Assignment 5: Escribir al estilo de los inicios de la República. Decidí hacer la fan-letter de una admiradora de Simón Bolivar.


Cúcuta, 02 de diciembre de 1825

A.S.E. El Libertador General Simón Bolivar

Mi general Simón Bolivar.

Ruego me disculpe el atrevimiento de escribirle esta misiva, pues conozco lo abundante de sus obligaciones y no es mi deseo hacerle gastar su valioso tiempo en una admiradora sin más méritos que el tímido amor que por usted siente.

No juzgaré a su señoría si no me recuerda, pues conversamos muy brevemente en la gala del aniversario de la república que organizó don Francisco Vera Amado en Cúcuta. Yo lucía un vestido de terciopelo amarillo cuyo color su excelencia comentó, indicando que era una elección muy patriota. Aunque no tuvimos la oportunidad de seguir hablando esa noche, ni llegamos a bailar ninguna pieza, su halago quedó marcado en mi memoria y sigue siendo uno de los recuerdos más dulces de toda mi vida.

He de confesarle que en ese momento yo creía saberlo todo sobre usted, pues he seguido con interés las noticias sobre su carrera militar desde mediados de la década pasada. Sin embargo, este conocimiento no me había preparado para ver de primera mano la magnitud de su grandeza. Cuando usted entró al salón, vestido con su uniforme militar en azul, rojo y dorado, todos los presentes guardamos silencio porque su imagen era tan majestuosa como debió serlo la de Carlomagno en persona. Pero no se trataba solamente de los ropajes, pues su mirada, su voz y su forma de expresarse transmitían una autoridad natural que nunca se había visto en este lado del océano. Si entre los asistentes a la gala había alguien contrario a sus ideas, estoy segura de que la grandiosidad de su presencia lo hizo cambiar de opinión.

Han pasado cuatro meses desde nuestro breve encuentro y no ha transcurrido un solo día en el que no reviva en mi mente el momento de su entrada al salón y las palabras que intercambiamos. He perdido todo interés en asistir a reuniones o conversar con otras personas pues, luego de haberlo conocido a usted, todo lo demás palidece, así como las estrellas se vuelven invisibles una vez el sol se asoma en la bóveda celeste. He concluido que no hay en todo el continente un hombre como usted, y probablemente no lo vaya a haber nunca más después de usted

Sepa usted, su excelencia, que no solamente sus soldados están dispuestos a morir en su nombre, pues no hay nada que una mujer como yo no haría si usted así lo pidiera. Le pido disculpas si mis palabras le parecen demasiado atrevidas, pero no deseo minimizar mi admiración hacia alguien con sus innumerables logros y cualidades.

Excelentísimo general, le ruego no sentirse obligado a contestar esta carta, pues mi objetivo con ella no es llamar su atención hacia mí, que no la merezco, sino agradecerle por toda toda la grandeza que con su sola existencia usted ha permitido al mundo conocer. Pero, si a bien tuviera contestarme en un par de líneas, al menos para hacerme saber que me ha leído, traería a mi corazón más alegrías de las que esta humilde servidora ha sentido en su larga vida.

Su más fiel seguidora

Cecilia Santos