Capítulo 22

El viaje en avión era eterno y aterrador, la nave subía y bajaba constantemente, solo de noche dejaba de moverse un poco, pero a Jasón le costaba dormir, tenía la sensación que arderían los motores y caerían en medio del océano eterno. Cuando fue a la isla no tuvo tanto miedo, y fue el doble del trayecto, pero al parecer Francia estaba más cerca pero el camino que eligieron los pilotos o quienes elegían las rutas, no se fijaron en los pozos de aire.

Benjamín parecía no verse para nada afectado por ésto, ni Andrew, ni Anna, Avril sonreía divertida cada vez que sucedía, mientras Sasha sufría igual que él.

El viaje a París término y Jasón tenía ganas de besar el suelo, pediría regresar a New York en barco, pero mientras estuvieran allí, disfrutaría de cada pulgada de la cuidad, aunque se tuviera que escapar de Andrew. Al llegar a la casona que se encontraba cerca de la Torre Eiffel, se quedó impresionado con la ciudad, con su belleza, con lo que le transmitía. Benjamín disfrutaba mirándolo, le sonreía tomado de su mano, allí en la casona, se encontraban Matthew y Scott, quienes los recibieron con una sonrisa.

-Hola.- saludo emocionado Scott abrazando a su nieta, que entro primero.

-¡Abuelito!, te extrañe mucho.- respondió está abrazándolo de nuevo.

-Bienvenidos.- dijo Matthew sonriendo y abrazando a su hijo primeramente.

-Hola papá.- respondió éste suspirando en la emoción.

-Buenas tardes tío.- saludo Anna.

Matthew la saludo de la misma manera que a su hijo, mientras Scott no dejaba de acariciar el rostro de Benjamín.

Matthew palmeo el hombro de Jasón y le dio un abrazo, luego saludo a Sasha que era más formal en su saludo, Scott abrazo acogedoramente a Anna y luego de eso a Jasón de la misma manera, al igual que con Sasha.

-¿Como estuvo el viaje?.- pregunto Matthew, mientras los cien empleados que aparecieron de la nada, tomaban las maletas y las subían a la planta alta.

-Tranquilo.- dijo Andrew.

Jasón lo miro con la sorpresa en su rostro.

Scott se percató de eso y sonrió.

-Parece que a ti no te pareció tranquilo.- le dijo a Jasón.

-No dejaba de moverse.- respondió éste, mientras caminaban hacia los sillones en la sala.

-Estuvo un poco brusco por momentos.- concordó Avril. -¿como estuvo la fiesta de los globos?.- preguntó tomada del brazo de su abuelo Matthew.

-Lindo, cada año está más lindo.- respondió Scott de la mano de Benjamín.

-Yo saque entradas, pero no llegábamos.- dijo éste.

-Si, me comento tu madre, pero el año que viene podrán llegar, estoy seguro.- respondió Scott.

Se sentaron en los sillones de la sala mientras hablaban de todo un poco, Jasón no dejaba de ver el esculpido en las paredes, eran ángeles que parecían salir de éstas por momentos, también le llamaba la atención las obras de arte, parecían muy costosas, más que las que tenían en New York.

-Son de mi suegra...- dijo Scott. -los cuadros y las estatuas, el relieve de las paredes... Los ángeles, los mande a hacer yo cuando ella murió... Me gustaba creer que ella aun estaba aquí... Amaba esta casa.-

Jasón lo miraba atento y luego al lugar, unos empleados llegaron con aperitivos para que consumieran, mientras preparaban la cena.

-Era el lugar en el mundo de mi madre... Y le pidió a Scott que lo hiciera suyo... Así que él lo hizo.- respondió Matthew mirando con amor a su esposo. -bajo el cielo para que nos acompañe.-

-Es hermoso... Realmente, parece... Que salen de las paredes.- comento Jasón mirando el relieve.

-Los murales de los hoteles y cafeterías, son obra de mi papá también.- dijo con orgullo Andrew, mientras tomaba un café y unas masas.

-Es su firma.- concordó Anna haciendo lo mismo.

-Es un ángel mas.- concluyo Matthew mirándolo.

Scott negó con la cabeza, con cierto rubor en sus mejillas.

-Basta, que más de una vez, las amigas de Pam...- dijo y luego miro a Jasón. -Pam era mi suegra... Sus amigas se burlaron de mis ángeles en New York... Puse luces desde las ventanas hacia el techo, reflejaban ángeles, pero la bruja esa... ¿Como se llamaba?...- preguntó a su esposo.

-No me acuerdo.- respondió éste.

-Bueno, una bruja de la alta sociedad...- dijo en tono de burla Scott. -me crítico los ángeles... Y todo... Pam me dejo decorar la mansión, y esa mujer crítico todo...-

-¿Y no le dijiste nada, tío?.- pregunto Anna.

-La eche... Estaba... Tome un poco demás, y eso me dio valor, nunca le hubiera dicho nada de no ser así, pero ¿sabes lo que hizo al día siguiente?.- pregunto Scott mirando a su nuera. -salió por los medios a decir que yo era un corriente, mal educado.-

-No es cierto.- dijo escandalizada Avril comiendo una masa fina.

-Ricky tuvo que arreglar eso, el era mi representante en esa época, ¿no?.- preguntó a su esposo.

-Seguramente, fue siempre tu representante.- respondió éste.

-¿El tío Richard?, ¿era tu representante?, ¿de qué?.- preguntó Andrew.

-De cuando era modelo.- respondió con una sonrisa Matthew.

-Esa fue otra ocurrencia de Pam.- dijo Scott.

-Pero tus fotos son historia abuelito, aun están en las campañas publicitarias.- respondió Avril.

-¿En serio?.- preguntó Matthew. -deberías cobrar por eso.- le dijo a su esposo.

Andrew río fuerte, su padre no perdía tiempo, todo era un negocio para él.

-No quiero saber más nada con eso... Era un suplicio trabajar de modelo... Las publicistas... Son un infierno.- respondió con una mueca en su rostro.

-Cuando era niño trabajabas con publicistas.- comento Andrew.

-No es lo mismo ser el dueño, que ser empleado.- respondió él.

-Tú nunca fuiste empleado.- dijo Matthew a su esposo.

-Eso no lo sabían los publicistas, eran crueles, todo el tiempo me decían o hacían notar que yo no era modelo, que era un acomodado... Una me dijo una vez que no tenia cuerpo para lucir la ropa, eso y ni que hablar cuando llegaba con alguna marca, me gritaba hasta cansarse.-

-¿De verdad?.- pregunto Andrew.

-Si, no sabes lo que fue ser el novio de tu padre, y luego su esposo... Era el trepador, oportunista, sin talento ni dinero... Tú naciste en éste ambiente al igual que Anna y los niños, yo caí con un paracaídas a un nido de culebras... Me llevo mis buenos dolores de cabeza, hasta ser el que decidía.-

Matthew negaba con la cabeza.

-Era muy bueno tu padre, yo lo arreglaba rápido.- dijo éste ultimo, mirando a su hijo.

-Me imagino.- concordó Andrew sonriendo.

-Es un mundo bastante frívolo, y si, hay que tener cuidado y cintura.- comento Anna. -pero hiciste un excelente trabajo tío.- le dijo a su suegro Scott.

-El trabajo lo hizo todo Pam, ella era un pez en el agua, cuando entraba, todos se ponían de pie, la respetaban mucho.- respondió éste.

-Tu hiciste mucho, mantuviste la firma en la cima, y así hoy sigue allí.- dijo Matthew mientras lo miraba lleno de amor.

Scott sonrió observándolo de nuevo.

-Y... Nosotros la llevaremos a otro nivel... La nueva colección está terminada y es... Fantástica.- dijo Avril con una enorme sonrisa.

-Y si nuestro pequeño diseñador se enfoca...- comento Anna mirando a Benjamín. -no habrá nadie sobre nosotros, ni debajo.-

Benjamín se puso nervioso y Scott acaricio su mano.

-No lo presiones, ya fluirá.- dijo éste.

A Benjamín le brindo alivio las palabras de su abuelo.

-Entonces, ¿como están Samuel y Lelé?, ¿la pasan bien en la granja?.- pregunto Matthew.

Avril saco su celular y le mostró una foto de Sam y Lelé, ellos se encontraban vestidos con jeans y chaquetas, unos sombreros de vaqueros y se encontraban junto a Philip y Julián, los padres de Theo, quienes sonreían ampliamente, la sonrisa de Lelé indicaba que disfrutaba del evidente malestar de Samuel.

Matthew río al verla, al igual que Scott.

-Están toqueteando vacas y limpiando el campo de calabazas. La pasan bien.- comento Andrew tomando su café.

-Se dice ordeñando.- corrigió Anna.

-¿Se imaginan eso?.- preguntó Avril a sus abuelos con una amplia sonrisa.

Matthew fijo sus ojos en sus ex empleados.

-Se ven bien Julián y Philip, tienen tu edad, ¿no?.- le pregunto a su esposo.

-Si, veinte años.- respondió Scott sonriendo.

-Obviamente.- dijo Matthew. -les llamare ésta semana, hace mucho que no nos vemos.- comento mirando a su esposo.

-Les gusta ese lugar, todos los quieren, viven cerca del pueblo y tienen unos empleados que los ayudan, ganaron varios concursos de calabazas... Tienen surte.- dijo Andrew a su padre.

-No creo que sea suerte, deben hacer trampa...- respondió Matthew. -en eso son muy buenos.-

Andrew sonrió, y Matthew miro a Sasha quien se lo notaba aburrido de la conversación.

-Tus padres...- dijo llamando su atención. -¿están bien?.-

-Emmm, si.- respondió Sasha.

Matthew lo miro unos segundos, y a Avril.

-Y ya conocen a mi nieta, ¿verdad?.- preguntó curioso.

-Si, aunque no hemos ido desde que estamos juntos...- comenzó a decir Sasha.

-Tuvimos mucho trabajo abuelo, éstas son mis primeras vacaciones.- respondió Avril comiendo una masa fina.

Matthew miraba a su nieta y a Sasha.

-Entiendo... ¿Pero ellos saben de su relación?, ¿no?.- preguntó nuevamente.

-Si, ellos saben… y respetan nuestra relación.- respondió Sasha un poco nervioso.

Matthew notaba esto, y se imaginaba que la familia del rubio, no estaría muy de acuerdo con lo que sucedía entre ellos.

-Y tu... Jasón...- dijo cambiando su mirada al joven, quien comía una masa fina y la trago al oír que le hablaban. -tu... Familiar, ¿ella está bien?, ¿sabes cómo se encuentra?.-

-Si, está bien, me envía fotos a diario, está feliz con su abuela.- respondió Jasón.

-Me alegro.- dijo Matthew con una sonrisa, y luego se miro con Andrew.

-Iremos en cuanto podamos.- agrego Benjamín.

-¿A Miami?.- preguntó Matt.

-Si, quiero conocer a la abuela de Siena y Benjamín quiere conocer la casa de Versace.- respondió Jasón.

-Es un lujo que me quiero dar en vida.- comento Benjamín sonriendo.

-Ok.- dijo Matthew mirándolos. Veía diferente a Jasón, más confiado y tranquilo. -¿pudiste responder a tus preguntas sobre tu madre?.- le preguntó.

-No, algunas cosas... Sobre su adolescencia me contó Alejo, pero él no conocía a mi madre...- respondió Jasón.

-Seguramente el mecánico que los conocía, podrá decirte más que ese hombre.- le dijo Andrew al joven.

-Si, yo pienso lo mismo, y por lo pronto restauraré la casa donde me crié, quiero intentar dejarla como la tenían mi madre.- respondió éste.

-Conozco un restaurador magnifico, él ayudo a restaurar algunos edificios antiguos que son de la firma ahora.- comento Anna.

Jasón sonrió agradecido.

-Me encanta eso de la restauración de casas y edificios, ¿recuerdas cuando compramos los edificio de la gran avenida?.- pregunto Scott a su esposo. -estaban destrozados por el vandalismo, fue cuando regresamos a New York después de... nuestro viaje largo... Y quedaron... Destrozados, así que contrate a unos constructores que restauraban edificios, llevo años eso si, además que eran muchos.- dijo Scott haciendo memoria.

-Todo New York estaba destrozado, en nuestro exilio al parecer se devasto la cuidad, los hoteles fueron saqueados, no solos los nuestros, y las casas de la firma… tardamos mucho en volver a la normalidad luego que regresamos.- recordó con cierto dolor en su tono, Matthew.

-Fueron años de una anarquía total, eso les enseño a las autoridades a dejar de cuestionar nuestra intervención, la de la organización.- comento Andrew tomando otra masa.

-Si pues, ahora la organización está compuesta por dos familias, los Mayers y los D`Marco, y no habrá lugar a que nos traicionen de nuevo.- dijo Anna con una sonrisa muy similar a la de Avril.

-Hablando de otro tema, ¿quieren saber que tengo preparado para mañana?.- pregunto Scott.

-¡Si!.- respondió la jóven Mayers.

Scott saco de una pequeña caja que estaba sobre una mesita, los boletos para la Torre Eiffel, se los mostró, Avril sonrió mientras daba pequeñas palmadas, y Benjamín sonrió ampliamente mirando a su novio, quien no entendía nada.

-Es para la Torre Eiffel.- le dijo Ben a Jasón.

Éste sonrió con la felicidad impresa en sus ojos.

-¿No la conoces verdad?.- le pregunto Scott a Jasón.

-No.- respondió éste.

-Bien, tenemos un tour por las capillas y museos, y podremos subir a ver la ciudad desde la habitación de la Torre Eiffel, tengo muy lindos recuerdos de ese lugar.- comento Scott.

-¿Fueron muchas veces?.- pregunto Jasón suponiendo que si.

-La primera vez que pise París, fue en mi luna de miel, ¡y llegue aquí alucinado!, y para mejorar la velada, mi queridísima suegra, nos regalo una noche en esa habitación, imagínate.- le respondió Scott con evidente emoción.

-¡Wow!.- fue lo único que dijo Jasón, imaginando que debía ser muy costoso pasar una noche allí.

-Se saco una cantidad enorme de fotos desde allá arriba.- recordó Matthew.

-Estaba enamorado de la cuidad, aun lo estoy.- confeso Scott con una sonrisa.

-¿Quien no?.- pregunto Anna sonriendo también. -y tu también te enamoraras, ya lo veras.- dijo a Jasón.

Éste le sonrió pensando en todo lo que les esperaba a Benjamín y a él.

-Las maletas ya están en sus habitaciones, si quieren ponerse cómodos, tienen una hora, luego cenaremos.- dijo Scott mirándolos.

-Ok, yo tomare esa hora.- dijo Anna.

-Nosotros también, tenemos que desarmar las maletas.- dijo Benjamín mirando a su novio, quien asintió con la cabeza.

Avril se puso de pie y Sasha la miro.

-¿Podremos ir a dar una vuelta después de cenar?.- preguntó pensando en que vestir para la cena.

-Si quieren.- dijo Scott.

-Si.- dijo ella y Benjamín al unisonó.

-Bien, no hay problema.- respondió Matthew sonriendo.

Todos salieron rumbo a sus habitaciones, el matrimonio Mayers-Parker se quedaron en la sala, les agradaba tener a la familia en casa.

… … …

La cena fue una delicia, y la caminata por las calles parisinas dejaron exhaustos a todos, Jasón quedo sumamente impresionado con la cuidad, con las luces que iluminaban la Torre Eiffel, y la navidad impresa en cada centímetro, en cada local, y cada persona que caminaba las calles de la ciudad del amor. Benjamín iba tomado de su mano, disfrutando de la caminata, ya que pocas veces podían hacer eso, solo cuando no estaban en New York.

Descansar esa noche no costó mucho, aunque al amanecer Benjamín se despertó sin sueño, se levantó sin hacer ruido y se acerco a la ventana, abrió la cortina de tela para ver la Torre Eiffel, la ciudad estaba vestida de blanco gracias a la nieve, blanquecina y soberbia, amanecía París, ruidosa y juvenil, con aroma a humedad, a frío, y a café caliente.

Benjamín sonrió, amaba esa ciudad, la libertad que tenía allí, era un mundo diferente que quería compartir con su amor.

Miro a Jasón y sonrió enamorado, se acerco a él y se acostó de nuevo, no podía imaginar su vida sin él, ese amor que sentía, crecía inmensamente día a día, y sabía que jamás dejaría de amarlo.

Unas horas después, Andrew tomo el café y le agradeció a Mirtha, la encargada de la casa que tenían sus padres en París, su padre Matthew agradeció su café y tomo una masa dulce.

-Si papi te ve haciendo eso, pegara el grito en el cielo.- le dijo Andrew sentado en el sillón del estudio de su padre.

-¿A ti si te dejan comer dulces?, que suerte tienes.- respondió Matt a su hijo.

-Casi... No, no me dejan, a veces un poco y Anna está contando los gramos de azúcar... Y tiene a Theo vigilándome cuando ella no está.- dijo Andrew.

-Si, pues yo tengo a Eloy... Por cierto... Te envía saludos.- comento Matthew.

-¿Como sigue su esposa?.- pregunto Andy bebiendo café.

-Mejor, me aviso anoche que salió del hospital, estará con cuidados en su casa, Cristal está con ellos y con Luca.- respondió Matthew.

-¿Fue un accidente, verdad?, ¿o un atentado?.- preguntó preocupado Andrew.

-Un accidente, el que conducía no pudo detener el auto, la calle tiene pendiente, la nieve no ayudo, subió a la acera y Fiorella pasaba por allí, él la acompaño al hospital cuando llego la ambulancia, por desgracia una pierna rota a nuestra edad es algo que merece cuidados.- respondió Matthew mirándolo.

-Estas cosas siempre me ponen nervioso, y despierta viejos fantasmas.- confeso Andrew.

-No volveremos a eso, vivimos otra época, aunque siempre los enemigos se ponen creativos, por cierto, ¿como va lo de los Cortez?.- pregunto Matt mirando a su hijo.

-La justicia llamo a casi todos, los persiguen por los crímenes que cometieron, y la prensa los tortura, exponerlos fue la mejor decisión, las personas hablan de ellos, los tienen como mafiosos, los empresario que hacían negocios con ellos, no saben dónde meterse, la lista que brindamos a los medios de comunicación los destruyo, y por más que los Cortez quieran ocultar ésto, las autoridades los juzgaran, yo los manejo, el alcalde hablo ésta mañana en ese programa... Sunshine... Algo... Y dijo que sacaría a la escoria de la cuidad, y se aseguraría que los Cortez y sus cómplices sean juzgados... El otro, el republicano que quiere ganar las elecciones también los condeno mediáticamente, y la muerte de Leo los dejo al descubierto, no tienen como escapar.- aseguró Andrew observando a su padre, y confiado en sus palabras.

-¿Y el padre de Jasón?, ¿que sucedió con él?.- preguntó Matthew.

-Theo lo encontró y se hizo cargo de él, nadie sabrá que ya no existe.- respondió Andrew.

-Lo lamento por Jasón, pero no se puede dejar vivo a alguien que le fue tan fiel a Alejo.- comentó Matthew.

-Nunca lo sabrá, no te preocupes.-

Solo él, Theo y su padre sabían el final del padre de Jasón, y nunca se hablaría de eso nuevamente.

-¿Y la prima?.- preguntó nuevamente Matt.

-Es muy sumisa, manejable, Avril y Benjamín junto con Anna la supieron llevar, no sé cuanto sabe de su familia, seguramente mucho, pero se siente en deuda con nosotros y con Jasón, no tiene iniciativa para confrontarnos, y con ella vive un joven que trabaja con nosotros, Daniel, fue idea de Jasón y resulto muy bien, creo que están enamorados y mientras sostenga la soga corta de Daniel, él sabrá llevar a la joven, manejamos a ambos, de todas formas la joven no tiene iniciativa propia.-

-Jasón tampoco la tenia, y te entrego a Alejo en bandeja, ni siquiera dudo, lo compro al punto que Alejo confiaba ciegamente en él.- comento Matt tomando el último sorbo de café.

-Si, es verdad, y eso se lo enseñaste tu, lo veo claramente en sus actitudes.- dijo Andrew haciendo un gesto con sus labios, en forma de disconformidad.

-¿Y ahora está usándolo en tu contra?.- pregunto Matt atento.

-¡Mmmh!... Esta más seguro y sin miedo, y ya Benjamín hace lo que quiere con él, ahora ambos creen que pueden hacer lo que quieren conmigo.- se quejo Andy.

Matthew se quedo más tranquilo, no sentía que Jasón fuera a tomar alguna iniciativa que lo perjudicara.

Abrieron la puerta del estudio de Matt, Scott los miro acusatoriamente.

-¿No estarán hablando de trabajo verdad?.-

-No, hablábamos de Eloy, y su esposa.- respondió Matthew.

-Si, papá me contaba el accidente de Fiorella.- concordó Andrew.

-Ok.- respondió Scott no muy convencido. -¿quieres ir a despertar a la familia?, así desayunamos, y luego salimos.- pidió a su hijo.

-Si papi.- respondió éste poniéndose de pie, y le dio un beso en la mejilla a su padre Scott al salir.

Éste último sonrió y miro a su esposo acusatoriamente.

-¿Que?, no hablábamos de negocios.- mintió de la mejor manera que sabía.

-Prometiste que no trabajarían...-

-No trabajaremos.- dijo Matthew haciéndose el desentendido de la acusación de su esposo.

-Lo prometiste.- le recordó Scott.

Matthew se puso de pie, y camino hacia él.

-Lo prometí y lo cumpliré.- dijo mirándolo a los ojos.

Scott lo miraba con desconfianza.

Matthew sonrió, y tomó su rostro depositando en sus labios un beso.

-¿Que tienes preparado para después del desayuno?.- le pregunto a su esposo.

Scott lo miro cambiando el semblante.

-Un paseo por la nueva galería, quiero que vean la decoración que envíe a hacer, los productos nuevos, y un paseo por el jardín de invierno, luego almorzaremos en el local nuevo, ya reserve allí, y el paseo a la Torre Eiffel será después de eso.-

-Wow, te recuerdo que esta nevado como nunca.- le dijo Matthew acariciando su mejilla.

-Si, y tenemos auto.- respondió Scott con una sonrisa.

Matthew sonrió y beso nuevamente los labios de su esposo.

-Te amo.- dijo mirándolo a los ojos.

-Yo te amo mas.- respondió Scott besándolo nuevamente.

La sonrisa de ambos demostraba que los años no desgastaron su amor, más bien lo asentaron en sus huesos, en sus almas, en esos ojos que se aclararon con el tiempo, en cada pisada que dieron juntos, y en la vida que eligieron.

… … …

La navidad se hizo presente y el festejo en la casa Mayers también, una noche cargada de emociones, una gran cena, y mucha felicidad, los rodeo a todos. Se sentía en el ambiente una gran nube de amor, la decoración de la casa, la chimenea humeante y la música navideña, acogía a todos los integrantes, brindándoles un calor en sus corazones y un descanso en sus almas, que les era muy necesario.

Esa noche se durmieron tarde, y al día siguiente, Avril se levantó más temprano para abrir los regalos como era costumbre, pero su abuelo Matt la descubrió infraganti.

-No. No se abren hasta que estén todos.- del dijo mirándola desde un pasillo, mientras caminaba hacia ella, aún en piyamas.

-Uno solo abuelito.- pidió ella casi en una súplica también en piyamas.

-No, ve a levantar a tus padres, pero no a los gritos.- pidió conociéndola.

Ella sonrió ampliamente, fue hacia él, y le dio un beso en la mejilla.

-Feliz navidad, abuelito.- dijo antes de salir hacia las escaleras.

Matthew sonrió, y negó con la cabeza.

-¿No vas a cambiarte?.- pregunto Scott acercándose a él, ya vestido para desayunar.

-Si, era Avril la que estaba revolviendo los regalos.- respondió Matt volviendo a su habitación.

-Que tramposa, como siempre.- dijo Scott caminando hacia la cocina, para ayudar a preparar el desayuno.

Avril toco las puertas de todos y levanto a su novio que estaba durmiendo, Andrew se despertó de mal humor gracias a su hija, y Benjamín fue directamente al inmenso árbol navideño para buscar su regalo, pero Anna lo regaño, ni siquiera había saludado.

Terminaron abriendo los regalos y luego desayunaron, todos tenían regalos, Scott se aseguro de eso, Jasón tenía uno para Benjamín pero no quería entregárselo en público.

Desayunaron y luego salieron a pasear, para regresar a almorzar. Los días que estuvieron allí realmente la pasaron bien, en familia, Jasón disfruto esta navidad, estaba con su amor junto a él.

Por eso, esa noche, después de cenar decidió tener un momento con su novio.

-Me encanta el jean que me regalaron, ¿como me queda?.- preguntó Ben.

Jasón lo miraba desde que salió del baño, embobado, el jean azul oscuro tenían pequeños brillos simulando estrellas, increíblemente ajustado y tenía muy buen calce.

-Definitivamente podría perderme en ese cosmos.- respondió Jasón sin dejar de mirarlo.

-Gracias. Tienes permiso para perderte donde quieras.- dijo Benjamín dejando en claro sus intenciones.

Jasón sonrió y casi sucumbe en el encanto de su amor, pero debía concentrarse en algo más.

-Si... Bien, es bueno saberlo, y me encantaría hacer eso, aunque... Ahora quiero que vengas aquí...- dijo señalando el sillón para dos que había en la habitación. -tengo algo para ti.-

-¿Si?.- pregunto emocionado y se sentó esperando su regalo.

-Si, y...- respondió él sentándose a su lado nervioso. -aprendí a vivir la vida de una manera diferente, tomándome mi tiempo, cuando me di cuenta que no recordaría nunca nada, deje de desesperarme, y empecé a disfrutar, cuando me di cuenta que estaba enamorado de ti, supe que te quería cerca mío para siempre, hacerte feliz... aunque sé que te hice llorar también...- dijo haciendo referencia a los días que estuvo en la casa de Alejó. -pero allí me di cuenta de cuánto te necesito en mi vida, y estoy seguro que sientes lo mismo.-

-Si, así es.- respondió Benjamín con una sonrisa enamorada.

-Es por eso que... Pensé...- dijo Jasón sacando una caja plateada, y la abrió dejando ver un par de anillos de plata. -pensé, en unir nuestras vidas... Un poco más...- miro a los ojos cristalinos, que demostraban los sentimientos de su novio. -¿quieres ser mi esposo?.- pregunto sin dejar de mirarlo.

Benjamín sentía su corazón latir fuerte, y las lágrimas empezaron a llenar sus ojos, asintió varias veces emocionado.

-Si, si quiero.-

Jasón sonrió ampliamente y no pudo evitar acercarse a su rostro para bésalo, Benjamín lo abrazo por el cuello perdiéndose en ese beso por un instante, luego Jasón se alejo un poco y saco los anillos, le puso uno a su novio en el dedo anular, y el otro se lo colocó él.

Benjamín miro su anillo, era sencillo, de plata, pero tan significativo que no pudo no volver a besar a su amado, ahora prometido.

-Te amo.- susurro entre besos.

-Te amo mucho, mucho.- dijo Jasón tomando su rostro y besándolo de nuevo, después lo acaricio con amor. -tu padre va a matarnos.-

-Pues hagámoslo dos veces, entonces.- dijo Benjamín sonriendo ampliamente. -te amo, te amo, te amo.- y volvió a unir sus labios a los de Jasón.

No le importaba que su padre pusiera el grito en el cielo o su madre, él era feliz, y lo era con Jasón a su lado.

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Alondra Cortez tomo su maleta, y miro el cuadro de su bisabuelo, colgado en la sala de su casa.

-Volveremos. Te lo aseguro.- dijo su madre Casilda, y observo el cuadro de su abuelo. -regresaremos.- susurro con sus ojos fijos en los inertes de Alejo.