Capitulo 1

Un Gato en mi Ventana

Miro su nombre en la tarjeta recién impresa sintiéndose orgulloso, les enviaría algunas a sus padres para que tuvieran de recuerdo.

A su memoria llegó el día en que decidió llenar la ficha para ser policía, su madre lloro una semana cuando se lo dijo, y su padre le pidió que lo pensara, pero él quería hacerlo, necesitaba hacerlo. Sus padres tenían una tintorería donde trabajaron día y noche, así le pagaron una escuela modesta, pero no alcanzó para la universidad, ni sus logros tampoco, él no quería seguir en esa vida, y un día un vecino nuevo resulto ser policía, Eduard, un sujeto muy inteligente que tenía por objetivo ser servicial y proteger al otro, había nacido para ser policía, y en su amistad con este hombre, él descubrió el mismo destino.

Claro que algunas cosas no eran como él pensó, en el camino se encontró con muchos compañeros que no tenían ni un ápice de servicial, y le costó habituarse a un mundo completamente nuevo y bastante hostil, pero allí conoció a su jefa, Alex Sullivan, la mujer era sumamente inteligente, de unos cuarenta años y con mucho temperamento, lo guió y lo convenció de estudiar para ser detective, y lo hizo, y ahora luego de quince años de servicio, podrían llamarlo detective Jones.

Su sonrisa ilumino su rostro imaginando a sus padres cuando le entregara las tarjetas, su orgullo, aún se preocupaban por su bienestar, él ya tenía cuarenta años pero a sus padres les costaba asumir que había nacido para ésto.

Guardo las tarjetas en la bolsa de papel y las colocó dentro del bolsillo de su chaqueta, subió al auto de segunda mano que compro hacia años pero que aún funcionaba bien, y se dirigió a su departamento, debía terminar de guardar cosas, al día siguiente se mudaba a otro departamento si todo salía bien.

Casi tres horas le llevo desarmar su cama al día siguiente, cuando llegaron los muchachos de la mudanza él aún no había desayunado, y no lo podría hacer, terminaron de subir todo al camión y salieron rumbo a su nuevo destino, donde la administradora, una señora mayor esperaba paciente, allí en el tercer piso estaba su departamento, y jamás pensó lo que le costaría subir la mitad de sus cosas por la escalera.

Cerca del medio día acabo todo, se tendió en el sofá que quedó en un rincón y cerro sus ojos, seguramente algo durmió, entre los sonidos de la calle, bastante concurrida, y la adrenalina de todo lo vivido, descanso su agotamiento. Por alguna razón a su mente llego el día en que conoció a Leo, su compañero de preparatoria, se había enamorado de él y así descubrió que jamás podría tener novia, le gustaban los muchachos, pero éste solo quería experimentar y las cosas no resultaron.

Cuando abrió sus ojos se pregunto porque recordó eso, tal vez toda ésta nueva etapa le daba la esperanza de conocer a alguien y tener tiempo para una relación, no como en sus otras relaciones que terminaban semanas después ya que su trabajo no le dejaba más que un par de horas al día, bien parecido era, de tez blanca, ojos azules y su barba bien cuidada junto con su cabello castaño corto prolijamente peinado, le permitían más de una conquista, su único defecto era su profesión.

Suspiró y busco con la mirada algo para comer, todo estaba en cajas, menos la comida que se encontraba en el almacén de la esquina, y debía caminar hasta allí para alimentarse, desistió de esa idea pero no de alimentarse, así que se puso de pie y busco la caja donde estaban sus provisiones para ver que podía encontrar.

No había mucho para comer, asique busco una casa de comidas para pedir por teléfono, estaba del otro lado de la cuidad y sus contactos no servían, debía buscar lugares nuevos.

Abrió una caja y comenzó a sacar las cosas dentro de ella, miro su celular cuando le llego una imagen de su madre, estaban con su padre armando un mueble con maderas recicladas, le respondió al instante pidiendo más imágenes cuando estuviera acabado, sus padres eran su orgullo también. El timbre sonó junto con su estómago, abrió la puerta y recibió la pizza, pago y le devolvió la sonrisa a la joven repartidora.

Se sentó en el suelo dejando la caja de pizza a su lado y comió una porción mientras sacaba expedientes de otra caja, para variar, no podía estar sin hacer nada, su trabajo era su vida, y allí estaba de nuevo, revisando los casos pendientes.

… … …

Durmió en el sofá ya que no armo su cama, se levantó temprano y salió hacia la cafetería más cercana, allí desayuno y se dirigió al departamento de policía de Fráncfort, Míchigan, allí rodeados de lagos, la cuidad turística era la atracción todo el año, y también los delitos, especialmente los crímenes, área en la que él se especializaba.

Abrió la puerta de la oficina y el barullo le dio la pauta que las cosas estaban calientes.

-Hey!, primer día detective Jones?.- pregunto un hombre de cabello rubio y dos veces más alto que él, si eso era posible.

Le sonrió y mostró su placa colgada en su cuello.

-Te ahorcare con ella por presumir.- dijo Charles O'Bryan, amigo y detective también.

-Envidia se llama eso...- respondió Dexter a su amigo. -que sucede ahí adentro?.- pregunto apoyándose en el escritorio de Charles.

-Pues que crees?, el señor alcalde llamo, y Alex empezó a sudar como loca, al parecer la amante de Barbusca apareció muerta en un motel, y el alcalde no quiere que la vinculen con él, algo difícil porque ella era su secretaria.-

-Genial, era lo que faltaba, tengo diez expedientes para revisar.- respondió Dexter.

-Once.- dijo Charles levantando una carpeta. -robo de auto, dentro encontraron la documentación de Mark Buscalia, lo recuerdas?, el que desapareció hace cinco años... Pues, de la nada aparece su documentación en el baúl de un auto que se reporto robado hace una semana, loco no?.-

-Estas bromeando?.- le pregunto Dexter abriendo la carpeta.

-Que más quisiera.-

-Dexter!.- llamó Alex Sullivan. -ven, Charles tu también.- pidió la mujer pelinegra, su rostro blanquecino era adornado por sus ojos negros y daba la sensación de estar frente a una vampira por momentos, y más cuando tenía esa mirada cargada de enojo.

Ambos hombres salieron caminando hacia su oficina donde se encontraban otros dos hombres, los ayudantes de la jefa de la seccional.

-Collin Lee, secretaria del magnánimo Alcalde Barbusca, quiere saber quien la mato, y especialmente que nadie se entere que tenia amoríos con él... háganse cargo.- pidió ella sentándose en su asiento. -las órdenes que necesiten pídanlas a Oliver y a Paul.-

-Señora, tenemos diez casos pendientes.- dijo Dexter.

-Once.- corrigió Charles.

-Y yo un grano en mi trasero, háganse cargo y lo que necesiten se lo piden a mis asistentes.- dijo ella mirándolos severamente.

-Si señora.- dijo Dexter.

Ambos salieron de la oficina con mal semblante.

Charles miro hacia la oficina de su jefa que seguía trabajando.

-Debió presionar mucho el alcalde.- comento éste.

-Te parece?, supongo que se quedara sin jubilación si no hace lo que le pide.- respondió Dexter caminando hacia la salida junto a él.

-Mmmh... Vamos en tu auto, el mío se lo llevo Lucile.- dijo Charles.

-Como llegaste aquí?.- pregunto Dexter mirándolo.

-Ella me trajo.- respondió Charles abriendo la puerta para entrar al estacionamiento del departamento.

-En tu auto.- dijo Dexter.

-Si.- respondió Charles y lo observo. -qué?.-

Dexter lo miraba y negó con la cabeza.

-Nada.-

-Crees que soy un idiota por dejarle mi auto?.- le preguntó a su amigo.

-No. Solo que es la segunda vez que se lo presta a su hermano, quien sale a pasear con el y luego te llegan quince multas que tu pagas.- respondió subiendo a su auto.

Charles esperó a que su amigo le abriera la puerta desde adentro ya que de afuera no abría.

-Me dijo que no se lo prestaría de nuevo.- respondió una vez adentro.

-Claro.- respondió Dexter sin mirarlo, su amigo estaba muy enamorado definitivamente.

Recorrieron media ciudad hasta llegar al motel, allí habían muchos policías esperándolos.

-Hola muchachos.- saludo un oficial conocido por ellos.

-Hola Mike, que hay de nuevo?.- pregunto Dexter.

-Un loco se tiro del puente anoche, ni llegue a subir a mi auto para ir a mi casa cuando me llaman porque encontraron el cuerpo de una mujer...- respondió el hombre mientras los guiaba a la habitación del motel. -dicen que es la secretaria del alcalde...-

Dexter se miro con su amigo, los rumores volaban.

-Y que hay?.- pregunto cuando ingresaron a la habitación.

-Así estaba.- respondió el hombre señalando a la mujer tendida en el suelo. -la empleada abrió la puerta y la encontró así, no vio salir al hombre que la acompañaba, estaba sola.-

Dexter se acerco al cuerpo, la mujer rubia y muy hermosa, se encontraba vestida, con su sobretodo rosa puesto, un zapato en su pie y el otro cerca de su cuerpo, las mantas estaban junto a ella, y el cinturón de su sobretodo en su cuello.

-La ahorcaron por detrás.- dijo Dexter.

-Esta vestida, no llegaron a tener relaciones.- comento Charles mirándola.

-Se vistió, usaron la cama, término de vestirse y el asesino la ataco por detrás, era más alto que ella, ves la presión hacia arriba?.- pregunto señalando su cuello. -ella intento defenderse, pateo, hizo fuerza con sus pies, rompió un taco lo ves?.-

-Si.- respondió Charles mirando con atención lo que le indicaba su amigo.

-El otro se le salió, y tiro de la manta... La ahorco con su cinturón, ella no debió percatarse de eso...-

-Como sabes que es hombre?, todos asumen que es un hombre, porque?.- pregunto Charles.

-La fuerza que ejerció en el cuello no la tiene una mujer, estoy seguro que le rompió más de un hueso.- dijo Dexter.

-Emmm...- interrumpió su compañero Mike. -un empleado dijo que llego con su auto y con un hombre.-

Ambos lo miraron atentos.

-El auto sigue aquí.- término de decir.

-Saquen foto de todo, y muestras, especialmente de sus uñas.- pidió Dexter.

Charles lo miro con una ceja alzada.

-Que?.- preguntó Dexter.

-Te sienta bien mandar.- le respondió Charles.

-Cierra la boca y ve a ver el auto.- dijo Dexter negando con la cabeza.

-Si señor!.- respondió Charles haciendo el saludo oficial.

Observó a su amigo salir de la habitación y luego el cuerpo de la mujer, le resultaba extraño el crimen, pero aún no tenía nada, y su trabajo era encontrar al culpable, así que ésto recién comenzaba.

… … …

Horas y más horas estuvo analizando le escena del crimen, esperaba las pericias forenses pero decidió regresar a su casa, cuando llegó recordó que no había armado la cama, le tocaría dormir en el sofá nuevamente y pedir otra pizza, así que cuando esta llego, se sentó en el sofá, abrió la carpeta con los detalles de la investigación de Lee y se dispuso a leer cuando escucho un maullido en la ventana, camino hacia allí notando un gato blanco y negro que intentaba entrar.

-Y tu quien eres?.- preguntó abriendo la ventana.

El gato entro y subió al sofá.

-Como te llamas gatito?.- preguntó mirándolo y tomándolo, reviso el collarín que tenia y el número telefónico en la placa.

-Athenas!, Athenas donde estas?, Athenas!.- llamó una voz.

Dexter salió con el gato en brazos al balcón notando que la voz provenía del departamento de abajo, se asomo mirando hacia el balcón y logro ver parte del cuerpo de una persona.

-Hola, encontré un gato, es tuyo?.- pregunto mirando hacia abajo.

Un joven se asomo mirando hacia arriba, Dexter le sonrió y le mostró el gato.

-Si, es mi gata Athenas, subiré a buscarla.- dijo el joven.

Dexter asintió con la cabeza y entró a su departamento, miro la gata entre sus brazos y se dirigió a la puerta para abrirle al dueño del animal, así que cuando tocaron él abrió la puerta encontrándose de frente con un joven pelirrojo muy hermoso frente a él.

-Gracias.- dijo éste tomando el animal de sus brazos. -Disculpa las molestias, se quedo la puerta abierta del balcón y se escapo.-

El joven lo miro y él sonrió sin quererlo.

-No es molestia, me llamó Dexter Jones.- se presento estirando su mano.

-Christopher Durant, Chris.- dijo estirando su mano y tomando la de él con una sonrisa. -Gracias nuevamente.-

-No hay problema.- respondió Dexter.

El joven regreso por el pasillo y bajo las escaleras con la gata entre sus brazos, él se quedó mirando por donde se había retirado con una sonrisa en sus labios, agradecía a ese animal la intromisión, conoció a su vecino y fue muy grato, realmente era muy atractivo ese jóven.