- pregunto Benjamín mirándola.

-Para que veas lo que es la necesidad.- respondió ésta seria.

-Tengo clases, no puedo.- dijo sin mirarla.

Annabella ni se molesto en responder, solo miro a través de la ventana.

-No quiero ir.- dijo Benjamín en un nuevo berrinche.

Annabella no respondió nuevamente, lo ignoro y Benjamín suspiro molesto.

Llegaron a la mansión y Benjamín fue directo a su habitación, Annabella solo lo observo negando con la cabeza, su hijo era un malcriado y era su culpa, ella y su esposo lo criaron así.

-Señora...- llamo Ronnie, uno de sus asistentes, ella se giro para mirarlo. -la señora Miran llamo preguntando si puede recibirla.-

Annabella suspiro y miro su reloj.

-Dile que venga en media hora.- respondió y siguió camino hacia el estudio de su esposo, debía hablar con él sobre su hijo menor.

… … …

Samuel tenía su peor día, se sentó en el sillón de su padre en la oficina del club y tiro su cabeza hacia atrás, Ronald era eficiente pero lento para entender, maldecía la hora en que su primo se fue, maldecía muchas cosas para ese momento de la noche, hacia unos días que tenía que hacerse cargo de todo solo, Avril viajo a la India, su primo estaba en Japón y él completamente solo haciéndose cargo de la cuidad.

Miro el ventanal que daba al centro de la pista de baile del club, podía notar a la gente divertirse, se preguntaba cuándo podría hacer eso nuevamente, suspiro sintiéndose agotado de tanta responsabilidad, pero su semblante cambio cuando vio a un joven conocido en la barra de tragos, con él tenía que hablar algunas cosas y hacer otras.

Salió de la oficina y le pidió a un custodio que lo llamara, Taylor Linch era alguien conocido en su club, y en su vida.

Cuando tocaron la puerta él la abrió dejando entrar a un joven muy bien vestido, rubio, de tez muy blanca y ojos negros.

-Hola.- saludo éste con una sonrisa seductora.

-Hola.- respondió Sam mirándolo por demás.

-Querías verme?.- pregunto el joven apoyándose en el escritorio para mirarlo.

Sam suspiro sabiendo que mas allá que deseaba tenerlo en su cama, debía aclarar ciertos asuntos poco agradables.

-Me gustaría saber...- se acerco a él mirándolo a los ojos hasta que llego cerca de su rostro. -me gustaría saber porque mierda tu padre y tú se ríen de mi.- dijo apretando los dientes.

El joven cambio el semblante, estaba nervioso.

-De que hablas?.- pregunto Taylor mirándolo.

-No te hagas el idiota!, de los muchachos que traen de afuera para esclavizarlos y usan mis contactos para darle los papeles, crees que no iba a enterarme?, tan estúpido crees que soy?.- le pregunto furibundo Sam en su rostro.

-Yo no tengo nada que ver con eso, solo los ayudo a entrar al país, lo que hagan luego es asunto de ellos.- respondió nerviosamente Taylor.

-Asunto de ellos?, como va a hacer asunto de ellos si tú eres su contacto en América y se los llevas a tu padre?, luego los hacen trabajar, los endeudan y ya no pueden decidir trabajar para nadie más.-

-Yo no los obligo a trabajar para mi padre.- respondió el jóven.

-No?, le diré a mi padre lo que están haciendo, y él arreglara cuentas con ustedes, yo no quiero estar involucrado en el tráfico de personas Taylor.- le aseguro Samuel.

-Yo no hago eso!, no soy mi padre!, tú lo sabes bien... Le... Le diré que ya lo saben, que ajustaran cuentas con él... Eso lo asustara y dejara de hacerlo.- dijo persuasivamente Taylor y acaricio la solapa de su saco con ambas manos, hasta llegar a su cuello que comenzó a acariciar. -yo no soy como él, lo sabes bien.- repitió mirándolo a los ojos y en un tono suave. -es mi padre, pero no soy como él, le diré que ya saben lo que está haciendo, y dejara de hacerlo, estoy seguro.- repitió esperando convencerlo.

-No usaras nunca más un contacto mío, para nada.- le dijo Sam menguando su enojo.

Taylor asintió varias veces con la cabeza mirando sus labios, y se acerco para besarlo, Samuel no se resistió, Taylor tenía algo que siempre lo llevaba a hacer lo que él quería.

Lo aprisiono mas a él besándolo con pasión, esa pasión que los unía desde hacía años, y aunque el joven que se deshacía en sus brazos estaba comprometido con su novio, era más que obvio que el amor no era lo que los unía.

Lo llevo hasta la habitación que tenían a un lado de la oficina, antes su abuelo tenía solo un baño pero él y Avril ampliaron el lugar para tener ese tipo de privacidad, el joven ya la conocía de memoria, sus encuentros siempre eran allí o en el departamento de Samuel, donde no existían promesas, ni palabras de amor, solo pasión.

El fuego duraba unas horas y hasta se permitía abrazarlo cuando Taylor buscaba sus brazos, pero Samuel no tenia apego alguno hacia él, y si Taylor sentía algo, lo guardaba para si, como también cualquier reclamo por llamarlo por otro nombre más de una vez, un nombre conocido por él, pero que jamás repetiría por orgullo.

Sam se sentó en la cama y Taylor supo que el momento ya había acabado, debía irse y esperar a algún otro encuentro.

-Quieres ducharte?.- pregunto Samuel.

-Si.- respondió Taylor y salió rumbo al baño.

Sam se coloco su bóxer y se quedo pensativo, Taylor le provocaba muchas cosas pero a ninguna podía llamarle amor, tenia dieciséis años cuando lo conoció, era compañero de Lelé en la preparatoria pero nunca fueron amigos, más bien rivales, y por algún motivo cada mirada de Taylor despertaba miles de cosas que dejó de contener un día, y le dieron rienda suelta a sus deseos, desde ese momento, hace más de cuatro años era así, Taylor tuvo muchas parejas estables, pero a la hora de verse con él nada importaba, ni siquiera el anillo de compromiso que portaba ahora.

Taylor salió del baño y vio a Samuel observarlo serio.

-Le diré a mi padre...- dijo vistiéndose. -veras que no lo hará más.-

-Espero.- Sam no quería tener que hablar con su padre, pero lo haría de ser necesario, los Linch eran una familia muy reconocida y de buen estatus social, se podía decir que estaban en la "mesa chica de las conversaciones" de la política de la cuidad.

Taylor se término de vestir y lo observo con una sonrisa coqueta.

-Te ví en las revistas, tu compromiso fue muy esperado.- le dijo Sam.

-Si, los padres de SJ presionaron para el compromiso, quieren que siente cabeza.- dijo con una sonrisa burlona.

-Tú o él?.- pregunto con gracia Sam.

-No es obvio, él, yo soy el novio perfecto, leal, cariñoso... Fiel.-

Samuel sonrió negando con la cabeza.

-Te casarás?.-

-No lo sé, esperare al año próximo para decidirlo, tengo mucho trabajo, ahora no puedo organizar una boda.- dijo alistándose para retirarse

Samuel se puso de pie y busco su bata para acompañarlo a la puerta.

-Vas a invitarme?.- preguntó al llegar a ésta.

-Si, será la primer invitación que entregue.- respondió Taylor con una sonrisa juguetona.

Samuel lo beso con deseo.

-Voy a esperarla ansioso.- dijo mirándolo a los ojos.

Taylor sonrió y se retiro de la oficina.

Samuel cerró la puerta con una sonrisa en sus labios, sabía que tenía amante para muchos años más.

Se dio una ducha y se recostó en la cama, a media mañana debía recibir a unos "socios" del negocio y necesitaba estar bien despierto para eso, durmió unas horas y cuando término de alistarse y había pedido un café para despejarse, la puerta de la oficina se abrió dejando ver a su padre.

-Papá, que haces aquí?, vienes a la reunión?.-pregunto Samuel mirándolo.

Andrew se sentó en su sillón serio.

-No, vine porque necesito de tu ayuda... Es tu hermano, tu madre dice que esta... Pues peor que siempre, desde que lo dejo ese idiota, y quiero ayudarlo...- respondió Andrew a su hijo.

-Y cómo quieres que te ayude?.- pregunto Samuel sentándose frente a él.

-Quiero buscarle un amigo, uno que trabaje para nosotros.- respondió Andrew.

-Que?, uno de nuestros hombres?, ellos conocen a Benjamín...-

-No... recuerdas ese joven que ayudaste?, el que llevaste al hospital cuando lo encontraste en la calle con un disparo en la cabeza, ese que no recuerda nada, trabaja aquí no?.-

-Jasón?, si, trabajo estacionado autos aquí y ahora está en la seguridad del club.- respondió perdido Samuel.

-Sigue sin recordad nada?.-

-Creo que si, le sacaron la bala y nunca recordó nada, ni su nombre, el juez con el que hable le puso nombre y apellido, hace cinco años que no recuerda quien es, cuando lo lleve al hospital pensé que era un delincuente, pero sus huellas no coincidían con nadie, no sabe quien le disparo ni porque, así que cuando le dieron el alta médico, le propuse trabajar aquí, no sé, me dio lastima, es joven y estaba perdido, aquí no trae problemas.- explicó Sam.

-Tiene la edad de Ben?.- preguntó Andrew.

Samuel lo observo entendiendo a donde iba su padre con las preguntas.

-No, es un par de años más grande creo, que quieres hacer?.-

-Quiero que trabaje para la seguridad de Benjamín y que sea su amigo.-