Luz y Oscuridad

Por Miriam Esther Puente Rodríguez

-¿Por qué me sigues?

-Porque soy tu sombra

-¡Déjame en paz!

-¿Me niegas sin saber que somos la misma?-dijo mientras pasaba delante de ella.

-¡No me importa que seamos una, solo me causas problemas!

-Mi pequeña, la única que causa problemas eres tu ¿Acaso te es tan difícil de entender?-dijo riendo la sombría criatura.

Asustada, Lilian se echó a correr, pero la sombra la seguía, no la dejaba, Lilian intentaba correr más rápido, pero no lograba perderla. Cansada, cayó al suelo, la sombra paró junto a ella sin mostrar un solo signo de agotamiento.

-¿Lo ves? No puedes librarte de mí. Solo cuando mueras, yo muero.- dijo la sombra.

-¡No me importa! Estoy segura que me puedo librar de ti- dijo dirigiendo la mirada al Metro.

-¡Ni siquiera lo pienses! A donde tu vayas, yo voy...

Lilian brincó súbitamente y corrió hacia el metro, donde se perdió entre el resto de los pasajeros.

Ya dentro Lilian se sentía tranquila, su mente empezó a divagar, se dió cuenta de que la sombra que la seguía era desconocida para ella realmente.

Empezó a recordar el día en que cumplió 14 años, su abuelo la había llevado a una tienda de antigüedades, y allí, empezó a mirar los artículos, pero entre todos solo uno llamó su atención. Era una hermosa polvera con cubierta de oro y plata, con extraños símbolos, que según el empleado, había sido de una bruja llamada Lilith.

Su abuelo insistía en que llevara otra cosa, pero Lilian se sentía fuertemente atraída por aquel objeto y terminó llevándolo.

También recordó como aquella sombra apareció en su vida, primero, aquella le habló por el espejo.

Lilian empezó a tomarle confianza y cariño sin saber que en realidad era muy peligrosa.

Poco a Poco la sombra la fue absorbiendo hasta el punto que formó parte de ella.

Después, la sombra empezó a tener celos, ya no quería que Lilian tuviera amigos, solo la quería para ella.

La sombra empezó causando problemas simples, pero esta llegó al último grado cuando, en un ataque de ira, asesinó a Mayra, una de las amigas de Lilian, y esta, por primera vez la miro con horror, y allí fue cuando todo comenzó.

Un brusco movimiento del Metro hizo salir a Lilian de sus pensamientos. De pronto, tuvo una extraña sensación. Volteó a ver a los pasajeros que venían junto a ella, y luego a sus sombras, y estas, repentinamente abrieron sus ojos rojos y brillantes como la sangre. Lilian empezó a correr, llegó a la puerta de salida y empezó a forzarla, pero aun así no lograba abrirla.

Sintió una fría mano en su hombro, y al voltear quedó horrorizada al ver a la sombra con su sonrisa burlona.

-¡Te atrapé! No tienes escapatoria...-dijo la sombra.

Lilian quedó muda de asombro, sus labios temblaban, nunca había estado tan asustada, ya no tenia escapatoria.

-La Oscuridad y la Luz... -siguió la maligna sombra-¿Qué es la luz? Es lo que tus ojos materiales pueden ver... ¿Qué es la oscuridad? Es solo la luz que no puedes ver...-dijo riendo la sombra- Son como el todo y la nada, aunque a decir verdad , el todo y la nada son uno solo, como la luz y la oscuridad, como los lados de una moneda, como tu y yo... Uno desaparece, y el otro también.

Lilian recordó que la sombra había salido de su polvera antigua, desesperada buscó en su bolsillo, y sacó la polvera, y en la cubierta de esta había un mensaje, y al leerlo empezó a recobrar fuerzas.

-Sin Luz no hay Sombra, pero solo hay una. Luz es Luz y Oscuridad, Oscuridad -dijo Lilian mientras se acercaba al interruptor.

La sombra desapareció su burlona sonrisa.

-Noooo...-gritó desesperada la sombra al darse cuenta de sus intenciones

Lilian, sin dudarlo apagó el interruptor y todo se sumió en las tinieblas. Solo el resplandor del espejo sobresalía, y en el, el reflejo de Lilian, y alrededor del espejo se leía:

"La Luz es Luz, y la oscuridad, oscuridad"