Era actor y llevaba dentro todos los personajes que algún día podría interpretar. Podría ser el romántico soñador que no te quería decir el deseo que había pedido al soplar las velas:

«Si lo digo en voz alta no se va a cumplir y a lo mejor te pierdo. Uy, se me ha escapado»

Podría ser el artista excéntrico que te sacaba a bailar un vals aunque en la discoteca estuvieran poniendo reggaeton:

«La música es lo que nosotros queramos que sea»

Podría ser el poeta incomprendido, el rey de la fiesta o el más chulo del barrio. A falta de poder llenar los teatros, actuaba para ti, un chico al que le gustaba tanto la función que nunca pidió a su actor favorito que se quitara la máscara, que le mostrara a la persona que había debajo de todos esos personajes detrás de los que se escondía.

Era cuestión de tiempo que se marchara. Tenía un sueño que perseguir. Quizá algún día lo veas a través de una pantalla. Podrás decir que lo conociste, aunque, por supuesto, será mentira.