Yo no sabía de música
pero tu melodía era un encanto incluso para este sordo

Tu
que gustabas de pasear cantándome la vida
y pasaste de casualidad por la mía
Reproduciendo cuanta dulce melodía
me mostraste cuanta armoniosa maravilla,
me ayudaste a entender lo que sentía
y a lo que tanto le temía

Me hiciste escuchar un nuevo mundo
Con tu música me guiaste a pisar donde no debía
No.
Donde no quería
por el miedo que sentía
de perderme en lo que desconocía
Pero encontré ritmo en tu música
que llenaron mis poemas con ganas de escribirse
Aprendí a bailarle a tus canciones
improvisándole pasos a mis letras y emociones
Y tu armonía
se plasmó en mis fantasías
para darle nueva vida
en compañía
de tus melodías

Tu
que gustabas de tararearme lo que tanto querías
y me entonaste los caprichos que escondías
enredaste con tu hiedra mis días
y allí,
inmóvil,
quieto,
imaginando me tenías
el compás de nuestro dueto
deseando tocarnos y escuchar
si juntos
bien podíamos sonar
pensando si se complementaban
tu bella música y mis torpes letras
imaginando que hubiera sido
si mi desafinar hubiéramos omitido
o si es que (quizá) un bella sinfonía pudimos haber sido

Dime, mozalbillo
¿Cómo nuestras noches (ahora) se habrían reproducido?
¿Quién puede ahora conducirle su música a este sordo perdido?
que aun tararea aquellos temas estando medio dormido
acompañado del insomnio que fantaseado aun lo tiene
esperando que un poema de letras se llene
pensando como en una sola noche aquellos sonidos
(como su amor y en un chasquido)
se pierden