Preludio

Una gota cayó o eso le pareció escuchar, no sabía si era el agua que se desbordaba por el rededor de la fuente o su sangre cayendo sobre esta, la segunda opción sonaba más válida; intentó moverse, pero no había una sola fibra de su ser que no estuviera adolorida.

Se percató que el líquido a su alrededor no era del tono normal que debería tener el agua, está, estaba totalmente de un matiz rosáceo y comprendido que aquel malestar que había sentido en su parte posterior correspondía a una cortada mortal hecha por esa horrible criatura.

— ¿Por qué todo termino así? — Se preguntó

Sintió a ese ser maligno pararse frente al él, sus ojos rojos lo miraban con excitación, el dolor en su espalda fue desplazado ahora por el terror de ver como su pecho era abierto con brusquedad dejando al descubierto sus entrañas, todo había terminado.

— Adiós mamá