Nota: Escribí el capitulo más rápido de lo que esperaba y quizás sea porque estaba en mi cabeza desde que comencé el tercer capitulo. El quinto no tardará mucho en salir ya que es corto (y trata paralelamente lo que ocurre en la Fortaleza con Victor y los sobrevivientes de la misión de este mismo).

Tengo varias sorpresas para este capitulo, disfrútenlo.


Capítulo 4: Porque somos niños aún.

Habían estado caminado por alrededor de tres horas o quizás más, es difícil decirlo cuando no se usan relojes, pero se podía más o menos presumir por la posición actual de sol. En este pequeño lapso de tiempo las cosas estuvieron bastante bien; aunque Hector no paraba de quejarse de todo y por todo, estaba levemente amortiguado gracias a Emmanuel y David que parecían estar atentos a que el muchacho no se pusiera demasiado denso o causara demasiado revuelo que atrajera atención indeseada. Selena, por otro lado, estaba pegada a él, lo que limitaba su movimiento y lo irritaba a cada segundo; Laura había intentado, muy insistentemente, en que ella se separara y viajara a su par, pero la niña estaba renuente abandonar la protección que su líder podría otorgarle. Las cosas podrían ser peores, sabía, pero también mejores. Pero había aprendido de los errores del día anterior, todos lo hacían cuando el moreno era un constante recordatorio al hacer muecas de dolor por la herida recibida al reír o tener que moverse para ocultarse en algunos lugares específicos. Había, indiscutiblemente, una atmosfera sofocante entre temor y culpa que los agobiaba.

Las cosas en el mundo no estaban tan tranquilas, aunque podría parecer lo contrario. En este lapso de tiempo debieron de ocultarse de una manada de canimut, luchar contra un chipmut (esta criatura era una ardilla mutada, que no tiene un gran tamaño (podría asemejarse a un gato domestico gordo y particularmente grande) pero que poseía unos frontales bastante dañinos y una necesidad casi robótica de masticar todo lo que se cruzara frente a este; la dificultad de luchar contra estos era que al ser pequeños son escurridizos y podían volar) y adentrarse a lo que se podría considerar una selva (plantas mutadas que crecieron sin que nada las detuviese abarcando gran parte del vecindario que tenían que cruzar). Este último lugar es donde se encuentran actualmente cruzando, mientras que David no había puesto ninguna traba o queja real ante las elecciones del líder, en este momento no pudo aguantar su argumento. Era difícil comprender cómo pensaba el muchacho, pero nadie se puso a intentar hacerlo dado que lo preferían tan extraño como era. Él literalmente y citamos dijo: "hay tanta humedad aquí que mi cabello está electrificado, te culpo, Martin, por parecerme a una escoba de paja". Aunque su propio argumento siguió un rato más mientras tocaba su cabello y se comparaba con otros elementos semejantes, nadie se atrevió a discutir o corregir sus palabras, demasiados absortos por la espontaneidad y hasta narcisismo de este. Esto produjo un momento de liberad de tensión, mientras reían y el mismo Emmanuel le daba un codazo a David recordándole que no fuera gracioso ya que le dolía reír, pero sin parar de hacerlo. Casi, por milagros de este mundo extraño, podrían parecer jóvenes adultos normales en una simple excursión. Desgraciadamente no lo eran.

Hector rompió la atmosfera mientras, intentando ser aceptado por el grupo o mismo tener el mismo valor que David, tomaba una de las plantas cercanas para hacer algún acto divertido (que nadie comprendió porqué o cómo se le ocurrió siquiera pensar en hacerlo). Las risas se cortaron tan abruptamente que parecieron jamás existir, mientras Martin se lanzaba sobre el muchacho en espera de alejarlo de la mutada planta carnívora que este parecía interesado en usar como sombrero. Laura contuvo su aliento, sin poder reaccionar lo suficientemente rápido para tomar su arma y hacer algo; todos se movieron, tan lento que parecería una mala película de acción, pero tan rápido que sus cerebros realmente no llegaron asimilar que debían de hacer. La planta no dudó un instante, mientras sus hojas se separaban, las espinas puntiagudas que conformaban sus "dientes" se abrían paso y en un parpadeo contenían la cabeza del joven. El muchacho gritó amortiguadamente dentro de la mandíbula de esta, mientras sus manos y piernas se agitaban discordantes; Martin tomó su cuchillo de caza y comenzó a intentar cortar el gran tallo que podría conformar el "cuello" del mutante. El tiempo era demasiado lento, mientras la misma Laura se acercaba a socorrerlo en el intento de cortar tan rápido como pudieran y Emmanuel junto a David intentaban sostener el cuerpo casi convulsionante del chico. Fueron segundos eternos hasta que la última fibra que unía la cabeza con el resto del cuerpo de carnimut al fin se separaba. Y en un acto de un parpadeo ambos cuerpos cayeron inertes en el suelo.

— ¿Él…? —, la voz de Selena los sacó del pequeño transe al que ingresaron al ver ambos cuerpos inmóviles en el suelo; dudosa y con un "está muerto" aún en la punta de su lengua. Martin, tercamente, negó con su rostro y haciendo señas mudas, con ayuda de David abrieron las mandíbulas de la planta. Aunque la cabeza de Hector no fue arrancada y las marcas de las espinas –que parecían dientes sobre la piel- comenzaba a sangrar, no hubo movimiento de este. Contuvieron su propio aliento, mientras la mano temblorosa del líder se acercaba a buscar el pulso del caído, temeroso de saber la verdad de lo sucedido. Su extremidad, fría y húmeda, se posó sobre el cuello y cuando su piel rozó la ajena este se agitó violentamente, respirando y jadeando. Hubo una risa nerviosa colectiva que no pudieron reprimir.

— Rápido, Selena, las vendas —, instruyó el líder, notando que la sangre fluía cada vez con más rapidez y que, si bien no había muerto aún, cabía una gran posibilidad si lo dejaban desangrarse. Con torpeza ella comenzó a rebuscar en su mochila, tardando demasiado, y fue la misma Laura que impaciente la sacó del medio y consiguió ella misma el elemento deseado. Comenzó el trabajo de parchear, acostumbrada por curar a David cuando se ponía muy físico con Emmanuel (y siempre perdía, irónicamente). Aunque pronto la recubrieron, la sangre se filtraba con rapidez y no parecía tener muchas intenciones de cesar, siseando bajo y maldiciendo, el equipo sospesó sus posibilidades hasta que la voz de la médica en entrenamiento salió dudosa.

— Hay que suturar la herida.

— ¿Y qué esperas para hacerlo? —, cortó bruscamente Martin a la chica, como si realmente esperase que ella tomara cartas en el asunto y no solo se quedase parada a varios pasos con nerviosismo. ¡Ella estaba aprendiendo medicina!, debía, mínimamente, tener iniciativa para solucionar esta clase de problemas. Con un gruñido bajo, se levantó de su lugar y acercó a ella, quien aún no se había movido ni un centímetro más o menos; extendió su mano, sujetándola del antebrazo con más dureza de la requerida y dejando una mancha de sangre en su ropa en el proceso antes de empujarla en dirección del herido. Hector intentó balbucear algo, mientras su mano se movía hacia su cuello y hacia una mueca de dolor; Selena chilló tanto sorprendida y asustada por la acción del líder lo que atrajo la atención del lastimado y distrajo momentáneamente.

Con manos temblorosas y poco expertas, intentando de ver entre la sangre y suciedad, ella comenzó a cumplir la demanda. Laura y David se alejaron para darle espacio, mientras la mujer se acercó para intentar calmar a Martin que parecía estar al borde de un colapso, el rubio tomó como misión comprobar que nada hostil estuviera cerca de ellos. Emmanuel cumplió la tarea de socorrer a Selena, mientras estaba instruía muy dudosa en que hacer o dejar de hacer, el muchacho parecía más calmado y eficaz que ella misma en la tarea, pero no intervino activamente y solo la guio en silencio. Era fácil ver la diferencia presentada entre aquellos que poco han vivido de este mundo y los que sí lo han hecho; como bien creía el líder, traerla a ella y al chico había sido un error, era prácticamente mandarlos al matadero y por primera vez en casi toda una vida se preguntó si ella se había equivocado al sugerirle lo contrario. De la misma forma que esta idea llegó a su mente se fue, sabía que había una razón y creía saber cuál, aun así, no quitaba el hecho de que eran niños jugando a ser héroes.

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Es difícil, en una situación como esta, saber cuál es la mejor decisión a tomar. El accidente de Hector, pese a no haberlo matado aún, había abierto una baraja de acciones que debía de decidir y era el peso de Martin descubrir cuál sería la correcta a desarrollar. Por un lado, no estaban tan lejos como para regresar, dejar al herido y retomar su misión, pero esto mismo los llevaría a perder demasiado tiempo y progreso realizado lo que estaría entorpeciendo toda la misión en sí. Por otro lado, podrían continuar, arrastrar al herido hasta salir de la parte "selvática" y buscar una casa donde pasar la noche en espera de que al día siguiente pudieran continuar sin mayor contratiempo. Esta parecía ser la mejor opción, pero sería llevar a alguien que ha perdido mucha sangre, con riesgo a morir aún y un peso muerto sobre sus espaldas. Pero no hay que olvidar, tampoco, que en cuanto más rápido llegaran a las tiendas y supieran si había material, más rápido podrían reconstruir su muralla y proteger nuevas generaciones de este mundo caótico; el peso de uno sobre el de muchos era lo que hacía dudar cuál sería lo correcto a realizar. No tuvo corazón de pedirle opinión a sus compañeros de equipo, temiendo contrariedades y luchas que separarían la camarería que apenas se sostenía por tiras de cinta mal pegadas.

El líder observó cómo Selena se encuentra sentada en el suelo, con la cabeza de Hector en su regazo y este se encuentra desmayado; ella acaricia su cabello con ternura, difícilmente se puede saber si es para liberar su propio estrés o real cariño hacia el muchacho. Emmanuel y David seguían mirando el perímetro, en silencio hablan de algo que no lograba escuchar, pero parecía lo suficientemente civilizado como para no alertarlo. Laura hacía lo mismo solo que del lado contrario y en momentos se detenía para observarlo como si estuviera a punto de decir algo, pero se arrepintiera en el último momento. Martin, como era de esperarse, pensó profundamente mientras los miró con atención a todos; contra la pared más lejana, mientras siente el peso de mundo oprimirlo y el pensamiento intrusivo de: "¿qué haría Victor en una situación como esta?" carcomiéndolo por dentro.

— ¿Qué haremos? —, se atrevió a indagar el moreno. Emmanuel dejó su lugar junto al rubio, con su rifle en mano y con firmeza en su andar se acercó al líder en espera de transmitirle un mensaje sub textual de: "te seguiré donde sea". O al menos eso quería creer que significaba el lenguaje corporal que el muchacho despedía cual cachorro entusiasmado. El resto de las miradas se posan en ellos al instante que la pregunta flota en el silencioso lugar; puede sentir, así, como hay una expectante necesidad de movimiento que el resto del equipo irradiaba casi con violencia. Martin, carraspeando, se alejó de la pared y cerrando sus ojos unos momentos decide la siguiente acción a tomar. Rezó, a cualquier dios que podría oírlo, porque fuera la correcta.

— Seguiremos —, afirmó mientras se enderezaba lo suficiente para demostrar autoridad y no dejar lugar para las quejas; Selena aun así abrió su boca, mientras fruncía su ceño, claramente consternada por la elección. Antes de que pudiera siquiera decir algo, continuó descartando cualquier idea que ella podría aportar—, David, llevarás a Hector. Cruzaremos la selva y buscaremos un refugio donde descansar. Si él empeora para mañana, regresamos.

— A la orden capitán —, murmuró con burla el rubio, aunque activamente no se opuso; su actitud aún pasiva debía de deberse completamente a la culpa que sentía y que, posiblemente, se agravió con este suceso. Se acercó al herido y con ayuda del Em lo colocaron correctamente en su espalda. Con todo acomodado, Laura se acercó para murmurarle algo a Selena que el líder no llegó a escuchar, pero pudo observar como esta parecía aún más disgustada. Poco le importó, el sentimiento de sus compañeros era menos importante que la misión, al final de cuentas, del mismo modo que los propios.

Se acomodaron para que Martin liderara, siguiera Emmanuel dejado así en el centro a David y Selena, para que protegiera de tal modo la retaguardia Laura quien era la mejor opción considerando todo. Con la formación lista, armas a media asta, comenzaron su camino. Si no tenían mal pensado el camino debería de ser recorrido entre dos o tres horas más, si no se detenían o eran atacados. Esto lo permitiría alejarse lo suficiente antes de que llegara el anochecer, considerando que el mediodía apenas los había dejado hacía unas cuantas horas.

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Un grupo de chipmut los atacó a mitad de la marcha, primero fueron bombardeados por lo que presumieron eran avellanas (o similares) y luego aparecieron los mutantes en cuestión. Rodearon a David para protegerlo debido a que él no podría defenderse, pero también estaba la cuestión de que Selena no había sacado su arma y sólo se apegaba a la espalda de Martin como si este fuera su escudo humano. Susodicho había intentado de quitársela, no solo porque ella debería de formar parte de la formación de defensa, sino porque estaba entorpeciendo sus movimientos y haría que ambos sean atacados a este paso. Gruñó, aunque no verbalizó una demanda para que se alejara, mientras tiraba de su hombro sujetado en espera de pasarle el mensaje y se defendía de las pequeñas (pero muy afiliadas) garras de la criatura que intentó rasgar su rostro. Laura gritó a sus espaldas, pero no se permitió girar y dejarse a sí mismo con la guardia baja.

— ¿Estás bien?

— Bien —, gruñó ella como respuesta al mismo tiempo que empujaba a una de las criaturas con el lado no filoso de su arma y giraba esta con intención de clavarle la punta a cualquier parte con tal de hacerle algo de daño. La sangre salía de su brazo dañado, pero sin darse por vencida o sucumbir al dolor electrizante que sentía extenderse por todo su cuerpo, continuó hasta que consiguió su objetivo.

Emmanuel por su parte era más lento en el ataque, ya que estaba apuntando con su rifle, pero más preciso. Bajó a dos de los mutantes antes de que se acercaran, aunque un tercero fue difícil ya que cuando se giró para apuntarlo mejor sus puntos de sutura tironearon y lo hicieron bajar su pose; fue un simple acto, reflejo, que lo llevó a ser un blanco fácil. Si no fuera por el mismo David que lo empujó para que cayera al suelo, las garras del animal hubieran arañado su cuello y posiblemente degollado. Aun así, sin darse cuenta de la salvación entregada, el moreno lo llamó idiota y se giró, quedando aún recostado en el suelo, para apuntar la criatura que ahora con el bache decidió atarlo al rubio. Indiscutiblemente ellos podrían llevarse mal, antagonizarse, pero jamás dejarían que el otro sufriera si podían evitarlo. Y con ello, con un poco de dificultad, volvió a pararse y retomar su posición mientras acaban con los mutantes restantes.

Cuando el último cayó a los pies de Martin, mientras este arrancaba el cuchillo que se clavó en el cuello de susodicho, el líder se alejó de la formación. Lo siguiente fue algo que no se vieron venir, no de él considerando que era bastante pasivo y lo sabían por experiencia, habían pasado años apretando los diversos botones del castaño. Pero entonces él se acercó a Selena, con su cuchillo aún en mano y goteando sangre extendió su otra mano para sujetarla del antebrazo con fuerza y zarandearla fuera del círculo.

— ¿¡Qué demonios está mal contigo!? —, su voz se elevó tanto que hizo eco en las paredes del lugar. Hector se removió pareciendo querer despertar, pero sin lograrlo para la suerte de todos ya que no sabían si eso añadiría más furia en el líder—. Tienes un arma, te enseñaron a usarla, ¡no puedes usarme de escudo e inmovilizarme! ¡Harás que nos maten a todos y peor aún, ni siquiera puedes hacer el único trabajo para el que viniste! —, acusó sin dudarlo un segundo, haciendo hincapié a su última palabra señalando al cuerpo que transportaba David –con la mano que sostenía el cuchillo para agregarle más drama- y lo lenta que fue para presentar primeros auxilios—. Eres inútil.

La sentencia llegó como una pila de plomo para todos. Laura que estaba mirando su brazo sangrar se detuvo para obsérvalo y juzgarlo en silencio por sus duras palabras. Ella sabía lo que era ir a una misión por primera vez, todos lo hacían menos Selena y Hector; todos habían cometido sus errores en su momento, pero a diferencia de estos dos últimos, habían sido salvados por Victor al formar parte de su grupo en primera instancia (y habían sido misiones leves). Emmanuel estaba por decir algo, su rostro mostraba claramente su negativa al actuar del líder y no dudaría en enfrentarlo; dio un paso hacia este, pero antes de poder acercarse más, Lau lo detiene y niega con firmeza. Parece haber una pequeña lucha entre ambos, pero innecesaria cuando David es quien no puede guardar su opinión.

— Si tan inútil crees que es, ¿para que la trajiste?

Ella me lo pidió.

— Oh, claro, lo siento. Cierto que "yo señor líder" haría lo que fuera por la jefa, si ella te pide que te tires desde la punta de la muralla seguro lo haces, ¿no? —, aunque David tenía un punto bastante real, también dejaba a la vista otra cosa que nadie se atrevía a decir en voz alta. Cuestionarla, enfrentar sus elecciones, nadie nunca lo hacía ya que se creía que había una lealtad completa. Esto demostraba que era una falsa creencia.

— A diferencia de algunos, yo no cuestiono las ordenes de cargos más altos que el mío.

— Martin, acéptalo amigo, ella tiene nuestra edad y no ha salido de la muralla desde nunca. Crees que nos va a salvar de este puto mundo, pero amigo, está tan o más pedida que nosotros.

— No entiendes nada.

— Lo hago.

La grieta se formó antes de que siquiera se dieran cuenta, aquello que el líder estaba intentando de evitar salió a la luz. Mientras que David se las apañaba por defender a Selena, con argumentos que dejaban a la líder de la fortaleza de mal pie, Martin seguiría defendiéndola a ella con todo su ser. Sabía y entendía la razón por la cual traer a la médica amateur, mismo por eso actuaba como actuaba. Debía de fortalecerse, vivir tras las paredes la volvió dependiente y temerosa, lenta en su actuar y por ende un estorbo. Era endurecerse o morir, no había más opciones. Pero parecía ser que el rubio no veía eso, ninguno de su equipo al parecer, considerando la mirada que estos le regalaban y la duda que estaba allí. ¿Realmente desconfiaban de la única persona que los sacó del maldito infierno?, parecía que ser así. Quería discutir, quería mostrar sus dientes y golpearlos hasta que entraran en razón, quería, tan fuerte, hacer algo para que ellos entendieran las razones de todo, pero parecía que sólo él lo hacía. Entonces, ¿eran reales o eran excusas que se inventaba para aceptar las ordenes sin dudar?

En algún punto de la discusión que llevó a que Martin y David estuvieran cara a cara, solo con unos centímetros separándolos, Selena se había movido tras este último notando que él era un mejor escudo humano. El líder hirvió aún más ante eso, detestando con toda su alma a la mujer. La actitud, su entorno, olía tan mal que se sentía enfermo desde el mismo momento que la sacó de su casa y no se despegó de él. Las cosas se caían en pedazos a sus pies y todo por culpa de una niña que se negaba a empuñar su arma en espera que un hombre la salvara. Sintiéndose aún más nauseabundo por ese concepto, posiblemente demasiado contenido por mujeres que le darían un buen golpe por intentar salvarlas cuando ellas podrían por sí mismas, terminó chasqueando su lengua contra su paladar y enfundar su arma. Miró a Laura, quien desvió la mirada con culpa y luego pasó su mirada a Emmanuel, quien mantenía sus labios unidos en una línea firme y negaba con el rostro. Entendiendo el mensaje, dijo lo único que podía.

— Hay que continuar.

Martin podía sentir como todo era cuestionado a sus espaldas. Mientras Selena ganaba la gracia de sus compañeros, el resto del equipo comenzaba a dudar de la mayoría de las cosas realizadas hasta el momento. Compartían anécdotas en silencio de cosas que fueron instruidos hacer y que creían que debieron de hacerse de otro modo; con los supuestos de "que pudo haber pasado" de hacerlo de tal o cual manera y con ello el desestimo de las elecciones de ella. Se mordió la lengua, para no decir nada contra lo que decían y dejarlos expresarse, sacar todas sus dudas y poner todo desde otra perspectiva. Podía creer que era lo que necesitaban, él mismo necesitaba creerlo así. Desgraciadamente esto estaba haciendo que el viaje, al menos para él, se volviera más sofocante y molesto, en especial porque él realmente la defendería a muerte y no hacerlo lo hacía sentir que la traicionaba. El horrible sabor de esto último, persistente en su boca, estaba volviéndolo loco. Para distraerse hizo un reconteo de lo que debía de haber y sumó, a todas sus tareas, el estar pendiente por el desarrollo con este último desarrollo del equipo. A veces se cree que el enemigo está fuera, pero la mayoría de las veces está justa al lado tuyo.

Sin instancias que los llevaran a tener que volver a forjar una formación de defensa, terminaron saliendo de la selva poco antes que el sol se pudiera. El cielo anaranjado parecía casi un milagro, considerando la poca luz que se filtraba por el frondoso y entretejido techo que habían formado las plantas mutadas en la presunta selva. Ahora, libres de esto, se sintieron un poco mejor. Las vacías calles casi destrozadas, vehículos viejos y algunos huesos de animales y hasta humanos muertos hacía demasiado tiempo fue la desoladora imagen que los recibió. Apenas se dejaron recaer en eso, mirando las casas cercanas en busca de la más intacta y con mejor posibilidad de convertirse en su refugio de día. Necesitaban, casi con urgencia, detenerse; no solo por el herido que ya pesaba demasiado en la espalda de David, sino porque no habían comido nada desde que habían ingresado a la selva hacía horas y sus cuerpos ya se quejaban por la falta de sustento. Tardaron un poco más en contra el lugar idóneo, cuando el sol ya estaba fuera y la poca luz que la luna menguante proporcionó, no tuvieron más elección que ir a la que parecía mejor pese a no saber si lo era realmente. Peinaron el lugar, amontonaron cosas en los lugares correctos y subieron al primer piso (ya que eligieron una casa con un piso). Juntaron todos los materiales necesarios en una única habitación que compartirían y mientras que Emmanuel y Selena revisaban a Hector, David y Laura buscaron cualquier cosa útil dentro del nuevo "hogar".

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Martin hacía la primera guardia, a pesar de no haberlo informado verbalmente o realmente separar susodichas. El líder había optado por alejarse de ellos, al menos lo suficiente para dejarlo pensar y calmar esa sensación persistente de que algo estaba mal que tenía desde que entraron a la selva. Con el rifle de Emmanuel en mano, se sentó en una de las ventanas de la casa que daba hacia las calles de la parte superior, a dos cuartos de donde sus compañeros estaban. Ni siquiera se dio cuenta que había pasado mucho tiempo hasta que Laura irrumpió su momento de meditación (en realidad intentaba mantener lo más callada posiblemente su mete mientras miraba de arriaba hacia abajo la cuadra en busca de cualquier peligro).

— Te has perdido la cena —, fue lo que ella dijo, mientras tendía un plato de procedencia cuestionable que tenía algo similar a un guisado hecho con las conservas que habían guardado para el viaje. Sin decirle nada, Martin tomó el plato ofrecido y comenzó a sorber el contenido tibio. Su mirada realmente nunca abandona la calle, pese a que de reojo puede observar y sentir a la chica acomodarse a su lado, también mirando la calle. El silencio se instala en ellos hasta que el alimento se acaba y el plato es colocado con un ruido menor en el suelo.

— Deberías dormir.

— Lo haré, pero antes tenemos que hablar —, comenzó Laura con voz suave, no había duda en su tono ni regaño, solo resignación. Mordió su labio inferior mientras pensaba como abordar aquello que quería comunicarle a su líder y susodicho no dijo o hizo nada para alentarla o desalentarla de ello. Esperó, paciente y calmado, mientras miraba por la mirada del rifle creyendo haber notado movimiento—. Lo que dijo David…

— No importa.

— Pero lo hace —, insiste con rapidez—, yo sé que ella te salvó la vida, lo hizo con todos, pero hay que aceptar que es una niña.

— Tu también eres una niña y no por ello cuestiono lo que haces.

— Es distinto.

— No. Yo no cuestiono lo que haces o dices porque sé que hay una razón para ello. Lo mismo con ella, sé que hay mucho que desconocemos de ella y eso mismo no nos da derecho a dudar.

Cuando las palabras abandonan los labios de Martin los silencios las acompañan. Hay un momento donde Laura analiza lo escuchado, parece perdida en el paisaje fuera y él no tiene razón para interrumpir su descubrimiento o pensamiento en sí, así que continúa su única misión del momento. Apenas percibe el movimiento que ella hace, separándose del marco de la ventana para posicionarse lateral a él, frente a frente, mirándolo como si buscara alguna clase de verdad dentro suyo. Se gira, por simple instinto, para preguntar qué sucedía cuando sintió su mano posarse sobre el codo que mantiene el rifle erguido, antes de darse cuenta su boca se posiciona sobre la suya. La sorpresa hace que tres cosas sucedan en secuencia: su rifle cae para quedar vertical colgado en su brazo y golpea el plato, lo que produce un estallido bastante llamativo; Laura lo empuja hasta que queda presionado contra el marco y siente la madera clavarse entre sus omoplatos, puede sentir la sanidad de sus labios y lo agrietados que están a su vez, el sabor lejano de la comida recién ingerida y oler, por debajo de la sangre y sudor, el aroma propio de ella. La tercera cosa que sucede, consecuentemente a esta, es que David irrumpe en la habitación golpeando la puerta con fuerza contra la pared al abrirla debido a que creía que algo malo había sucedido. Hay algo que se desarrolla después, cuando aleja a Laura suavemente, cuando David grita indignado y cuando este mismo pisa fuerte fuera del lugar. La puerta principal se cierra de golpe y todas las piezas, nuevamente, caen sin forma alguna.


Nota: Selena no iba a ser un personaje que odiara, no era su idea, pero al final lo es. Se que Martin se ve muy molesto y quizás salga un poco de su caracter normal, hay que tener en cuenta que la situación de Hector lo puso en un gran aprieto ya que él es el líder y todo lo que suceda con su gente es su responsabilidad; tambien no ayuda mucho los siguientes sucesos. El final, no iba a ser así, pero decidí adelantar un poco este proceso del enamoramiento de Laura por Martin que viene recorriendo desde muchos años ya (?).

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